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-por Kami Camui- capítulo VI |
-Mamá, ya me voy a la escuela -el pequeño niño le sonreía a su madre.
-Claro, Shinya, ve con mucho cuidado. Regresa temprano a casa, te estaremos esperando -la mujer cargaba a un bebé que despedía a Shinya alegremente.
De repente aquella escena se volvió borrosa y todo se tornó oscuro, y se visualizó una habitación donde un niño estaba cubriéndose la cabeza con las manitas mientras aquella mujer demacrada y de cabellos largos negros le daba cachetadas al niño que nombraban Shinya, lo sacudía y le gritaba insultos, echándole la culpa de algún suceso.
-Pero ésta es para que aprendas, Shinya, siempre me estás desobedeciendo -lo tomó por el cabello y lo jaló fuera de la habitación-. ¡Ahora, verás! -la mujer tomó la escoba y comenzó a golpearlo.
-¡Noo! -Kirito se levantó de golpe agitado y sudando.
-¿Qué pasa? -Hakuei se levantó alarmado y lo abrazó.
-Soñé con ella de nuevo -se acurrucó en el pecho de Hakuei y soltó el llanto inconsolablemente.
-Tranquilo, yo estoy aquí, ella no te hará daño… -lo abrazaba con fuerza para hacerlo sentir reconfortado.
-Hakuei, dime que me quieres…
-Kirito… ¡te amo! -le tomó el rostro con delicadeza y lo besó con pasión, recostándolo en la cama nuevamente. Kirito se dejó llevar por el cariño que Hakuei le daba en ese momento, cerrando los ojos.
Después de esperar un rato para que se tranquilizara, Hakuei se levantó de la cama.
-¿Adónde vas?
-A bañarme. ¿Quieres acompañarme? -una sonrisa torcida se pintó en el rostro de Hakuei.
-Eto… ¡está bien! -se levantó con una sonrisa traviesa y se abrazó a la cintura de su pareja recargándose en su pecho para sentir su calor.
-¡Al agua, peces!
-¡Y centauros también!
-¡Jajajaja, también! -Hakuei lo soltó y echó la carrera hacia el baño seguido por Kirito.
Hakuei comenzó a jugar y lo mojaba, lo que molestaba a Kirito, y éste se lo devolvía también como niños jugando (¡Bien irresponsables! ¡¿Qué no saben que con el agua no se juega?!<---Kami). La sonrisa de Kirito era amplia y sincera, lo que hacía que en el rostro de Hakuei se reflejara una igual, tierna y cariñosa. Cuando terminaron los jueguitos y comenzaron a bañarse, un ruido interrumpió aquel bello momento de dulces caricias y detalles del uno con el otro.
-¡Hakuei! Apúrate, hay cosas que hacer, ¿recuerdas? -Gisho golpeó la puerta.
-¡Ya voy, carajo! -le contestó con fastidio.
-¡Qué maricón! Lo hace mandamás porque sabe que estoy aquí… ¡Qué maricón!
-Jajaja, ¿tú crees?
-¡JA! ¡Me canso, ganso, que es por eso! ¡Qué si no! El muy maricón se hubiera metido a bañarse contigo ¬¬
-Jajaja, celosito… -le besó le mejilla y comenzó a lamerle la oreja.
-¡Haku! ¡Déjame! -se forcejeó para zafarse, pero la risa le ganó.
-¡Por eso me gustas! Tú eres al que yo quiero -le miró a los ojos con una sonrisa, como aquellas que sólo él podía darle a Kirito.
-¡¡Haku!! -se aferró a él.
Sin más, dieron fin al baño y se arreglaron para que cada quien siguiera con su vida. Después de todo, había trabajo que cumplir.
-Haku, ¿te acompaño? -dijo tierno.
-Claro, me parece magnifico. ¡Así no me aburro en la oficina!
-¿Te haces burro? ¡Mejor no voy, que no quiero verte como pinocho! (Disney)
-¡Kirito baka!
-¡Jaja! Vamos pues, ¡que si no, van a venir a llamarte de nuevo!
-Sí…
Aquella tarde era tranquila; Hakuei no tenía tanto trabajo como de costumbre, las cosas en la avenida estaban tranquilas. Kirito se sentía bien con tan sólo mirarlo. Mas por la noche, Hakuei le pidió un favor a Gisho por teléfono. Sin embargo, Kirito no había prestado atención de la conversación. Al poco tiempo, Gisho interrumpió.
-Hakuei, los chicos a los que pediste llamar…
-Ok, hazlos pasar -le interrumpió.
-¿Ah? ¿Para qué? -Kirito preguntó curioso.
-Vamos a negociar un poco -Hakuei sonrió retorcidamente como cuando algo sucio se le ocurría.
-¿De nuevo?
-¡¿De qué hablas?! Mira, no vayas a empezar con tus dramas. ¡Si quieres irte, éste es el momento! ¡¡Y si quieres ver cómo me los jodo, entonces quédate!! -Hakuei se levantó de la silla muy molesto, gritándole. Kirito tan sólo se quedó callado y se sentó molesto, sin mirarle.
Unos chicos de look visual entraron. Había un chico alto que en lo particular llamó la atención de Kirito con aquella mirada fría.
-Pasen, siéntense. ¿Quién de ustedes es el líder?
-Soy yo, Hakuei-san -un chico de cara regordeta dijo.
-Bien. ¿Con quién tengo el gusto?
-Kisaki…
-Kisaki-san, chicos Syndrome, es un placer tenerlos en Rock Aveniu y poder ayudarles para que aquel sueño de fama sea alcanzado con éxito. Yo, como pilar, les ayudaré en lo que sea posible. ¿A qué me refiero con Pilar? Pues autoridad máxima aquí en Rock Ave.
-Muchas gracias -dijeron todos a coro e hicieron reverencias.
-Bien, ahora a lo importante: como banda indie que son necesitan un buen apoyo para sustentar todos sus gastos. Hablemos del presupuesto -Kirito observaba a Hakuei hablar y de reojo veía a aquel chico callado.
-¿Presupuesto?
-Sí, el dinero con el que contará para sus gastos como banda, cuál será su ganancia y qué se designará para gastos extras. Debemos de organizar muy bien nuestro dinero, chicos, sobre todo en la etapa en la que están.
-Oh, vaya, muchas gracias, estoy dispuesto a escuchar sus propuestas.
-Bien, así me gusta. ¿Qué les parece (x cantidad)?
-Estaría bien para empezar -no muy convencido Kisaki observaba a todos y respondió.
-Pero… si tú me das algo a cambio yo puedo darles un 20% más, y buenos beneficios, ¡y si la cosa es muy buena el porcentaje aumenta! ¿Conviene o no conviene?
-¿Qué le puedo ofrecer que sea de su interés? -dijo Kisaki un poco confundido.
-Veamos… -se recargó en sus silla, se llevó una mano a la barbilla y miró a todos detalladamente-. ¡Ese chico! -señalando a uno de cabello castaño.
-¡¿Shion?! No entiendo.
-No te preocupes… ¿qué es lo que hace en la banda?
-Batería.
-Podrá seguir tocando como siempre, de eso no te preocupes, no me lo quedaré mucho tiempo y tampoco le disgustará -sonrió maliciosamente mirando a Shion.
-¿Quiere que lo venda?
-Algo así. Pero no lo veas así, velo como un beneficio para la banda. Si no se oye muy feo, ¿no crees? -Kirito se levantó y se acercó a Hakuei para susurrarle algo.
-Quiero al chico de en medio.
-¡Tú!
-¡Lo quiero! Es lo menos que merezco, ¿no?
-¡Cállate…! Ejem… ¿te parece si el chico lindo de rojo nos acompaña también? Convirtiendo el 20% en un 40% con beneficio incluido, ¿conviene o no conviene?
-¿Asagi? -Kisaki lo miró y éste asintió.
-Si Asagi se queda yo también -Shion contestó decidido.
-Oku… trato hecho…
-Bien, qué buen líder eres. Sabes lo que es mejor para tu banda. ¡Chicos, les espera un gran futuro! Ahora sólo firma esto, Kisaki-san.
-Hum -asentó y firmo sin más.
-Perfecto, pueden retirarse, a excepción de Asagi y Sino. Gracias, fue un placer hacer negocios con ustedes -todos se levantaron, menos los chicos mencionados, y después que éstos salieran, Asagi habló.
-¿Qué tenemos que hacer?
-Tan sólo divertirte, mi bello amigo -Hakuei se acercó a él y lo observó detalladamente de pies a cabeza.
-¿Divertirnos? ¿Cómo? -Shion lo interrumpió.
-¡Ya verán, no coman ansias!
-Hakuei, ¿puedo llevarlo a otro lado? -Kirito preguntó aún con tono molesto.
-Está bien, pero luego hablamos al respecto.
-¡Sí, sí! -dijo en como dándole el avionazo. Tomando la mano de Asagi, lo sacó de la habitación.
-¡¡Por cierto!! -Hakuei los alcanzó afuera-. ¡Cuando terminen la primera vez, regresen!
-Sí… -se va con fastidio sin mirar atrás.
-No entiendo… Kirito-san, ¿qué pasa? -Asagi preguntó confundido.
-Tranquilo, no voy a hacer nada que no te guste.
Llegaron a una habitación dentro de la misma casa, Kirito prendió una luz tenue y se acerco al chico, mirándolo fijamente a los ojos.
-¿Nunca lo has hecho?
-¿Hacer qué?
-¿Me quieres engañar?
-No entiendo de qué me habla…
-¬¬ -le besó la mejilla cerca de los labios, parándose en las puntas de sus pies.
-¡Kirito-san! -se sonrojó y se alejó inmediatamente.
-No pasa nada malo, ¡después de todo tu líder te vendió!
-¿Me vendió? -perdió la mirada mientras Kirito lo jalaba despacio hacia abajo para que se acostara en el suelo.
-Relájate y tan sólo déjate llevar por el momento; cierra los ojos y no sufrirás. Tan sólo quiero lastimarlo a él, no a ti. Disculpa que te utilice -besa sus labios con ternura. Asagi se abrazó al cuello de Kirito y lo besó de manera apasionada haciendo que el momento se hiciera más candente. Kirito le quitaba aquellas prendas que cubrían su blanca piel, mostrando su delgado cuerpo mientras que Asagi, con miedo, se atrevía a bajarle el cierre del pantalón, pero poco a poco se atrevía a más, dejando salir su pasión y la honestidad en cada uno de sus besos.
Ya despojados de la ropa los dos separaron los labios para observarse mutuamente desnudos. Una sonrisa se dibujó en el rostro de Kirito y enseguida se reflejó en el rostro de Asagi una ligera sonrisa. Asagi miró de una forma seductora, como pidiéndole que empezara en ese momento, antes de que se arrepintiera. Kirito recorrió su suave piel con las manos sintiendo cómo éste se estremecía y soltaba gemidos repentinos con su aguda voz. Sin más, Kirito apretó las nalgas de Asagi con fuerza y abriéndolas al mismo tiempo. Asagi soltó un grito al instante y después enterró las uñas en la cabeza de Kirito a manera de reclamo. Kirito las sobó un poco y después continuó su paseo hasta llegar a los pies.
-¿Sabes? Eres muy lindo…
-Gracias… -se incorporó cubriendo su rostro entre sus cabellos, y con aquella mirada sensual, dejándose ver entre cabello y cabello, se acercó a Kirito y lo tumbó con fuerza, quedando Kirito con las piernas dobladas hacia atrás (como una w).
-Auch…
-¿Le dolió? Qué bien -sonrió maliciosamente y se agachó para besar su pecho. Dándole a éste leves mordidas de vez en cuando, meneaba las caderas que mantenía en lo alto.
-“Y creía que no tenía experiencia, ¡ja!” -Kirito cerró los ojos y recordó aquellos mordiscos que Hakuei solía hacerle, aquellos rasguños y puñetazos que él solía darle, esos golpes que Hakuei le devolvía, aquel salvajismo con el que tomaba sus caderas y lo penetraba, excitándose un poco más. Asagi, por otro lado, no pensaba en otra persona más que con el que estaba en ese momento. Tal vez al principio había recordado las manos de Kisaki arrancándole la ropa sin su consentimiento pero era algo que prefería no recordar, no podía borrarlo de su mente pero sí lo podía alejar. Así que, sin ningún permiso, tomó el miembro de Kirito y se lo llevó a la boca.
-¡Espera! -Kirito reaccionó-. Antes de esto, dime…
-¿Ah? -se lo sacó de la boca.
-¿Eres seme?
-Nunca lo he hecho.
-¿Prefieres ser uke?
-No lo sé, nunca lo he hecho de otra manera.
-Ok, no lo cambies, pues… ejem… ¡continúa!
-Hai… -se lo volvió a meter a la boca y comenzó su labor, lo que al juzgar por Kirito lo hacía muy bien, haciéndole olvidar por esos momentos a Hakuei, concentrándose en los cabellos rojizos que rozaban su entrepierna y los delgados dedos que atrapaban su miembro.
Cuando Asagi terminó, él mismo se sentó sobre Kirito dejándolo impresionado, mirando su rostro sudando. A pesar de que sudaba se veía hermoso, los cabellos rojizos pegados a su rostro, a su cuello y su pecho, la mirada encendida y la lengua juguetona que se limpiaba el semen de los bordes de la boca. Era una imagen que estaba dispuesto a recordar por el resto de su vida. Hacía lo posible por que aquellos gemidos se oyeran lo más placenteros posibles, moviendo las caderas con fuerza. Era su segunda vez como seme, y quería hacerlo mejor que la primera. Enseguida comenzó a gemir de aquella manera tan peculiar como sólo Kirito puede hacerlo, como rasposa, algo extraño pero excitante para quien lo escucha.
Sus cuerpos se movían juntos, los gemidos y suspiros eran el único ruido que escuchaban; el sudor de Asagi caía en el pecho de Kirito o en cualquier otra parte, las uñas de Asagi se enterraban en los hombros de su amante. El movimiento se volvía más rápido, el dolor aumentaba y Kirito seguía gimiendo rasposamente.
Al llegar al clímax, Asagi echó la cabeza para atrás y de su garganta dejó escapar ese gran grito de placer con fuerza, con aquella voz tan bella que tiene. Kirito, un poco después, también llegó al orgasmo haciendo ruidos extraños, como si estuviera quedando sin aire.
Cuando terminaron, Asagi se salió de él y se tiró al suelo, cansado.
-¿Te ha gustado o te arrepientes? -le preguntó Kirito con una sonrisa.
-Me gustó… -entre suspiros contestó.
-Bien… cof, cof… vamos -se levantó y se puso los pantalones.
-¿Adónde?
-¡Con Hakuei!
-¿Ah? -se puso el kimono y lo cerró sin ponerse nada más abajo y siguió a Kirito, quien había salido de la habitación.
-Estamos aquí -abrió la puerta de golpe y se encontró a Hakuei desnudo en su silla de cuero, fumando.
-Tardaron mucho… -con una sonrisa retorcida, pero contento.
-¡Shion! –Asagi, al verlo tendido en el suelo, desnudo y con unas correas en el cuerpo, latigazos marcados en la espalda, los ojos vendados y gotas de sangre a su alrededor, corrió a su cuidado desesperado.
-Tranquilo, parece que no aguantó mucho, pero está bien.
-¿Lo vas a obligar a continuar? -Kirito lo miró con desprecio.
-Por supuesto, a divertirnos, ¿no? -Hakuei se levantó y se dirigió hacia Kirito cerrando la puerta-. No tendré piedad con nadie -le bajó el pantalón bruscamente a Kirito.
-A mí puedes golpearme cuanto quieras, pero ¿por qué a ellos también?
-Me gusta oír sus gritos de agonía.
-Claro… -dijo molesto.
-No me importa lo que pienses, ¡eres sólo mío! -lo acorraló fuertemente contra la puerta y mordió su oreja-. ¡Que el juego comience! -lo jaló y lo tiró junto con Asagi y Sino. Estando los tres en el suelo tomó el látigo y sonrió retorcidamente, como solía hacerlo.
-Hakuei-san… -Shion se incorporó con dificultad-. No lastime a Asagi.
-Baka, no te sientas importante por haber tenido sexo conmigo antes. ¡Eso no te derecho de nada! -le golpeó con el látigo en la mejilla.
-¡Shion! -Asagi le sobaba la mejilla y, sin darse cuenta, Hakuei le arrancó el kimono dejándolo desnudo.
-Qué bello cuerpo tienes -le pasó el dedo por el pecho y bajó lentamente-. ¿No crees, Kirito?
-Sí…
-Veo que lo disfrutaron -le amarró el látigo sorpresivamente al cuello de Kirito.
-Sí, ¿y qué? -contestó algo asustado.
-Qué valiente -lo jaló hacia él-. ¡Baka! -le estrelló la cara contra el piso.
-¡Kirito-san! -Asagi estaba asustado.
-Tranquilo… ¿Asagi?
-Sí…
-No pasa nada, lindura -se tiró sobre él, acorralándolo.
-¡Hakuei! ¿Acaso no piensas tocarme? -Kirito se levantó furioso.
-¿Ah? Tranquilo, puedes jugar con Shion, ya te atiendo.
-No quiero, ya ni ganas tiene de hacer algo. Yo te quiero a ti -lo miró suplicante.
-Kirito… -se levantó y abrazó a Kirito-. Pero qué celoso eres, cariño -le besó la frente-. Pero, ¿crees que eres el único que puede disfrutar? -se levantó y del cajón sacó otro juego de correas que le puso lentamente a Kirito, besando cada parte de su cuerpo.
-Hakuei… -suspiró, cerrando los ojos, dejando que Hakuei le amarrara bien la última correa, y lo besó en los labios apasionadamente.
-Yo te quiero, no te preocupes… Hey, Asagi, ve a mi escritorio y del cajón izquierdo saca lo que hay y hazme el favor de ponértelo, ¿sí?
-¡Sí! -se levantó apresurado e hizo lo que le habían pedido, colocándose la venda al último.
-No tengas miedo, y gatea hacia mí.
Asagi obedeció sin más, llegando con Hakuei y Kirito.
Hakuei comenzó el juego masoquista; Asagi tan sólo gritaba, amarrado a un rincón con esposas. Kirito lamía el miembro de Hakuei, y así se hicieron el placer y el sufrimiento.
La sangre manchó la alfombra, Asagi quedó tumbado al lado de Shion con lágrimas secas en las mejillas. Kirito, estaba al lado de Hakuei, recostado en su pecho, respirando con dificultad, y con la sangre corriendo por la comisura de los labios.
-¿Estás bien? ¿Necesitas tu inhalador?
-Sí… -Hakuei se levantó dejándolo con cuidado en el piso y regresó con el inhalador.
-Aquí tienes -le dio un disparo en la boca-. ¿Mejor?
-Sí… -se volvió a recostar en su pecho-. ¿Qué haremos con ellos…?
-Los dejaremos descansar, que tomen un baño y que regresen a su casa.
-Ok… ¿los llevaremos a la habitación?
-¡No! Déjalos ahí, se ven muy tiernos así.
-¿Tiernos? ¡Mejor ayúdame a llevarlos a la cama!
-Está bien, pero eres demasiado bueno -cargó a Shion, quien se quejaba un poco.
-Está pesado… -Kirito cargó a Asagi con dificultad, arrastrando los pies de éste.
Al llegar a la habitación de Hakuei, los recostaron en la cama y Kirito le quitó las correas a Asagi, que habían dejado marcas en su piel.
-¿Qué esperas? ¡Quítaselas a Shion también!
-Ok… -dijo Hakuei riendo. Se las quitó y las puso a un lado.
-¿De dónde sacas todo esto?
-Ya sabes, jajaja -lo besó en la frente y Kirito se desplomó en sus brazos-. ¡¿Estás bien?! ¡¡¿Kirito?!! -estaba inconsciente. Lo llevó al baño y lo recostó en la bañera para ponerle alcohol en la nariz-. Cariño, despierta -con desesperación movía el algodón hasta que Kirito reacciono y abrió los ojos lentamente-. ¿Qué te paso?
-No lo sé… tengo hambre… es todo.
-Tomemos un baño y vayamos a comer, ¿ok?
-Ok… hace un rato que me estaba mareando…
-¿Por qué no me dijiste? ¡Baka! -rió con preocupación y lo abrazó para después abrir la regadera.
-¡Wa! -se levantó de golpe por el agua fría.
-¡Jajajajaja! ¿Está fría?
-Sí… entra tú también -lo jaló con él.
-¡Kirito! -se cayó sobre él y se mojaron juntos, mientras se miraban mutuamente y se besaban con cariño.
Al terminar el baño de caricias y amor salieron abrazados y románticos. Asagi les miraba débilmente.
-El baño lo pueden usar. Vamos a comer; si quieren algo bajen después -Hakuei se vestía sin mirarles.
-¿Me ayudas a ponerme los pantalones…? No me puedo agachar…
-¿Por qué? -se acercó a Kirito para ayudarlo.
-Me mareo…
-Está bien…
Después de ayudar a Kirito a vestirse, salieron de la habitación y, después de que Kirito comiera todo lo que encontrara a su paso, subió corriendo al baño.
-¿Te sientes bien?
-Sí, ¡sólo necesito el baño! -se metió corriendo y cerró la puerta.
-Parece que llevaba mucha prisa, ¿no? -le sonrió a Asagi.
-Eso creo… -poniéndose alcohol en las heridas.
-Kirito, voy a entrar -abrió la puerta y se encontró a Kirito hincado frente al escusado devolviendo todo-. ¡No otra vez! -dice con fastidio.
-¡Hakuei! -se limpió con la mano-. Yo…
-¡Deja de vomitar!
-¡No puedo, comí demasiado!
-Eso no es cierto… -Kirito volvió a vomitar ignorando a Hakuei-. ¡Deja de hacerlo! ¡Carajo! -lo levantó por la fuerza-. ¡Vamos! -Kirito vomitó aún de pie-. ¡Dios! Mi baño… ¡Tú lo limpiarás! -lo soltó y salió del baño molesto dejando a Kirito en el suelo, llorando y golpeando el suelo con desesperación.
-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué…?! ¡¿Es que acaso no le gusto por que estoy gordo?! ¡Si es por eso…! -devolvió todo en el escusado de nuevo.
Mientras tanto Hakuei furioso salió de la habitación. No era la primera vez que Kirito vomitaba después de comer tanto; de hecho, había estado sospechando que vomitaría todo al final, eso era algo que le enfurecía: su debilidad, su enfermedad. Eso no era normal. No sólo tenía bulimia, también una anemia segura, ya que se mareaba con frecuencia y cada día se veía más pálido y delgado, demacrado. Sin embargo tampoco hacía muchos esfuerzos por ayudarlo, siempre se rendía tan fácil… Lo dejaba solo, sin ayudarle, al punto de la desesperación y golpearlo. Pero esta vez había resistido más, pero no por mucho tiempo, por eso prefirió dejarlo solo, sin ser ésta la mejor opción.
~Continuará~
Últimamente no tengo tiempo para nada. Me he puesto a investigar sobre las distintas enfermedades tratadas en este fic, para que mejore todo esto.
Este fic, creo que es el más difícil que me he escrito…
Gracias a todas de nuevo.
Kami Camui |
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