AWAKING BUD

-por Kami Camui-

capítulo III

Fecha de publicación: 19 de febrero de 2007 - Corrección: Ogawa Saya.

 

-Moshi moshi... Penicillin house desu.

 

-Etto... ¿Chisato-san?

 

-Kirito... ¿quieres hablar con…

 

-Sí… ¿se percató de mi ausencia?

 

-Claro que sí, está más que furioso.

 

-Pásamelo…

 

-Está bien -Después de esperar un poco, una voz masculina le contestó de mala manera:

 

-¡¿Dónde demonios estás?!

 

-Etto… estoy bien, no te preocupes.

 

-¿Por qué demonios no contestas mis mensajes y llamadas?

 

-No traje el celular.

 

-¿Por qué? ¿Dónde estás? ¿Con quién?

 

-Estoy en un hotel… -dijo muy nervioso.

 

-¿Qué hotel?

 

-Etto…

 

-Si me estás mintiendo no te va ir nada bien...

 

-Estoy en casa de un amigo de Taka…

 

-¿Ah? Dime nombres...

 

-¿Gakuto…?

 

-¡¿Qué?!

 

-No te molestes, Hakuei…

 

-¡¡Kirito!! Quiero que regreses inmediatamente y me des una clara explicación de lo que se supone que haces en casa de ese imbécil.

 

-Pero… no quiero ver a Kohta y a los demás.

 

-¡¡Eso no me importa!!

 

-Hakuei… -la voz de Kirito se volvía débil.

 

-Quiero verte aquí en 20 minutos, ¿entiendes?

 

-Sí -su respiración se volvió forzada.

 

 

Hakuei colgó el teléfono y Kirito se dejó caer en la cama, cerrando los ojos fuertemente y dejando escapar una lágrima. Su respiración se volvió agitada, y comenzó a toser.

 

-Maldita sea… cof, cof, cof… mi inhalador… -alguien golpeó a la puerta.

 

-Kirito, soy yo, ¿puedo pasar? -Gackt no recibió respuesta alguna más que una tos que posiblemente era por que algo malo le pasaba a Kirito, por lo que abrió la puerta enseguida-. ¿De nuevo te falta el aire? -lo levantó y lo llevó a la ventana. Kirito seguía tosiendo-. Tranquilo, respira… -Gackt sobaba la espalda de Kirito para alivianarle la tos.

 

-Estoy mejor… gracias -le sonrió levemente.

 

-¿Qué fue lo que pasó?

 

-Un ataque de asma, es todo.

 

-Pero, ¿por qué?

 

-No lo sé… pero debo irme…

 

-¿Irte? ¿Adónde? ¿Cómo?

 

-A Rock Aveniu… en Taxi…

 

-¡¡No permitiré que vayas en taxi en ese estado!! -Gackt lo abrazó atrayéndolo a su pecho con sutileza.

 

-Debo irme… no puedo explicarte, pero no puedes entrar ahí, sabes que lo tienes prohibido.

 

-Sí… pero puedo dejarte en la puerta, no necesariamente debo entrar.

 

-Gracias, me has ayudado, pero es suficiente. Quiero un maldito taxi para irme.

 

-¡No! Te llevaré -le dio un beso en la mejilla y acarició sus cabellos con una mirada tierna.

 

-¡¡No me toques!! ¿Por qué haces eso? -Kirito se limpió el beso.

 

-Quiero que confíes en que no te haré daño.

 

-¡Bah! Como si te tuviera miedo.

 

-Por favor, déjame llevarte -Gackt rozó la punta de su nariz con la piel del cuello de Kirito para sentir su aroma.

 

-“¿Qué hace? Me está poniendo nervioso” -Kirito se puso tenso y comenzó a temblar repentinamente.

 

-Eres muy lindo -Camui le susurró al oído, adjuntando aquella mirada seductora que sólo él podía hacer.

 

-¿Ah, sí? -le preguntó, esquivando su mirada.

 

-Sí… ¿no lo crees? -le dijo, acariciando su mejilla con una leve sonrisa en los redondillos labios.

 

-No soy vanidoso…

 

-No necesitas ser vanidoso -soltó una leve carcajada y después regresó esa cautivadora mirada a la de Kirito.

 

-¿Ah, no? -lo miraba con dificultad, ya que lo apenaba.

 

-No, es bueno aceptar que uno es lindo o guapo, y no por eso quiere decir que eres vanidoso, sólo tienes una buena autoestima… ¿no lo crees así? Es muy importante quererse a uno mismo para poder querer a los demás. ¿Nunca lo habías escuchado?

 

-Sí… muchas veces… pero... es que… no lo sé, no es fácil admitir ante todo el mundo que eres lindo…

 

-Jajajaja -otra vez Gackt soltó aquella carcajada fina que sólo él solía dar, y lo abrazó ligeramente atrayéndolo hacia él.

 

-¿Qué te causa tanta gracia? -le preguntó Kirito intentando zafarse del alto vocalista. La carcajada no le había agradado en nada.

 

-Tranquilo, no te molestes. Lo creas o no, eres lindo -acercó su rostro otra vez al de Kirito, con mucha sutileza y sensualidad, como si fuera a besarlo.

 

-¡Ah…! ¡¡Déjame!! ¡¡¡Me tengo que ir!!!

 

-Pero yo te llevaré, ¿está bien? -le guiñó el ojo de esa forma tan peculiar en que él lo hacía... tierno, pero a la vez sexy.

 

Kirito estaba muy nervioso, no sabía cómo reaccionar, sólo quería quitárselo de encima de una vez por todas.

 

-Está bien, pero ya suéltame -le dijo, intentando zafarse.

 

-Bien, vamos -No lo soltó, y, llevándolo fuera de la casa, lo condujo hasta el auto para que subiera.

 

-Sólo te advierto que no debes entrar. Me dejas en la puerta y ahí muere, ¿ok?

 

-¿Ahí muere? ._.

 

-Es una expresión… O sea, ¡¡que te esfumas!!

 

-Está bien, ya entendí, deja de preocuparte tanto -con una sonrisa llena de confianza.

 

 

Tardaron un poco en llegar, hasta que vieron las grandes rejas con el letrero de Rock Aveniu. Gackt se detuvo en la entrada.

 

-Hasta aquí llego, ¿no?

 

-Sí ¬¬… etto… gracias ù////ú

 

-¿Puedo llamarte después?

 

-¡Olvídalo! -Kirito se dispuso a salir, pero el seguro de puerta se colocó automáticamente, impidiéndole abrirla.

 

-Por favor... -Gackt lo miró suplicante.

 

-Está bien, con tal de que me dejes salir... Apunta...

 

-Ok -sonrió al lograr su cometido y sacó su celular, marcando los números que Kirito le dictaba-. Gracias -le dirigió una sonrisa seductora que le hacía sentir raro a Kirito.

 

-Etto… de nada -quitó el seguro y salió rápido entrando con precaución, para que nadie lo viera-. Maldición, me tardé, Hakuei va a matarme… -se decía mientras tronaba los dedos.

 

Se acercó a una gran casa, imponente, con una placa dorada que decía “PENICILLIN”. Tocó el timbre y un chico con cara redondeta le abrió.

 

-Kirito, pasa, Hakuei te está esperando -le dijo mientras lo dejaba pasar.

 

-Etto... gracias, O-Jiro… -le respondió nervioso, entrando.

 

Subió las escaleras encontrándose al final a Gisho, con los brazos cruzados y mirándolo muy molesto.

 

-¿Qué? -Kirito lo miró desafiante.

 

-¡Hakuei te está esperando!

 

-Ya lo sé, no tienes por qué recordármelo, idiota... -Kirito le hizo una mueca de desagrado.

 

-Será mejor que te apresures.

 

-Yo camino a mi paso... ¿y a ti qué te importa? -Kirito siguió sin mirarle.

 

-¡No lo soporto! -Gisho lo miró irse.

 

Kirito golpeó la puerta con fuerza y un hombre alto, mucho más que él, con el cabello largo hasta los hombros, espalda ancha y una camisa desabotonada y un rostro lleno de furia, le abrió.

 

-¡Come in!

 

-Sí…

 

-¿Por qué tardaste tanto en venir?

 

-No me sentía bien…

 

-¿Por qué? -Hakuei lo acorraló en la puerta bruscamente.

 

-Etto… me dio ataque de asma.

 

-¿Y por qué demonios no tenías tu inhalador?

 

-Se me quedó en casa…

 

-¿Y tu celular?

 

-También…

 

-¡¡¿Por qué?!!!

 

-Porque discutí con mis amigos.

 

-¿Sobre qué? -le preguntó tomándolo por la barbilla.

 

-Tuve un arranque de rabia… y no quise explicarles razones…

 

-¡¡¿Y por eso te fuiste a casa de ese tipo?!! -le apretó la barbilla.

 

-Él me encontró en la calle a punto de asfixiarme -Kirito lo miraba con cierto temor-. Si no fuera por él, no estaría vivo.

 

-¡¡Sabes perfectamente que está prohibido hablar con los desterrados!! -Hakuei se pegó al cuerpo de Kirito acorralándolo.[1]

 

-Pero… me desmayé y no lo reconocí en un principio.

 

-Y cuando recobraste el conocimiento, ¡¿por qué chigados no te fuiste?! [2] -Cada vez Hakuei levantaba más la voz.

 

-Es que… tenía hambre…

 

-¿Y qué carajo tiene que ver eso?

 

-Pues, cuando me dieron de alta en el hospital y me fui sin él, me di cuenta de que no tenía ni un yen… Mucho menos mi celular, no me iba a quedar ahí si alguien me ofrecía comida -Kirito intentaba justificarse.

 

-Realmente eres un idiota. ¡¿Por qué demonios no cargas con el celular siempre?! Sin importar que estés en tu casa, déjalo en la bolsa de tu pantalón -Hakuei le jaló la bolsa del pantalón bruscamente para mostrarle donde debía poner el artefacto.

 

-No acostumbro a hacer eso…

 

-¡Ya me di cuenta! ¡Idiota! -Kirito cerró los ojos al escuchar las palabras de Hakuei.

 

-No es mi culpa haber nacido con asma… -le dijo con desánimo.

 

-Eres un estúpido, aunque discutas con tus amigos no tienes por qué irte de tu casa. Pudiste haber venido a casa conmigo -le apretó el brazo.

 

-Pero yo…

 

-¡Sólo buscas ocultar que te citaste con ese tipo!

 

-¡Eso no es cierto!! Ya lo conocía, pero sólo hablamos porque Taka me lo presentó.

 

-¿Taka?

 

-Sí…

 

-Ese Camui... Espero que no vuelvas a hablar con ese sujeto -Hakuei se acercó al rostro de Kirito, observando el miedo en su mirada, para después pasarle la lengua por la mejilla.

 

-No… no lo haré.

 

-Eres mío, ¿entiendes? -le dijo acariciando su mejilla, pero de manera extraña, enfermiza.

 

-Sí… soy tuyo -Kirito se acurrucó en el pecho desnudo de Hakuei, algo asustado.

 

-Bien -lo alejó de él y lo azotó contra la puerta.

 

-Eso me dolió… -Kirito estaba desconcertado-. Creí que ya todo estaba bien.

 

-¡No está bien! ¿Ya entendiste que no debes juntarte con desterrados? -Hakuei le puso una mano en el cuello rápidamente.

 

-¡Sí! -le contestó Kirito brincando ligeramente por el susto.

 

-¡No! No lo has entendido, no has entendido quién soy yo -lo azotó nuevamente contra la puerta.

 

-Hakuei, me estás lastimando… -intentó quitarse la mano de Hakuei de su cuello.

 

-¡¡Dime quién soy!!

 

-Hakuei...

 

-¡No sólo eso! -levantó a Kirito del suelo y lo lanzó a un lado.

 

-¡No! -Kirito se levantó con dificultad y cubrió su cabeza cerrando los ojos fuertemente. Unas imágenes comenzaron a reproducirse en su mente. Aquella mujer tirando todo a su paso y golpeando algunas cosas cerca del pequeño.

 

-¡Levántate! -Hakuei lo levantó por la camisa sacándolo de su ensimismamiento y  mirándolo fijamente.

 

-No lo hagas… -de los ojos de Kirito comenzaron a salir aquellas lágrimas que siempre brotaban en esos momentos.

 

-Si no quieres que esto se repita, deja de hacer cosas que no debes -Kirito seguía esperando por piedad, pero Hakuei estaba demasiado molesto como para dejarlo intacto, así que en un movimiento rápido le dio un puñetazo en el abdomen y lo dejó caer.

 

-¡¡Ah!! -Kirito se encogió mientras se sobaba el abdomen.

 

-Sólo porque fue la primera vez, y si no quieres volver a llorar, pequeño, no te le vuelvas a acercar -Hakuei se agachó y le levantó el cabello que cubría su rostro para darle un beso en la mejilla y después irse, sin importarle que Kirito siguiera llorando y quejándose. Hakuei se metió al baño y se desvistió para bañarse.

 

-Cof, cof -Kirito seguía en el suelo sollozando y a punto de un ataque de asma-. Cof, cof -el acceso estaba empezando-. “Con un demonio... ¿Dónde está mi inhalador?” -buscó en la bolsa trasera de su pantalón y lo encontró. Se lo puso en la boca y lo aplicó, dando tres disparos. Las imágenes seguían reproduciéndose en su mente, lo que hacía que se agitara más y la medicina no funcionara.

 

 

Hakuei escuchó que algunas cosas caían al suelo, Kirito, en su ataque, estaba tirándolas.

 

-¿Qué demonios hace…? Estúpido -Hakuei salió de la ducha y se colocó una bata de baño. Encontró a Kirito con su ataque-. ¿Estás bien? -se hincó a un lado de él-. ¡¿Qué tienes?! -Kirito seguía tosiendo y no le respondía, el aire le faltaba y Hakuei no sabía qué hacer-. ¡¿No sirve tu inhalador?! -se lo arrebató de las manos y, agitándolo, se lo aplicó dando tres disparos. Kirito inhaló, pero siguió con el ataque de asma. Hakuei lo cargó y lo sacó de la casa llevándolo a casa Pierrot, sin importarle que estaba en bata, para que alguno le ayudara-. Resiste, querido, ya casi llegamos, cariño.

 

Aiji abrió la puerta y rápidamente se hizo a un lado.

 

-¡Necesita su nebulizador! -Aiji corrió al comedor y lo sacó de la vitrina.

 

-¡¡Rápido, imbécil!! -Hakuei seguía cargando a Kirito.

 

-¡¡Lo hago lo más rápido que puedo!! -Aiji lo miró de mala manera y le colocó la máscara a Kirito.

 

-Ki-chan… -Hakuei lo miró preocupado.

 

“¿Dónde has estado, Kirito…?” -Aiji lo miraba con ternura intentando acariciar su rostro, pero Hakuei le pellizcó la mano antes de alcanzarlo-. “Maldito, cómo odio que haga eso… no por ser pilar quiere decir que tenga derecho de lastimarme” [3]

 

-¡Él es mío! No lo toques, ¿entiendes? -Hakuei miró desafiante a Aiji.

 

-Kirito no es un objeto como para que digas que es de tu propiedad -le reclamó Aiji.

 

-No creo que quieras tener problemas conmigo, ¿o sí? -Hakuei dejó a Kirito en el sillón.

 

-¿Por qué tiene que amenazarnos?

 

-¡¡Cállate, eres un insolente!! -Hakuei le dio un puñetazo en la mejilla, haciendo que Aiji cayera al suelo. Kirito observaba todo, estaba algo débil, pero quería levantarse para ayudar a Aiji.

 

-Hakuei… No lo lastimes… -dijo con dificultad.

 

-¡Kirito! -Hakuei corrió hacia él.

 

-Estoy bien, pero no tienes por qué golpearlo.

 

-No te preocupes, se lo merecía -acarició la frente de Kirito.

 

Aiji se levantó, se sacudió la ropa y miró con odio a Hakuei.

 

-Si ya está mejor, me voy.

 

-Me parece bien -Hakuei le contestó sin mirarlo.

 

Aiji se marchó muy molesto a su habitación, pero a la vez preocupado por su amigo, el que estuviera tan cerca de ese maniático era para preocuparse. “Si él no pide ayuda yo no puedo hacer nada,” pensaba.

 

 

~Continuará~


Notas:
 

1) para las que no sepan de qué está hablando Hakuei, tienen que leer el fic de Rock Aveniu, el primer capítulo, que lo explica todo ^^ [volver arriba]

 

2) Disculpen estos insultos mexicanos, pero me imagino que Hakuei es un hombre de palabras fuertes… ^^U [volver arriba]

 

3) De nuevo necesitan leer rock aveniu capítulo 1 para entender lo que Aiji quiso decir con Pilar [volver arriba]

 

 

¡¡Sí, por fin!! ¡Fin del capítulo tres! Espero que les esté gustando ^^ y bueno, qué más puedo decir más que gracias como siempre. Voy a juntar esfuerzo de nuevo para acabar el capítulo 4 que ni siquiera he empezado ^------^ .

 

Por favor, aquellas que les queda la duda sobre Rock Ave lean ese fic, está muy divertido, pero el primer capítulo les ayudará mucho a entender algunas cosillas.

 

¡Gracias a Lichan y las Ogawa Evil Twins!

 

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