AWAKING BUD

-por Kami Camui-

capítulo II

Fecha de publicación: 19 de febrero de 2007 - Corrección: Ogawa Saya.

 

Kirito abre los ojos y se encuentra en un hospital con una máscara de oxígeno y suero en su mano derecha.

 

-“¿Qué me trajo aquí?”-pensó mientras miraba alrededor en busca de un rostro conocido.

 

-Veo que estás bien, Kirito-san -otra vez esa voz, que se le hacía tan conocida, pero no quería pensar en esos momentos. Enfocó  su vista hacia el sujeto y pudo distinguir una tez blanca y perfecta, unos labios dibujando una leve sonrisa, una nariz ligeramente caída de la punta y unos ojos grandes y azules que lo miraban fijamente; cabellos castaños y cortos. ¿Quién era? Ya lo había visto antes, pero, ¿quién era?

 

-¿Quién... eres?

 

-¿No me recuerdas? -el sujeto esperó la respuesta de Kirito, pero al parecer no iba a decir nada-. Soy Gackt.

 

-¿Gackt?

 

-Sí, el amigo de Taka, ¿recuerdas?

 

-Ah, sí… eh... ¿por qué me ayudaste?

 

-Bueno, aunque no fuéramos conocidos no iba a dejar que un chico tan lindo muriera -Gackt fijó su seductora mirada en los cansados ojos de Kirito.

 

-¡No necesitaba tu ayuda!

 

-Con un gracias me conformaba -sonriendo resignado.

 

-¡Te digo que no te necesitaba!

 

-No fue ninguna molestia, no te preocupes, no me debes ningún favor, si eso es lo que te preocupa.

 

-No me preocupa nada.

 

-Kirito-san, ¿qué hacía solo ahí con un ataque de asma…? ¿Sabes que eres asmático?

 

-Desde que tengo uso de razón… ¬¬

 

-Ah… creí que no… no debe ser agradable vivir con eso.

 

-¡No lo es!

 

-Perdón… no sabía qué decir...

 

-¡Lo único que quería era estar solo!

 

-¿Y morir?

 

-Si eso me deparaba el destino…

 

-Pues al parecer no, ya que te encontré… Además, escuché que gritabas…

 

-¡¡Eso es algo que no te importa!!.-le gritó Kirito mientras se incorporaba.

 

-Tranquilo, descansa, no haré más comentarios… -Gackt le da la espalda  y se dirige hacia la ventana.

 

-Gracias…

 

-¿Ah…? De nada -una linda sonrisa se dibuja en el perfecto rostro de Gackt, haciendo sentir incómodo a Kirito, aunque éste no sabía por qué.

 

-¿Vas... a irte?

 

-Hasta que te den de alta.

 

-¿Por qué?

 

-Yo te traje, es obvio que no tengas cómo irte, ¿no crees?

 

-Cierto… -dice de mala gana.

 

-Te llevaré a casa, lindura -acaricia la mejilla de Kirito con ternura.

 

-¡Agh! ¡¡¿Por qué me tratas así?!!.-quitando su rostro-. ¡¡Como si fuera una chica!!! ¡¡Si no te has dado cuenta, soy chico!! -se quita las sábanas.

 

-Sé que eres chico -la mirada de Gackt se desvía a la entrepierna de Kirito-. No te trato como una chica, simplemente quiero ser amable, pero si eso te ha molestado, te ofrezco una disculpa -se inclina.

 

-Disculpa aceptada… -dice sin mirarlo.

 

-Seas hombre o mujer, eres lindo, delgado, de tez blanca y labios peculiares, poco comunes, casi como los míos -Gackt pasaba su mirada por el rostro de Kirito.

 

-¿Cuándo me darán de alta? -Kirito quería evitar el tema.

 

-Esta noche.

 

-¡Qué rápido!

 

-Bueno, no tienes nada grave, y si te sientes mejor puedes retirarte ahora mismo.

 

-Pues creo que ya no me siento débil…

 

-Ok, llamaré a la enfermera -Gackt le guiñó el ojo y salió de la habitación sin prisa alguna.

 

-Está bien, le agradezco que me haya salvado… ¡¡¡pero no soporto que me trate así!! Como si fuera una estúpida chica… ahora recuerdo que Taka comentó que era muy coqueto… -Kirito hablaba consigo mismo algo molesto y comenzando a recordar aquel día en que lo conoció.

 

 

-Kirito, él es Gakuto. Gakuto, él es Kirito -dijo Taka, el cantante de La Cryma christi, con una amplia sonrisa-. Estoy seguro que serán muy buenos amigos.

 

-Mucho gusto -Gackt extiende su mano para estrechar la de Kirito.

 

-Sí… mucho gusto -dijo Kirito con fastidio-. Eres el cantante pop que pone su rostro en todos lados, ¿ne?

 

-Ja, ja, ja… sí, creo que sí… pero mi música no la defino como pop -dijo con aquella sonrisa de galán.

 

-¿Ah, no? ¡¡Jajajajajaja!! Ése sí que es un buen chiste… entonces, ¿como te defines? -Kirito se  reía a carcajadas mientras que Gackt lo miraba algo molesto.

 

-Me defino como Rock/pop.

 

-¿¿O Pop/rock??

 

-Etto... Kirito, ¿por qué no cambiamos el tema? -interrumpió Taka nervioso.

 

-Sí, me parece bien -dijo Gackt.

 

 

-Recuerdo que después de eso comenzó a tratarme de la misma manera que ahora… me pregunto si lo hace por molestar… es guapo... pero ese chico fresa no es mi tipo… ¡¡¡un chico plástico del pop!!!

 

-El doctor dijo que podías irte -Gackt entró sorpresivamente.

 

-¡¡Waa!!! ¡¿Sabes que ese tipo de sustos son malos para las asmáticos, idiota?! -gritó un Kirito exaltado a Gackt.

 

-Gomen ne…

 

-Claro, ¿creen que con un simple “gomen ne” -poniendo una voz chillona- lo arreglan todo? -se cruza de brazos.

 

-¿Creen? Te refieres a los chicos fresas plástico pop? -dijo con una sonrisa amarga.

 

-¿Ah? ¡¡Se supone que hablaba en privado!! ¡¡Chismoso!!

 

-Deberías disculparte, porque me ofendió.

 

-¡No me importa!

 

-¡Deberías pensarlo antes de decirlo en voz alta!

 

-¡Me gusta hablar conmigo mismo en voz alta!

 

-¿Entonces de qué te quejas?

 

-De que me escuchaste y quieres que me disculpe por algo que no debiste escuchar... Já...

 

-Es inútil, veo que no llegaré a nada… -Gackt salió de la habitación desanimado.

 

-¡¿Qué…?! ¡¿Cree que me voy a sentir mal?! ¡Ja! ¡Claro que no!

 

-Disculpe… -una enfermera entró-. Vengo para quitarle el suero, la máscara y entregarle sus pertenencias.

 

-Ok… gracias.

 

 

Kirito ya estaba dado de alta, y no encontraba a Gackt por ninguna parte. ¿Acaso se había ido sin él?

 

-¡Qué superficial es! ¡¡Me iré yo solo en un taxi, maldita sea!!

 

-Espero no estés hablando de mí... -Kirito escuchó la voz de Gackt detrás suyo.

 

-¡Aquí estás, bastardo! ¡Llévame a mi casa!

 

-Si me tratas así, no te llevaré a ningún lado -Gackt le sonrió y volteó para irse.

 

-Bien, no me importa, ¡me voy solo! -Kirito comenzó a caminar hacia la puerta, y Gackt lo siguió.

 

-¿Que no puedes disculparte? -le preguntó el alto cantante.

 

-¿Por qué?

 

-Por lo que hiciste…

 

-¡¿Sigues con la misma estupidez?! Al carajo con eso, ¡no te necesito! ¡Nunca te necesité, así como no necesito a nadie! ¿Por qué siempre creen que deben ayudarme? ¡Olvídenlo! Soy independiente,  puedo solo, ¡¡con un demonio!! -le gritó furioso a Gackt, marchándose con rapidez y dejando a este último estupefacto.

 

-Sólo... quería ayudar…

 

 

Kirito estaba que sacaba humo por la boca, o espuma; no quería saber nada más de aquel tipo “como se llamara”.  No sentía culpa alguna, así que no encontraba razón para disculparse.

 

-¡Baka! Me dejó pensando en él... -dijo golpeando una pared-. Necesito distraerme en algo, ¿pero en qué? -mirando a su alrededor ve una librería-. Veré si hay algo nuevo para leer -Kirito entró y observó los nombres de los libros mientras caminaba por diferentes pasillos, hasta que se topó con un estante lleno del mismo libro, fotografías del autor y su nombre por todos lados-. ¡¡No puedo creer que lo vea aquí!! ¡¡Maldito Camui!! -Tomó uno de los libros y leyó el título-. ¿Mi biografía? Al carajo, son patrañas -dejó el libro en su lugar y salió  furioso del lugar.

 

Caminó por las calles de Tokio como un ser errante sin dirección alguna, sin destino. Se confundía entre la multitud. En eso, un gruñido en su estómago lo interrumpe.

 

-Tengo hambre >_< -buscó su cartera en el bolsillo del pantalón-. ¡Rayos! ¡La dejé en casa!! ¡¡Maldición!! -siguió caminando y comenzó a pasar por muchos restaurantes... la gente comía muy contenta-. ¡Odio la vida! -dijo mientras se ponía las manos en el estómago-. Tranquilo, encontraré la forma de llegar a casa y comer… ¿acaso no están preocupados por mí? Para terminar de amolarme no traje mi celular, si seré pendejo... -se reprimió mientras se golpeaba la frente con la mano.

 

-No tienes por qué ser tan duro contigo mismo... -esa voz otra vez.

 

-¡¿De nuevo eres tú?! Creí que te había perdido...

 

-No vengo para que me des disculpas, quiero ayudarte y  que veas que soy tu amigo.

 

-¡Ya te dije que no quiero ayuda!

 

-Pero si no tienes dinero...

 

-¡¡Ah…!! Está bien... pero sólo por esta vez… Grrrr.

 

-¡Ja, ja, ja! Kawaii -le dijo Camui mientras le acariciaba la mejilla.

 

-¡Basta! Tengo hambre...

 

-Ok, sube -le ordenó mostrándole el jaguar convertible negro. Kirito subió de mala gana y  brazos cruzados sin dirigirle la mirada-. Pondré el techo para que la gente no nos moleste -Gackt presionó un botón cerca del tablero. Automáticamente ya tenían un auto cubierto con vidrios completamente polarizados-. ¿Quieres ir a comer en algún lugar en especial?

 

-Me da igual...

 

-Entonces no te opondrás si vamos a comer a un restaurante italiano -dirigiéndole una sonrisa.

 

-¡¿Qué?! Olvídalo, quiero comida japonesa.

 

-Dijiste que te daba igual.

 

-Ya no, quiero comida japonesa.

 

-Vamos, prueba algo nuevo.

 

-No quiero.

 

-Lo siento, pero iremos a comer comida italiana, tengo el volante, así que yo doy las indicaciones.

 

-Te crees mucho, ¿eh?

 

-Algo así.

 

-Al diablo, me voy a bajar -Kirito quitó el seguro de la puerta.

 

-¡No! -Gackt volvió a ponerla desde el control de mando.

 

-¡Déjame ir!

 

-Está bien, te llevaré a comer comida japonesa, si eso es lo que quieres.

 

-Bien -le gruñó cruzándose de brazos.

 

 

Gackt aún conservaba la sonrisa, mientras conducía a un rumbo desconocido para Kirito. Al llegar a su destino,  bajaron y Kirito  quedó boquiabierto.

 

-¡Esto no es japonés!

 

-Te gustará, lo sé. Sólo prueba un poco y, si no te gusta, te llevo a otro lado.

 

-Hum… Está bien -le dijo de mala gana.

 

Entraron, y Gackt pidió lo que le gustaba, pero Kirito no entendía muy bien el menú.

 

-¿Qué es eso?

 

-Es una pasta que lleva pedazos de jugosa carne de pato.

 

-¿Ah? Debe ser muy caro...

 

-Yo invito, no te preocupes.

 

-Ok... ¿No hay cortes finos?

 

-Pues... lo mejor son las pastas…

 

-¡Quiero carne!

 

-Bien… te pediré carne, un spaghetti a la boloñesa, por favor -le dijo Camui al mesero.

 

 

Después de esperar un rato, el mesero les trajo las bebidas. Kirito aún no le dirigía la palabra.

 

-Oh, vamos, no vas a estar molesto todo el tiempo, ¿o sí?

 

-No veo la razón para estar feliz ¬¬

 

-Está bien, como quieras… aunque es algo incómodo. Vamos, sonríe, lindura, te ves mejor.

 

-¡¡Cállate!! Odio que me hables de esa manera...

 

-Pero… -su celular lo interrumpió-. Disculpa, debo contestar…

 

-¡Qué fastidio! -el mesero les trajo la comida y Kirito comenzó a comer sin importarle que Gackt estuviera hablando por teléfono.

 

-Disculpa... es que creo que me estoy retrasando…

 

-Si tenías cosas que hacer no me hubieras invitado... ¿Cómo se come esto? -Kirito estaba realmente muy molesto.

 

-Perdóname… no sabía que me estaban esperando. Se come así -le mostró y luego le dio de comer en la boca.

 

-¡¡No hagas eso!! La gente puede vernos -le dijo sonrojado.

 

-¡Te sonrojaste! Kawaii... -Gackt le acarició la mejilla.

 

-¡Suéltame! -Kirito le soltó un manotazo a Camui.

 

-¡Auch…! Perdón… como sea, terminemos y te dejaré en casa.

 

-No quiero regresar a casa.

 

-¿No crees que deben estar preocupados?

 

-Me vale.

 

-¿Entonces adónde te llevo?

 

-Llévame con Taka…

 

-Está bien… ¿pero no crees que estarás cerca de tu casa?

 

-Pues sí… pero no estaré con ellos.

 

-¿Seguro?

 

-¿Conoces algún otro lugar al que pueda ir?

 

-¿Mi casa?

 

-¿Ah…? Olvídalo.

 

-Está lejos de Rock Aveniu.

 

-Hum… eso me suena bien.

 

-Bien, entonces ven a mi casa.

 

-¡Aún lo estoy pensando!

 

-Como quieras, sólo dime.

 

-Está bien… voy contigo ¬¬

 

-Bien…

 

 

Terminaron de comer y Gackt lo llevó consigo a casa. Al llegar, la pequeña Bell los recibió, pero no estaba muy contenta de ver a alguien desconocido a lado de su querido amo.

 

-¿Qué es eso?

 

-Es mi princesita.

 

-¡No! Hablo de la perra.

 

-Ejem, de ella estaba hablando, mi perrita Bell -le dijo a Kirito mientras le ordenaba a Bell que se sentara.

 

-Bien… sólo me quedaré esta noche.

 

-Ok, como gustes ^^

 

Gackt le mostró a Kirito la habitación en donde dormiría y éste le pidió que lo dejara solo. Era una habitación de lujo.

 

-Para ser de visitas está bien… no quiero saber qué tan grande esta la suya... Aún no entiendo por qué acepté venir con él… Está bien que sea amigo de Taka, pero sólo hablamos unas cuantas veces… Como sea, ya estoy aquí, en medio de la nada… -miró por la ventana y se dio cuenta de que había otro castillo a un lado-. ¿Quién demonios vivirá ahí? ¡Rayos! ¡Qué coraje! Ni el celular me traje... Pero aquí hay un teléfono, no creo que se moleste si lo uso -sonrió y se sentó en la cama para después descolgar el teléfono y  marcar. Esperó a que le contestaran.

 

-Moshi moshi... Penicillin house desu.

 

-Etto... ¿Chisato-san?

 

-Kirito... ¿quieres hablar con…

 

-Sí… ¿se percató de mi ausencia?

 

-Claro que sí, está más que furioso.

 

 

~Continuará~


Notas:
 

Bien, aquí está el segundo capítulo y espero que les esté gustando y quieran leer el siguiente capítulo que ya lo terminé, pero tengo que pasarlo a la computadora -_- en fin! Ya verán que me esforzaré al máximo!!

 

Para todos aquellos lectores que han leído La verdadera historia de Malice Mizer, Gackt: mi vida, mi amor y mi sufrimiento, Happy Family y Una navidad Laruku. Mil gracias por leer este también!

 

Ya saben que su opinión para mí es muy importante, así que no duden en mandarme un mail,  ya saben cuál es mi correo ne? ^^ Gracias

 

Gracias a Lichan (alice) y a las Ogawa Evil Twins que hacen todo esto posible!

 

Kami Camui.

 

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