POR ESO PREFIERO LA COCA COLA

-por Hisue_Hime-

Disclaimers: Lo mismo de siempre, L'arc en ciel no me pertenece, bla, bla, bla.

Notas: Otro fic escrito a las 2 de la mañana (lo que hace el insomnio u_u)

Rei: ¿Hace que escribas fic estúpidos sobre los Laruku? Vaya.
Hisue:¿Qué haces aquí? Me dañas el karma (prendiendo incienso para limpiar el ambiente)
R: Baka ¬¬ No se te da muy bien el Kenkki, ¿verdad? (revisando el fic)
H: No T_T
R: Vaya y eres mi otro yo.
H: ¿Y POR QUÉ NO ESCRIBES TÚ?
R: Simple, estoy con sueño n_n
H: sabes que te odio, ¿cierto?
R: sip n_n
H: no hay caso u_u
R: (ignorando a Hisue y dirigiéndose a los lectores) si es que han leído esto, espero que lo hayan disfrutado. Y si no, pueden asesinar a Hisue n_n. Y si no, pueden visitar mi blog!!!!! Es : www.dangeltale.wordpress.com
H: Oye! Usas mis fics para hacerte publicidad. ¡Temme!
R: Bueno, ok, por pedido de mi hikari, no visiten el blog. Nos vemos (leemos) en la próxima.
H: Ja ne!

Fecha de publicación: 20 de diciembre de 2008 - Corrección: Ogawa Saya.

 

Un día normal en el estudio de los Laruku: Hyde escribiendo mientras fuma, Ken tocando la guitarra, mientras fuma y Yuki practicando en su batería, fumando cada vez que descansa (¿Por qué fuman tanto? Adictos ¬¬), Tetsu revisando contratos, mientras… bueno, él no fuma. En un determinado momento Yuki se levanta y arrastra a Hyde fuera de la sala donde se encontraban.

 

—¿Desde cuándo son tan amigos? —pregunta Ken, soltando la guitarra.

 

—Vamos, Ken, no te pongas como esos pesados de la prensa, claro que son amigos —responde el líder, sin levantar la vista de los papeles. El guitarrista se encoge de hombros.

 

Fuera de ahí los otros dos Laruku sostenían una importante conversación.

 

—¿En serio crees que funcionará, Hyde? —pregunta Yuki, mientras da vueltas, nervioso.

 

—Claro, ¿por qué no lo haría? Es mi idea —contesta el aludido mirando a su compañero que seguía dando vueltas—. Deja de hacer eso, vas a marearme.

 

—Pero…

 

—Basta, Yuki, va a funcionar, ¿o es que acaso no confías en mí? —le lanza una mirada de “contradíceme y me aseguraré de que mueras lenta y dolorosamente”.

 

—No es eso, Hyde —responde dejando de dar vueltas (al fin, ya me estaba mareando u_u)—. Es que estoy nervioso.

 

El vocal rueda los ojos. Y se suponía que Yuki era el más calmado de la banda y ahí estaba, hecho un manojo de nervios. Dejó escapar un suspiro, definitivamente a su batería le hacía falta una buena dosis de maldad.

 

—Y pensar que haces todo esto por ese baka.

 

—No lo llames así.

 

—¡Pero es que no entiendo qué le ves! Él es… es… ¡pues es idiota!

 

—¡Tú tampoco tienes los mejores gustos! —le acusa Yuki, señalándolo con un dedo (infantil ¬¬).

 

—¿Disculpa? Mis gustos siempre son buenos.

 

—Claro. Primero un drogadicto y ahora un neurótico adicto al trabajo.

 

—¡Sakura no era drogadicto! —(en verdad sí lo era, Hyde n_n) Yuki lo mira enarcando una ceja.

 

—Bueno, sí era. ¡Pero se recuperó! La idiotez no se quita.

 

—¬¬**

 

—Y Tetchan no es adicto al trabajo. Sólo es… ¡Demasiado responsable!

 

En ese mismo momento se escucha el grito de Tetsu llamándolos a trabajar.

 

—Claro, Haido. No es para nada adicto a su trabajo —comenta el batería sarcásticamente mientras regresa a la sala.

.

 

—¿Y de qué hablaban ustedes dos? —pregunta Ken, picado por la curiosidad. Hyde y Yuki se llevaban bien, pero de un tiempo a esta parte estaban la mayor parte del tiempo juntos y eso le extrañaba.

 

—De nada —responde Hyde.

 

—Oh, vamos, cuéntenme. Siempre paran secreteando. ¿Qué es?

 

—No te importa.

 

—¿Tú tampoco me dirás nada, Yuki? —el aludido se hace el desentendido leyendo una revista—. Hieren mis sentimientos.

 

—Te lo mereces, por meterte en lo que no te llaman.

 

—Gracias, Tetsu, es tan bueno saber que puedo contar contigo…

 

—De nada —sonríe adorablemente—. Bueno, terminamos por hoy, podemos irnos, los espero mañana.

 

—Espera, Tetchan —interrumpe Hyde, levantando una mano—. ¿Por qué no nos vamos a mi casa los cuatro? Hace mucho que no salimos juntos. Mira, Ken piensa que lo hemos apartado del grupo —termina señalando al guitarrista. El bajista suspira. Las “salidas juntos” que recordaba acababan con todos ellos borrachos y en muy malas condiciones.

 

—No creo que podamos, Hyde…

 

—¿Pero por qué no? ¡Piensa en los sentimientos heridos de Ken!

 

—¡Sí, Tetsu! ¡Piensa en mis sentimientos heridos! —grita Ken, más que animado por la idea de irse de juerga.

 

—¿A ti… te interesan los sentimientos de Ken?

 

—¿Crees que no me interesan sus sentimientos? ¿Qué clase de bastardo insensible crees que soy?

 

—No, Doiha, yo no creo eso. Es sólo que…

 

—Yo estoy de acuerdo con Hyde —interviene Yuki, levantando una mano (como en el colegio n_n).

 

—¡Ves! Todos estamos de acuerdo, y como vivimos en una época democrática… ¡la mayoría gana! ¡Tienes que acompañarnos!

 

—Está bien. Pero mañana hay trabajo de todos modos.

 

—Como tú digas, Lider-sama.

 

 

Después de unos minutos, en casa de Hyde.

 

—Vaya que estaba preparado —suspira Tetsu, echando una ojeada a las botellas de vino y sake que había en el apartamento (¿como será mezclar vino con sake? u_u).

 

—Vamos, Tet, anímate —le sacude Ken, alcanzándole una copa de vino—. De nuevo esos dos se fueron.

 

Ken se deja caer en el asiento, tomando una botella de sake. Tetsu lo imita, después de todo, ya estaba allí, ¿no?

 

Mientras, en la cocina…

 

—Hora de poner en marcha en plan: ¡Atrapar a los idiotas!

 

—¿Por qué ese nombre? ¿Por qué el plan tiene un nombre?

 

—Yuki, no le ves el lado divertido. Bueno, empecemos con esto. No vayas a tomar mucho, que ya conocemos tu poca resistencia al alcohol. Sólo finge que lo haces y sígueme el juego.

 

—Sólo espero que funcione.

 

—¡No seas pesimista!

 

—¿Qué hacen ustedes dos? —pregunta Tetsu, entrando en la cocina seguido de Ken—. ¿No deberían estar afuera?

 

—Ya vamos —contesta el vocal, arrastrando literalmente (muy literalmente) a Yuki.

Una media hora después todos están borrachos.

 

Hyde baila lentamente con Yuki mientras dice incoherencias, Tetsu ríe de las bromas sin sentido de Ken. En un momento, el vocal lleva sus labios a la boca de Yuki, besándolo levemente. Ante eso, guitarrista y bajista se miran sorprendidos.

 

—Creo que ya se les subió el alcohol —dice Ken, intentando sonreír, pero sin evitar el cosquilleo incómodo que sube por su espalda (celos, Ken-chan).

 

—Sí, debe ser —contesta Tetsu, apurando un vaso de sake.

 

—¡Yo no estoy borracho! —dice el vocal, dejándose caer en el sofá—. Estamos jugando, ¿verdad, Yuki?

 

El batería sonríe tontamente y asiente. Hyde levanta una mano y el batería se acerca para tomarla, Hyde sonríe y lo atrae hacia sí, mientras se acuesta en el sofá. Al segundo Yuki se encuentra encima del más pequeño, quien lo besa sin importarle demasiado las miradas sorprendidas y molestas de sus compañeros.

 

—¡Ya basta! —Ken se levanta y jala a Yuki, separándolo de Hyde.

 

—¡No hagas eso! —reclama el vocal, intentando jalar a Yuki.

 

—¡Hyde! —grita Tetsu ahora, agarrándolo por detrás—. ¡Estás borracho!

 

—¡Mira lo que hace tu vocalista! —le reclama Ken—. ¡Estaba besando a Yuki!

 

—¡Mi vocalista! ¡Por si no viste, fue Yuki el que estaba sobre él! ¡Aléjalo de aquí!

 

—Suéltame, Tetchan —Hyde forcejea por liberarse—. Sólo estamos jugando.

 

—¡Estás borracho! ¡Evito que hagas algo de lo que te arrepientas después!

 

—¡No puedes saber si voy a arrepentirme! ¡Ya, suéltame!

 

—¡No lo sueltes! ¡Ese akuma intenta pervertir a Yuki!

 

—Suéltame, Ken —reclama Yuki. Se logra soltar y vuelve a besar al vocal que aún está entre los brazos de Tetsu. Éste empuja al batería, que cae al suelo.

 

—¡No vuelvas a hacer eso! ¡Nunca más! ¿Entiendes?

 

—¿Por qué no? —pregunta al bajista—. ¿Acaso te importa?

 

El líder se calla. Claro que le importaba, demasiado, pero no iba a decirlo.

 

—¡Di algo! —Hyde se acerca al bajista y baja la voz hasta convertirla en un susurro—. ¿Te importa?

 

El líder se muerde la lengua, paro no hacer o decir algo que no pueda controlar después. Aún no estaba tan borracho. Mientras, Ken intentaba reanimar a Yuki que sólo reía; lo levanta del suelo y éste se tambalea un poco. Hyde se aleja del bajista y se abraza al batería.

 

—¡Hyde, suéltalo! —grita Ken, intentando pensar en algo que le impida golpear al vocal, que lo ignora y lleva sus labios al cuello de su amigo—. ¡Tetsu, haz algo! —no podía creerlo, ¿por qué Yuki dejaba que el Akuma lo besara? ¿Acaso era que…? ¿Y por eso andaban siempre juntos? No podía creerlo, no quería creerlo. Yuki, ¿estaba… enamorado de Hyde? La simple idea le hacía hervir la sangre y aun así no tenía fuerza para parar al batería que ahora sostenía al vocal y repartía besos en su nuca. Para su suerte, el líder aún parecía tener sentido común.

 

—Basta, Hyde —aparta nuevamente al vocal que hace un puchero.

 

—Deja que me bese.

 

—¡No!

 

—¿Por qué no?

 

—¿Lo quieres a él? —pregunta el bajista—. ¿Lo deseas a él?

 

Hyde lo mira con expresión ausente.

 

—Basta. No te afecta esto. Déjame en paz.

 

—Idiota. ¡Idiota! —le grita, maldiciendo al vocal por provocar tantas cosas en él—. Estás borracho, no sabes lo que haces.

 

—¡Yo no quiero hablar! ¡Quiero a Yuki! —la furia consume las venas de Tetsu. ¿Quería a Yuki? A ver si pensaba lo mismo mañana. Obliga al vocal a mirarlo y lo sostiene por los hombros, antes de besarlo, un beso apasionado y rabioso, muerde los labios del vocal, que abre los labios levemente para profundizar el beso.

 

Ken, mientras tanto, arrastra a Yuki a la cocina, por una vez intentando mantener sus deseos a raya, aunque el baterista que reía en su cuello, no ayudaba en nada. Sólo sentir su cuerpo recargado con el suyo, su respiración en su piel, era suficiente para enloquecer. Lo aparta lo suficiente para observar su rostro, antes de besarlo. El sabor a cigarro y alcohol en los labios de Yuki le parece lo más dulce del mundo. Con sorpresa repara en que el batería responde a sus labios y que ha pasado los brazos alrededor de su espalda.

 

—Un momento, detente, Ken —gime, apartando al guitarrista de su cuerpo.

 

—¿Qué pasa?

 

—Es sólo que… —empieza y se tambalea—… debí hacerle caso a Hyde y no tomar —el guitarrista lo sostiene.

 

—¿Qué pasa? —vuelve a preguntar, esperando que Yuki lo golpee y se vaya (aunque no quiere que haga eso n_n).

 

—Es… no vayas a pensar que yo… ¿Por qué me apartaste de Hyde?

 

—¿No es obvio? No quería que lo besaras. Ni al él ni a nadie —vuelve a besar al batería, esperando que no tenga más preguntas que hacer y conduciéndolo mientras tanto a la habitación de invitados.

 

—Tengo que decirte —interrumpe de nuevo Yuki—… eso fue sólo… actuación. Yo no quería besarlo. Lo hicimos para que… se dieran cuenta.

 

Ken lo mira perplejo. Podría enfadarse, pero la verdad, no tiene muchas ganas de eso; además, funcionó.

 

—No importa —dice al fin, besando su cuello. El baterista vuelve a tambalearse—. Funcionó muy bien conmigo —con dificultad abre la puerta del cuarto, sin soltar a su compañero, pasa sus labios por su pecho, ahora desnudo y el batería suelta un gemido.

 

—No debí haber tomado, estoy viendo doble —ríe y se agarra de Ken—. Es por esto que solo tomo Coca cola —vuelve a reír.

 

—Ya cállate, ¿quieres?

 

 

Mientras en la sala…

 

—Tetchan —gime Hyde, intentando soltar sus manos del agarre del bajista.

 

—¿Mmmmm? —contesta éste, deteniéndose en su cuello.

 

—De…deja que me suelte.

 

—No quiero —susurra en su cuello. El vocal se pega más a su cuerpo, desesperado por no poder tocarlo, Tetsu lo muerde.

 

—Ahh, Tet… onegai… quiero… tocarte —balbucea.

 

—No —sostiene ambas manos del vocal con una suya y con la otra lo acaricia en el pecho por encima de la tela—. Es tu castigo, Akuma —le susurra, arrancando sin cuidado su camisa y llevando sus labios a su pecho—, por volverme loco.

 

—R… rompiste… ahhh… mi camisa.

 

—Sí, ¿te importa eso? —sonríe, mientras pasa la lengua por uno de los pezones del vocal.

 

—N…no…

 

—Dime que en realidad no disfrutabas mientras besabas a Yuki —Hyde sonríe maliciosamente.

 

—Sí lo hacía —contesta, volviendo a su tono cínico y observando la sombra de ira que atraviesa el rostro de su líder, que de pronto sonríe, su mano libre acaricia la entrepierna del vocal, mientras vuelve a morder su cuello.

 

—Ahhh, Tettchan… suéltame, onegai —ruega intentando soltarse—. No era en serio… ahhhh… no lo disfrutaba…

 

El bajista detiene sus caricias y se aparta de Hyde, que lo mira confundido.

 

—Dime que no te gusta estar así —le sonríe—. Dime que en serio no disfrutas esto. Suplicar.

 

—Tet… por favor… —ruega. El bajista lo observa, se veía frágil, por alguna razón a ese cuerpo pequeño y frágil no lo concebía de otra manera. Sufriendo en sus manos. Reanuda sus caricias, esta vez ocupando su mano libre en desnudar al vocal—. Tetchan… ahhh.

 

—Tú me perteneces, Akuma —le susurra, antes de soltarlo. El vocal enreda una de sus manos en su cabello y con la otra lo acaricia casi desesperadamente. El bajista gime por el contacto, se apresura en retirar su ropa. Impaciente el vocal lo conduce junto a él en el piso y lo besa, moviendo la cabeza después para ofrecer su cuello.

 

—Ti…tienes ra… razón… me gusta… cuando tu… —dice entre suspiros. El bajista lo muerde aún más fuerte y el vocal ahoga un grito. Lleva su mano hasta la cabeza de su líder, apretándola contra él.

 

—Masoquista —susurra Tetsu—. Me gusta que seas tan masoquista, Doiha.

 

 

Yuki abre los ojos sintiendo todo su cuerpo apaleado, apenas y recuerda qué pasó.

 

—Por eso odio tomar —refunfuña, voltea y ahoga un grito al ver el rostro de Ken cerca al suyo. De golpe recuerda todo lo que pasó, se levanta y se viste sintiendo su cabeza dos veces más grande.

 

—Demonios —reniega, antes de ir al baño y vomitar. Definitivamente para la próxima se remitiría a la Coca Cola.

 

El guitarrista baja a la sala, ya cambiado, para encontrarse con un Hyde sólo con el boxer puesto, con los ojos cerrados y acostado sobre la alfombra. Tetsu pasea por la sala, buscando algo en el piso.

 

—¿Qué buscas, Tetchan? —pregunta, sentándose.

 

—¡Ken! ¿Qué haces aquí?

 

—He dormido aquí. ¿Qué buscas?

 

—Ehhh… yo… pues, bueno… mi camisa.

 

—Podrían haber caminado hasta el cuarto.

 

—Díselo al gran líder —interviene Hyde, aún con los ojos cerrados—. Me tuvo aquí toda la santa noche. El suelo es incomodo, Tetchan.

 

Tetsu enrojece, mientras recoge su camisa y el pantalón de Hyde que tira en su cara.

 

—Vamos, Doiha, vístete —el vocal se levanta incómodo.

 

—Me duele todo el cuerpo —se queja, levantándose. Mira su reflejo en el espejo y grita-: ¡Tetsu! ¡Qué es esto!

 

—¿Qué tienes? —preguntan sus compañeros al unísono.

 

—¡Mira! —grita, enseñándole una marca rojiza en su cuello, que empieza a ser morada—. ¡Has malogrado mi perfecto cuerpo!

 

—Pues anoche no te quejabas.

 

—Baka.

 

—Se quitará, Hyde —dice Ken desanimadamente.

 

—Por cierto, Ken-chan, ¿dónde está Yuki?

 

—En el baño. La próxima vez que pienses en un plan para conquistarnos, Hyde —Ken ignora la mirada de sorpresa de Tetsu y continúa—, que no incluya alcohol, al menos no para Yuki.

 

Hyde se echa a reír, antes de alcanzar a Tetsu y abrazarlo por detrás.

 

—Ne, Tetchan, ¿qué te parece si ahora probamos la cama?

 

—¿No parece que te dolía el cuerpo, Doiha?

 

—¿A mí? Para nada. ¿Vamos? —pregunta, besándolo en el cuello.

 

—Claro —voltea al vocal y lo recuesta en la pared antes de besar su pecho, deteniéndose en uno de sus pezones para morderlo. Hyde gime, enredando sus manos en el cabello del bajista.

 

—Por lo que más quieran, esperen a llegar al cuarto —les interrumpe Ken. Ambos se ríen y suben las escaleras aún besándose—. Al menos ustedes pueden hacer eso.

 

—¿Tú no? —pregunta Tetsu, sin detener las caricias en el cuerpo del vocal.

 

—Yuki probablemente vomite todo el día. Tengo que estar de acuerdo con él en eso. A partir de ahora, prefiero mil veces la Coca Cola.

 

~Fin~

 

 

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