|
-por 2b_nika- |
Un día me levanté y no sé por qué todo
había cambiado. Aquella pequeña sala donde solía contemplarte mientras
reías alegre con el resto del reparto. Aquel pequeño teatro donde veías
crecer tus sueños. Dos pequeños bohemios con el agua al cuello. Recuerdo
pasarme noches en vela repasando el guión contigo antes de un estreno.
Recuerdo tu cara sobre el escenario. Recuerdo tu sonrisa cuando iba a
recogerte. Y recuerdo todo el desprecio, todo el odio con el que me
contemplaban tus padres cuando venían a verte. Recuerdo los malos
momentos, añoro los buenos. Y sonrío al verte una vez más al otro lado
de mis sueños, ese lugar del que nunca te marchaste, dejándome solo ante
un mundo que se me hacía demasiado grande… todo iba demasiado rápido.
Incluso el modo en el que te fuiste. Un día sonreías a mi lado, al día
siguiente estabas demasiado distante y al día siguiente desapareciste.
Te llevaste de mi vida las ganas de continuar, las ganas de sonreír… la
confianza en… nada. Mi escala de valores se tambaleaba y hubiera
querido correr tras de ti, aunque fuese para siempre, para no
encontrarte nunca. Cualquier cosa menos quedarme cenando día tras día
con aquella fría soledad que me abrumaba, que me consumía mientras debía
afrontar mi trabajo con la más trabajada de mis sonrisas. Y ahí aprendí
que no importaba, que YO no importaba, podía estar muerto y sin embargo
no hay nada que la luz adecuada no sepa remediar. A nadie le preocupa lo
que sienta, lo que piense con tal de que mi siguiente canción sea un
éxito y dé el dinero suficiente a la compañía. A nadie le importa cómo
esté si eso no me impide poner una media sonrisa ante una cámara.
Alguien dijo una vez que la fama era la más pura soledad. Yo nunca quise
de eso, sólo quería ser músico. Uno lo suficientemente bueno para no
tener que pedir para comer o tener que esconder mi vocación tras un
uniforme raído.
----------FATE----------
-Hoy tienes un aspecto realmente horrible…
¿todo… va bien? –preguntó Tetsu acercándose más a mí y formulando la
frase tabú.
Claro que nada iba bien. ¿Cómo iba a estar
bien? ¿Cómo diablos iba a estar bien sin ella?
-No pasa, nada Te-chan, es sólo cansancio
–le dediqué una sonrisa, falsa, falsa hasta el punto de que me parecía
una burla que ninguno de ellos se diera cuenta de que me moría… a sus
ojos cualquier excusa era buena.
Creo que Ken hizo algún tipo de comentario
del que todos se rieron… Creo…
Echo de menos el invierno… echo de menos el
calor… aborrezco la luz, aborrezco este lugar, aborrezco estas letras
que ya no siento, aborrezco la música que me mantiene con vida y a todos
aquellos que me rodean. Odio que me apoyen, odio que me quieran… quiero
estar solo, para siempre, pero ansío estar contigo. En algún absurdo
rincón de mi mente me levanto todas las mañanas esperando encontrarte de
nuevo acostada a mi lado, diciéndome que todo está bien y que todo esto
no es más que un mal sueño.
Pero sé que no es así, esto es la realidad.
Una realidad que me consume. Juguemos a ver hasta que punto aguanta este
equilibrio caótico al que ya no me presto a apoyar.
-Hyde, hemos estado pensando que hace mucho
que no salimos a dar una vuelta. ¿Qué te parece si esta noche salimos al
nuevo pub que inauguran en Shibuya?
Creo que Ken lanzó el comentario sin muchas
expectativas, pero recibió con excesiva efusividad mi repentino cambio.
De sombrío vocalista a pícaro niño pequeño. No tengo la culpa de no
saber trasmitir lo que siento… pero vamos a jugar, vamos a ver hasta que
punto aguanta todo esto.
Semanas después, todos pensaron que ya te
había olvidado. Sólo porque mi cama se llenara de caras anónimas y
olores irreconocibles. Sólo porque pudiera tentar al propio diablo, sólo
porque no era capaz de imaginar tus brazos en ninguna de ellas. Pero las
tentaba, jugaba con ellas… les hacía daño, para que sintieran un poco de
mi dolor. Pero eso no me saciaba y ellos pensaron que todo iba bien. Que
te estaba olvidando. Inocentes. Pero Juguemos, ¿o no quieres jugar
conmigo, Dios?
Un día Tetsu empezó a decirme que quizá
debiera sentar la cabeza, que no estaba bien que estuviera con tantas
chicas y no me contentara con ninguna. Y seguí jugando… y la conocí:
Megumi Oishii. Lo mantuve todo en secreto, pero ella… no iba a perder la
oportunidad de ser la estrella del momento domando al solitario Hyde. Me
preguntaba todas las noches si me recordabas, si te habrías enterado, si
te sentaría mal… si aún me querías o quizá estuvieras un poco celosa. No
me importó jugar con aquella niña caprichosa, era tan fácil que a veces
hasta resultaba aburrido.
Me sorprendía cada día más de la ingenuidad
del mundo, nunca pensé que las mentiras fueran jerárquicas, que pudieran
sostenerse, salir adelante y que la gente las acogería con más celeridad
que a la propia verdad. A la cual cerraban puertas y ventanas para
escapar de ese dolor abrumador que en el fondo es tan tangible como mi
presencia. Mi mera presencia.
Y tenté la suerte y quise saber hasta qué
extremo llegaba todo aquello. Y me casé y seguía… todo seguía igual.
Nadie percibía mi dolor, nadie se revelaba en mi juego. Aquella tela de
araña se hacía cada vez más tupida y el aire comenzaba a faltarme en mi
propia casa. Qué clase de mundo asfixiante me rodeaba y me dejaba jugar
de aquella manera, me dejaba hacer lo que quisiera porque no importaba,
porque nada cambiaría… Porque aquella tortura sería eterna y tú nunca
volverías. Y yo podía jugar y yo podía llorarte, pero seguiría solo
esperándote y el mundo seguiría sin mí, dejándome atrás, jugase con él o
lo dejase trazar su camino sin mi irrelevante presencia.
El gris volvió a mis días y todo el mundo
me preguntaba qué me pasaba, pero nadie alcanzaba a comprender. ¿Dónde
estaba yo, que ninguno de ellos podía ni siquiera rozarme? Ni siquiera
llegar a comprenderme… ¿Cómo podía vivir día tras día con una mujer a la
que no amaba y ella no darse ni la mínima cuenta de ello? Me mareaba, me
agobiaba, todo aquello era ampliamente superior a mí. Me caí en un sitio
del que no fui capaz de levantarme y enterré mis palabras.
Era un ligero problema ser cantante y no
poder hablar. Visité todo expertos en la materia, recorrí tantas
consultas que no soy capaz de contarlas. Pero nada salía de mi garganta
y tampoco se puede decir que yo lo intentara mucho. Cada día me hundía
más en mi mismo y me daba igual lo que sucediera a mi alrededor. Quería
pensar. Quería apartarme de todo aquello y quería agarrarme a la
sensación que tenía cuando estabas a mi lado. Quería agarrarme a esa
imagen desgastada y distante que nunca desapareció de mi interior. Esa
tú que con los años había enaltecido hasta puntos divinos y había
distorsionado sin querer. Queriendo mantenerte pura, a salvo de las
mentiras del mundo, del juego perverso de ese Dios en el que creían
otros.
Mis ojos perdieron su color pero seguí
viéndote. Mis fuerzas se desvanecieron pero seguía ansiándote y mis
labios se sellaron para siempre. Abandoné la música, abandoné mi alma… y
un día, sin saber cómo, una dura cama de hospital sostenía mi cuerpo.
Centraba mi mirada en aquel techo de puro blanco y tú no venías, no
tenías por qué y no lo harías. Pero yo te esperaba.
Los sonidos de mi alrededor eran vanos,
quizá alguien intentó devolverme a su concepto de cordura. Pero yo no me
dejaría engañar. Hubo algo, una verdad más allá de todo que hizo que
quisiera perderlo todo. Tú. El hecho de que el mundo podía girar sin ti.
Sin ti a mi lado. Que yo no dejaba de ser un número. Que ahora ya nada
importaba. Que tú ya no estabas y todo podía seguir adelante. Que una
mentira lleva a otra y no quise dejarme arrastrar. Y no quise enredarme
en ese mundo de mentiras al que de pronto me di cuenta de que tu también
pertenecías, te habías ido, habías seguido adelante y ya nada importaba…
insulsa mezcla de miedos y deseos. Esta vida a la que yo ya no
diferenciaba de la muerte. Y poco a poco me dejaba llevar y qué
diferencia había y qué más daba todo… Mi alma se moría se desvanecía y
mi corazón hacía años que dolía, dolía con tal intensidad que sólo
quería que aquello acabase, fuera como fuese, que acabase.
“Pienso en ti sin importar cuánto duela
FATE. SIMPLY FATE.
~¿Continuará?~
|
(c) 2006 The Ogawa Evil Twins Su contenido no puede reproducirse ni modificarse sin el consentimiento explícito del webmaster. |