FATE

-por 2b_nika-

Disclaimers: Los miembros de L’Arc~en~Ciel como es evidente no me pertenecen y blah blah blah. Esta historia ES ficción. Cualquier parecido con personas, organizaciones o hechos reales es pura coincidencia.

Notas: OneShot?? SongFic?? Rayada mental?? O.o no lo sé ni yo así que no me preguntéis XD. Es el último producto de mi mente retorcida XD Últimamente no escribo más que Hydes con tendencias suicidas XDD Se supone que está enmarcado en la época en la que la chica que vivía con Hyde lo dejó, pero como no se como se llamaba me quedó un tanto ambiguo *yup*

Comments Pleaseeeeeee~
 
PD: Me pregunto si a alguien le gustará esto …. XD
 
Finalizado??? De momento creo que se va a quedar así ^^


Fecha de publicación: 29 de noviembre de 2005 - Corrección: Annie-chan Diethel.

 

Un día me levanté y no sé por qué todo había cambiado. Aquella pequeña sala donde solía contemplarte mientras reías alegre con el resto del reparto. Aquel pequeño teatro donde veías crecer tus sueños. Dos pequeños bohemios con el agua al cuello. Recuerdo pasarme noches en vela repasando el guión contigo antes de un estreno. Recuerdo tu cara sobre el escenario. Recuerdo tu sonrisa cuando iba a recogerte. Y recuerdo todo el desprecio, todo el odio con el que me contemplaban tus padres cuando venían a verte. Recuerdo los malos momentos, añoro los buenos. Y sonrío al verte una vez más al otro lado de mis sueños, ese lugar del que nunca te marchaste, dejándome solo ante un mundo que se me hacía demasiado grande… todo iba demasiado rápido. Incluso el modo en el que te fuiste. Un día sonreías a mi lado, al día siguiente estabas demasiado distante y al día siguiente desapareciste. Te llevaste de mi vida las ganas de continuar, las ganas de sonreír… la confianza en… nada. Mi escala de valores se tambaleaba  y hubiera querido correr tras de ti, aunque fuese para siempre, para no encontrarte nunca. Cualquier cosa menos quedarme cenando día tras día con aquella fría soledad que me abrumaba, que me consumía mientras debía afrontar mi trabajo con la más trabajada de mis sonrisas. Y ahí aprendí que no importaba, que YO no importaba, podía estar muerto y sin embargo no hay nada que la luz adecuada no sepa remediar. A nadie le preocupa lo que sienta, lo que piense con tal de que mi siguiente canción sea un éxito y dé el dinero suficiente a la compañía. A nadie le importa cómo esté si eso no me impide poner una media sonrisa ante una cámara. Alguien dijo una vez que la fama era la más pura soledad. Yo nunca quise de eso, sólo quería ser músico. Uno lo suficientemente bueno para no tener que pedir para comer o tener que esconder mi vocación tras un uniforme raído.

 

----------FATE----------

 

-Hoy tienes un aspecto realmente horrible… ¿todo… va bien? –preguntó Tetsu acercándose más a mí y formulando la frase tabú.

 

Claro que nada iba bien. ¿Cómo iba a estar bien? ¿Cómo diablos iba a estar bien sin ella?

 

-No pasa, nada Te-chan, es sólo cansancio –le dediqué una sonrisa, falsa, falsa hasta el punto de que me parecía una burla que ninguno de ellos se diera cuenta de que me moría… a sus ojos cualquier excusa era buena.

 

Creo que Ken hizo algún tipo de comentario del que todos se rieron… Creo…

 

Echo de menos el invierno… echo de menos el calor… aborrezco la luz, aborrezco este lugar, aborrezco estas letras que ya no siento, aborrezco la música que me mantiene con vida y a todos aquellos que me rodean. Odio que me apoyen, odio que me quieran… quiero estar solo, para siempre, pero ansío estar contigo. En algún absurdo rincón de mi mente me levanto todas las mañanas esperando encontrarte de nuevo acostada a mi lado, diciéndome que todo está bien y que todo esto no es más que un mal sueño.

 

Pero sé que no es así, esto es la realidad. Una realidad que me consume. Juguemos a ver hasta que punto aguanta este equilibrio caótico al que ya no me presto a apoyar.

 

-Hyde, hemos estado pensando que hace mucho que no salimos a dar una vuelta. ¿Qué te parece si esta noche salimos al nuevo pub que inauguran en Shibuya?

 

Creo que Ken lanzó el comentario sin muchas expectativas, pero recibió con excesiva efusividad mi repentino cambio. De sombrío vocalista a pícaro niño pequeño. No tengo la culpa de no saber trasmitir lo que siento… pero vamos a jugar, vamos a ver hasta que punto aguanta todo esto.

 

Semanas después, todos pensaron que ya te había olvidado. Sólo porque mi cama se llenara de caras anónimas y olores irreconocibles. Sólo porque pudiera tentar al propio diablo, sólo porque no era capaz de imaginar tus brazos en ninguna de ellas. Pero las tentaba, jugaba con ellas… les hacía daño, para que sintieran un poco de mi dolor. Pero eso no me saciaba y ellos pensaron que todo iba bien. Que te estaba olvidando. Inocentes. Pero Juguemos, ¿o no quieres jugar conmigo, Dios?

 

Un día Tetsu empezó a decirme que quizá debiera sentar la cabeza, que no estaba bien que estuviera con tantas chicas y no me contentara con ninguna. Y seguí jugando… y la conocí: Megumi Oishii. Lo mantuve todo en secreto, pero ella… no iba a perder la oportunidad de ser la estrella del momento domando al solitario Hyde. Me preguntaba todas las noches si me recordabas, si te habrías enterado, si te sentaría mal… si aún me querías o quizá estuvieras un poco celosa. No me importó jugar con aquella niña caprichosa, era tan fácil que a veces hasta resultaba aburrido.

 

Me sorprendía cada día más de la ingenuidad del mundo, nunca pensé que las mentiras fueran jerárquicas, que pudieran sostenerse, salir adelante y que la gente las acogería con más celeridad que a la propia verdad. A la cual cerraban puertas y ventanas para escapar de ese dolor abrumador que en el fondo es tan tangible como mi presencia. Mi mera presencia.

 

Y tenté la suerte y quise saber hasta qué extremo llegaba todo aquello. Y me casé y seguía… todo seguía igual. Nadie percibía mi dolor, nadie se revelaba en mi juego. Aquella tela de araña se hacía cada vez más tupida y el aire comenzaba a faltarme en mi propia casa. Qué clase de mundo asfixiante me rodeaba y me dejaba jugar de aquella manera, me dejaba hacer lo que quisiera porque no importaba, porque nada cambiaría… Porque aquella tortura sería eterna y tú nunca volverías. Y yo podía jugar y yo podía llorarte, pero seguiría solo esperándote y el mundo seguiría sin mí, dejándome atrás, jugase con él o lo dejase trazar su camino sin mi irrelevante presencia.

 

El gris volvió a mis días y todo el mundo me preguntaba qué me pasaba, pero nadie alcanzaba a comprender. ¿Dónde estaba yo, que ninguno de ellos podía ni siquiera rozarme? Ni siquiera llegar a comprenderme… ¿Cómo podía vivir día tras día con una mujer a la que no amaba y ella no darse ni la mínima cuenta de ello? Me mareaba, me agobiaba, todo aquello era ampliamente superior a mí. Me caí en un sitio del que no fui capaz de levantarme y enterré mis palabras.

 

Era un ligero problema ser cantante y no poder hablar. Visité todo expertos en la materia, recorrí tantas consultas que no soy capaz de contarlas. Pero nada salía de mi garganta y tampoco se puede decir que yo lo intentara mucho. Cada día me hundía más en mi mismo y me daba igual lo que sucediera a mi alrededor. Quería pensar. Quería apartarme de todo aquello y quería agarrarme a la sensación que tenía cuando estabas a mi lado. Quería agarrarme a esa imagen desgastada y distante que nunca desapareció de mi interior. Esa tú que con los años había enaltecido hasta puntos divinos y había distorsionado sin querer. Queriendo mantenerte pura, a salvo de las mentiras del mundo, del juego perverso de ese Dios en el que creían otros.

 

Mis ojos perdieron su color pero seguí viéndote. Mis fuerzas se desvanecieron pero seguía ansiándote y mis labios se sellaron para siempre. Abandoné la música, abandoné mi alma… y un día, sin saber cómo, una dura cama de hospital sostenía mi cuerpo. Centraba mi mirada en aquel techo de puro blanco y tú no venías, no tenías por qué y no lo harías. Pero yo te esperaba.

 

Los sonidos de mi alrededor eran vanos, quizá alguien intentó devolverme a su concepto de cordura. Pero yo no me dejaría engañar. Hubo algo, una verdad más allá de todo que hizo que quisiera perderlo todo. Tú. El hecho de que el mundo podía girar sin ti. Sin ti a mi lado. Que yo no dejaba de ser un número. Que ahora ya nada importaba. Que tú ya no estabas y todo podía seguir adelante. Que una mentira lleva a otra y no quise dejarme arrastrar. Y no quise enredarme en ese mundo de mentiras al que de pronto me di cuenta de que tu también pertenecías, te habías ido, habías seguido adelante y ya nada importaba… insulsa mezcla de miedos y deseos. Esta vida a la que yo ya no diferenciaba de la muerte. Y poco a poco me dejaba llevar y qué diferencia había y qué más daba todo… Mi alma se moría se desvanecía y mi corazón hacía años que dolía, dolía con tal intensidad que sólo quería que aquello acabase, fuera como fuese, que acabase.

 

“Pienso en ti sin importar cuánto duela
Estos brazos, este corazón
Hasta el punto de helarme, hasta temblar
Sólo tú, solo tú
Cuando llegue la primavera, cuando la noche se transforme en día
Hacia aquel cielo, hacia aquel lugar
más rápido que nadie
Si corro a través de la noche
¿Realmente estaremos juntos?

¿Qué es el amor? ¿Qué son las mentiras?
No lo sé –Tú eres la única a la que echo de menos ahora”

 

FATE. SIMPLY FATE.

 

~¿Continuará?~

 

 

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