ENTRE EL AMOR Y EL ODIO

-por Sirea-

Disclaimers: Este fic no es producto de vuestra imaginación. Las escenas y/o rayadas escritas aquí sólo han podido salir de una mente como la mía, así que no penseis que ocurren de verdad ni les busqueis sentido. Los personajes están basados en personas reales, pero no siempre encajan con la realidad, pobres de ellos si de verdad fuesen como les pintamos.

Notas: Los comentarios que hago acerca de la música de ambas bandas o de la voz de los vocales no es en absoluto mi opinión, sólo son los pensamientos de los personajes... no quiero ver como fans Hydeistas y de Kyo piensan como crucificarme después de leerlo y a la vez ^^U

Fecha de publicación: 8 de abril de 2006 - Corrección: Ogawa Saya.

 

Un sonoro portazo distrajo a Tetsu de lo que estaba haciendo; aunque no por mucho tiempo, no antes de que cayera en la cuenta de lo que se trataba. Llevaba semanas pasando lo mismo, todas las mañanas la misma cantinela y ya estaba harto, sobre todo porque le molestaban, pero poco podía hacer. Bajó su cabeza de nuevo a los papeles y siguió, con gesto de alguien que se ha acostumbrado a ese tipo de interrupciones. La teoría que dice que los polos con igual carga se repelen se caía a pedazos y el bajista podía demostrarlo, con pruebas.

 

-No aguanto más -dijo Ken, tirando unos folios y su lápiz contra el suelo-. ¡O vas tú y les dices que paren o lo haré yo a mi manera!

 

-¿"Y les dices"? ¿Es que acaso piensas dirigirte a Kyo también?

 

-¡Sí! ¿Por qué no iba a hacerlo? ¡Los dos son exactamente iguales!

 

-Calma, Ken, hablaré con Hyde esta noche.

 

-Si ese colador con patas no se lo ha llevado antes a la cama para reconciliarse... nuevamente.

 

-Lo que hagan más tarde es problema suyo... no me hagas recrear ciertas imágenes en mi cabeza, por favor. Te digo que hablaré de una vez por todas y lo haré.

 

Llevaba evitando esa conversación mucho tiempo y es que decirle a Hyde, aunque fuese de muy buena manera, lo que tenía que hacer, era firmar tu sentencia de muerte. No se dejaba aconsejar ni llevar por nadie, no quería comentarios respecto a su vida y eso incluía a Kyo.

 

Su relación era lo menos rara. Primero, nadie esperaba que el vocalista de Dir en Grey se interesase por hombres, y en segundo lugar porque Hyde, una vez conocido, no era la persona más deseada para tener como novio. Sin embargo, frente a los pensamientos de todo el mundo, afirmaron estar juntos y su noviazgo era un secreto a voces. No se escondían de enseñar su amor por los pasillos de las discográficas o televisiones, incluso de salir a sitios públicos donde fácilmente les habrían pillado. Al parecer no les importaba que se supiese, al menos eso era algo bueno, se admitían tal y como eran y no tendrían problemas por ese lado. Pero no tardarían en llegar por cualquier otro.

 

Hyde era un hombre muy cabezota. Si quería algo, ten por seguro que estaría en sus manos tarde o temprano; y cuando se daba que no lo conseguía, ponía patas arriba a medio mundo para cambiarlo. Hyde sabía perfectamente que gustaba a la gente, jugaba con ello siempre, y también sabía muy bien dónde dar y que doliese. Era así cómo el punto débil de Kyo saltaba. Hyde le buscaba las cosquillas adrede y el otro vocalista no le pasaba ni una. Ambos tenían un territorio muy bien marcado y, por mucho amor que se tuvieran, no serían cruzados. Cuando uno sacaba de quicio el otro, respondía hasta tener una gran discusión y, cuando uno de los dos hacía el papel de víctima, el otro acababa cediendo al perdón y se volvían a reconciliar. Así, día tras día, L'Arc~en~Ciel y Dir en Grey soportaban la relación entre sus vocales, llegando a un punto de extrema delicadeza.

 

Junto a la sala de grabación se encontraba el estudio donde solían ensayar, repasar las melodías o descansar mientras alguno de ellos grababa su parte. Un día más el trabajo rutinario de sacar un nuevo álbum les abarcaba las mañanas y tardes enteras. Cada uno practicaba sus notas y hacía cambios en ellas, bajo el ojo supervisor de Ken, encargado de casi toda la música contenida en éste. No era de extrañar, que a falta de tiempo y tener mucho trabajo, el guitarrista estuviese a punto de estallar. Su estado de humor era increíblemente bueno, pero cuando cambiaba lo hacía radicalmente, sin saber las consecuencias.

 

El vocal de Laruku irrumpió uno o dos minutos después en el estudio, donde sus compañeros ultimaban detalles.

 

-¡Le odio! ¡No le soporto!

 

-Nee, Haido, siéntate aquí... cuéntame qué hay ahora -Yukihiro, sentado en uno de los sofás, le habló con un poco de miedo ante su reacción. Cada vez que Hyde discutía con Kyo era por una razón diferente, pero el humor de ambos era insoportable.

 

-¿Que qué hay? ¡No hay nada! ¡Eso es lo que pasa!

 

-Dime, ¿os enfadasteis?

 

-¡Es que…! ¡Es que...! ¿Por qué tengo que ser yo siempre el que ceda?

 

Hyde se echó las manos a la cara y se sentó, con ellas apoyadas en sus rodillas. Yukihiro pensó que eso nunca pasaba, pero se tragó sus palabras; ahí sí que podría pasarle algo.

 

-Haido, como siempre, a Kyo se le pasará.

 

-¡Que se le pase el arroz! ¡Por mí como si se lo come a modo de sushi! ¡A él se le pasará y olvidará todo como siempre, pero a mí no, no esta vez!    

 

-Vamos, no seas así... siempre acabáis bien.

 

Hyde miró entre furioso y avergonzado al batería; sabía perfectamente que decía la verdad, aunque esta vez no pensaba que pasaría igual. Sus otros dos compañeros, un poco más alejados, oían toda la conversación y Ken no pudo evitar intervenir.

 

-Volveréis, esta noche. Ya os estoy viendo, cenando en el thai que han abierto en la esquina.... ¿a quién engañas?

 

-¡Se acabó, Ken, ésta es la definitiva! ¡Me niego a seguir con alguien tan patéticamente infantil como Kyo!

 

-Si no fueras exactamente como él te daría la razón.

 

-¿Nani? ¿Me estás llamando niño?

 

-No lo dije tan claro, pero... sí. Mira, Hyde, no sé cómo lo haces, pero siempre le acabas perdonando o lo hace él contigo. No te lo tomes a insulto, pero os comportáis como parvularios.

-No me da la gana.

 

-Kyo, Hyde se cansará algún día...

 

-Tss, a mí ¬¬

 

-¡Qué teeeerco, argh!

 

-Déjalo, Die, luego llamará a mi casa, llorando, como la semana pasada... y verle en ese estado es demasiado gracioso para mí, quiero que se repita.

 

-¿Por qué dices eso? Yo no lloraba, sólo... ¡Fui a pedirte consejo!

 

-Sisisisisi, "lagrimitas de Kyo-chan" -dijo Shinya con voz cantarina-. ¡Es tremendamente adorable haciendo pucheritos! De verdad, chicos, en mi próximo cumple ya sabéis, una cámara digital o un peluche que se le parezca un tanto.

 

-Shinya, recuérdame que te meta las baquetas por donde a mí me da gusto.

 

-Eso se ve que necesitas, Kyo, ¡sexo! ¿A que es eso? Seguro que Hyde no da la talla...

 

Todos los integrantes de la banda, sin excepción, miraron a Shinya, aunque el rostro de Kyo era el único que se parecía al de un asesino en serie. Shinya sonrió angelicalmente y se giró, dirigiéndose a la habitación de al lado sabiendo que éstas podrían haber sido sus últimas palabras.

 

-Kyo... creo que esta vez te has pasado. Da tu brazo a torcer y pídele perdón. Volveréis como siempre -el bajista le miró calmado mientras Kyo bajaba la cabeza, mostrándose tímido y agazapado como pocas veces dejaba verse.

 

-He dicho que no, Toshiya. Se aprovecha de que soy un tonto que siempre me acabo aplacando y luego vuelve a pasar igual. Esta vez paso. Si quiere algo que se arrastre ante él, que se compre un perro... o cualquiera de sus amiguitos de banda.

 

-¡Chotto! -Shinya volvió a girarse y, señalando al vocal, siguió hablando-. ¡Era eso! Me equivoqué en lo del sexo. Matte... tú tienes... ¡tienes celos! ¡Eso sí! Del bajista kawaii, ¿ne? Te... ¡Tetsuya-san! Y no te lo reprocho, ¡incluso no siendo gay le veo un buen partido!

 

-¿DE OGAWA? Vamos, los he visto mejores ¬¬

 

-En eso tienes razón... mantener una relación con Hyde.... Hyde, el ídolo de hombres y mujeres, wow, debe ser espeluznante. De cualquiera sentirías celos.

 

-¡No te enteras, Toshi! La gente de ahí fuera, los demás, no son iguales que Ogawa-san. ¡Incomparables! Él, aparte de ser bien parecido, guarda una buenísima amistad con Hyde, eso da muchos puntos, y dudas.

 

-¿Y cómo sabes todo eso?

 

-No te digo, ¡no hay sábado que Kyo no aparezca en mi casa llorando! Me ha tomado como madre consejera, ya no hago planes para ese día, ¡me estropearía el culebrón!

 

Kyo no quiso contestarle mal a Shinya, no esta vez. No se sentía con ganas de replicar nada. Tenía un fuerte dolor de cabeza llamado Hyde y odiaba tratar cualquier tema que llevase su nombre. No más por hoy. Estaba cansado de las idas y vueltas de su novio, de las discusiones y los besos. Para tener una relación así le bastaban las esporádicas que había llevado desde siempre.

 

Entró en una pequeña sala al lado del comedor, buscando algo de tranquilidad, un sitio donde no estuvieran sus compañeros. Pero en la casa de Kaoru, donde se instalaban a jornada completa los demás componentes, esto era imposible.

 

-Ahh... estás aquí. Ya sabía yo que faltaba alguien.

 

-Con lo que grita Shinya me basta con estar sentado en esta habitación para enterarme de todo.

 

-Bien, si ya oíste todo significa que no me harás más preguntas, podré dormir un rato –dijo, acostándose en el tresillo.

 

-¿Por qué te las iba a hacer? Tú y tu vida con ese pequeño engendro de la naturaleza no me interesan.

 

Kyo saltó como un resorte de su posición horizontal y volvió a sentarse, dirigiendo su mirada asesina a Kaoru, quien no se había inmutado. Le miraba tranquilamente, sentado desde el otro sillón singular, y no parecía temer la respuesta.

 

-Ni se te ocurra volver a llamarle así.

 

-¿Te molesta?

 

-¿Intentas sacarme de quicio?

 

-Pregunté yo primero, pero no. Simplemente veo que te sigue importando tu novio. No te engañes.

 

-Ex-novio. No me importa y no me molesta cómo le quieras llamar, haz lo que te dé la gana con él –dijo, volviéndose a acostar y girando su cuerpo hacia el respaldo, evitando mirarle.

 

-Okaaay... -Kaoru se levantó bostezando, se estiró y pasó una mano por el pelo de Kyo, alborotándolo como al de un niño pequeño-. Bye-bye, Kyo-chan... dile a los chicos que pueden quedarse aquí pero no tienen cena, yo no vengo esta noche.

 

Kyo volvió a sentarse en el tresillo, intentando pensar bien cuando estaba a punto de quedarse dormido. Kaoru, por su parte, caminaba hacia la puerta, contando mentalmente: Tres... dos... uno...

 

El vocalista casi corrió, interponiéndose entre la puerta y él, y mirándole con desafío... desde abajo.

 

-¿Qué vas a hacer?

 

-¿Nan..? Ah, esta noche me apetece salir, quizás cene, quizás no, quizá... tampoco me preparéis nada, no creo que amanezca aquí.

 

-¿De qué hablas? ¿A dónde vas?

 

-Tengo una cita, ¿te importa? A mi impaciente pareja no le gusta que me atrase.

 

Kaoru apartó a Kyo de la puerta sin el mínimo esfuerzo y salió, oyendo la puerta que daba a la calle cerrarse.

 

¡Será...! Hyde odia que le hagan esperar, se lo he contado en varias ocasiones. Ha esperado todo este tiempo para quedar con él... ya había visto cómo le miraba... ¿Pero qué estoy diciendo? No, seguro que Kao-chan no haría eso, seguramente quede con algunas chicas... pero es que le miraba de una manera... ¡no! ¿Por qué siento celos? El se lleva muy bien con Laruku, de todos es el que más trato tiene con ellos y me presentó a Hyde... ¿quedará con él? Quizás si sean celos... no entiendo por qué sigo comiéndome la cabeza... mejor será que me duerma.

-Konnichiwa.

 

Tetsu y otros músicos que trabajaban con él giraron sus cabezas a la puerta, donde estaba parado un hombre vestido con un abrigo tres cuartas negro, y su pelo a juego. Se quitó las gafas oscuras y esperó respuesta para pasar.

 

-¿Kaoru? ¿Eres tú?

 

-Ni que fuese camuflado, Tetsuya.

 

-Lo parece. Pasa y siéntate... por donde puedas.

 

Kaoru sonrió y se sentó en la esquina de uno de los sillones, ya que los demás tenían por encima guitarras, papeles, bolsos u otros objetos personales de toda la gente que estaba allí. En ese momento los otros tres miembros del grupo salían de la sala de grabación, visiblemente cansados. Kaoru se levantó de nuevo y se inclinó un poco, saludándoles.

 

-Hola a todos... perdonad la visita, parecéis ocupados.

 

-Es lo que tiene sacar álbum nuevo... ¿A qué vienes? ¿Necesitas ideas para tu banda? Un poco de estilo no os vendría mal.

 

-Konnichiwa, Hyde... aunque para ti no lo son, ¿cierto? Y no, no necesito buscar ideas en Laruku, ya hay demasiadas bandas iguales en este país. Gracias, prefiero seguir con mi estilo.

 

Hyde le miró con rabia, Kaoru era de las pocas personas a quien nunca conseguía replicar y últimamente su relación no era nada buena, todo a raíz de las continuas peleas con Kyo. Tetsu también le miró un tanto furioso, no sabía si encajar aquel comentario como un simple hachazo hacia Hyde o una crítica en toda regla. El silencio se hizo incómodo y el líder de negro habló:

 

-Venía para comentarte algo, Tetsuya... sé que tienes trabajo pero me gustaría robarte unos minutos, serán pocos, lo prometo.

 

-No importa, ahora mismo ellos tienen que seguir grabando, yo sólo les vigilaba -añadió sonriendo-. Vamos a la sala de al lado.

 

Ambos líderes salieron y entraron en el siguiente cuarto, decorado igual pero más pequeño y sin entrada al estudio. Tetsu estaba intrigado sobre qué tenía que decirle Kaoru. Las dos bandas se llevaban bien entre sí, no era raro que coincidiesen en eventos o programas, hasta que en una cena Laruku entabló conversación con Kaoru. Desde ese momento tomaron por costumbre salir a tomar algo y hablaban de sus trabajos. Sus estilos eran muy diferentes pero seguían siendo músicos y tenían largas charlas. Con el tiempo se conocieron más entre ellos, llegando a quedar en sus casas, de forma que Kaoru tuvo oportunidad de presentar a los dos vocalistas. Antes de que se diesen cuenta, ya estaban juntos.

 

-Y bien, ¿qué querías comentarme? -dijo Tetsu mientras llenaba un vaso de plástico con café de la máquina.

 

-¿No te lo imaginas? Quizás no lo sabes aún...

 

-¿El qué?

 

-Hyde y Kyo... bueno, ellos han vuelto a romper.

 

-Ah, eso... es que como pasa casi diariamente ya no me preocupo.

 

-Esta vez sí, Tetsuya.

 

Tetsu le indicó que se sentaran en una pequeña mesa alojada en una de las esquinas y se quedó pensativo, no sabía a lo que se refería. Kaoru entendió su gesto y siguió hablando.

 

-Kyo está deprimido. Parece que ha sido peor que las anteriores veces, y no es que quiera defenderle, pero Hyde se comporta mal con él.

 

-Igual Hyde, está muy mal, pero no suelta prenda, no deja de decir que ésta es la última y no van a arreglarse.

 

-Van en serio, la misma frase repite Kyo. Y yo tampoco sé qué ha pasado esta vez.

 

-Seguro que lo arreglan, digan lo que digan, siempre lo hacen.

 

-¿Tú crees? Yo no. No es normal ver a mi vocal llorando por las esquinas.

 

-Quizás por eso yo no esté tan preocupado, Hyde lo hace todos los días.

 

Los dos sonrieron y se callaron unos segundos, pensando en el tema. Era verdad que las peleas constantes entre la pareja les habían hecho creer que siempre volverían, pero esta vez era diferente, parecían dolidos y no podían pensar nada seguro.

 

-¿Sabes? Nunca me gustó que Kyo anduviera con Hyde.

 

-A mi tampoco me gusta que Hyde quiera estar con Kyo.

 

-Pero se gustan ellos.

 

-Kaoru... ¿crees que se quieren? No sé, yo... jamás los imaginé juntos.

 

-Yo tampoco, pero son condenadamente iguales. Tercos, astutos, egoístas y altaneros. No se quieren entre ellos, se aman a sí mismos y, como son iguales, se adoran.

 

-Buena teoría, nunca lo había visto de esa forma... aún así me choca verles como pareja, por muy parecidos que sean.

 

-Kyo es mi amigo y no me importa con quién salga mientras esté bien, y sé que Hyde no lo hace a posta; aunque ambos están todo el día regañándose sí creo que se gustan. Lo que quiero hacer es que ellos se den cuenta.

 

-Explícate mejor.

 

-Míralos. Cada vez que se pelean se deprimen, parecen dos niños que se regalan chocolate en la escuela secundaria, pero realmente se quieren, o al menos eso quiero creer. Piensan que no se necesitan, que lo pueden dejar y buscarse a otro, pero no hacen más que volver continuamente. A mí, personalmente, me cansan.

 

-Y a mí. Es imposible trabajar con una estudiante de secundaria con depresión. Además, pone de mal humor a Ken, y no sé qué es peor. Quiero que se dejen ya de tonterías y se lo tomen en serio... o al menos no nos molesten a nosotros.

 

-Exacto, por eso vine a hablar contigo.

 

-¿Puedo hacer algo?

 

-Estoy seguro que esta vez no se reconciliarán sin ayuda, Tetsuya, quiero empujarles. Quiero hacerles ver lo que sienten y que luego decidan ellos si quieren estar o no juntos, pero que se decidan. Sería ideal para todos.

 

-¿Empujarles? Sé que no lo haces por mal pero no es buena idea meternos, ya sabes cómo son...

 

-¿Quién ha dicho meternos? Ellos ni lo notarán. Necesito tu ayuda y la de todos, pero ni se darán cuenta.

 

-No sé...

 

-¡Vamos, Ogawa! Será divertido. Además, ¿qué más podría estropearse? Ya están enfadados.

 

Kaoru sonreía mientras recordaba en su mente el plan que había ideado y Tetsu tomaba los últimos sorbos de su café, aún pensativo.

 

-Acepto. Pero si se descubre algo, yo no he tenido nada que ver.

 

-Entendido. Hyde no te matará, lo prometo.

-¡KYOOO! -silencio-. Nada, es imposible.

 

-¿Has probado con agua? Con los gatos funciona.

 

-¡Nya! ¿Qué malo, no? Pero no se levantará de otra manera.

 

Shinya miró hacia ambos lados de la habitación buscando algo que contuviese agua y, al no tener nada cerca, correteó hasta la cocina. De vuelta trajo un vaso y, sonriente, lo derramó cerca de la cara de Kyo, aún dormido, a pesar de la escandalera de su compañero. En cuanto el chorro de agua tocó la cara, su cuerpo se arqueó para luego sentarse automáticamente como reflejo. Primero aturdido, pasó su mano para limpiarse la cara y, más tarde, miró a Shinya.

 

-Ahora sí que sí... ¡Tráeme las baquetas, Toshiya!

 

-Tss, un segundo, que la idea fue del angelito que tengo al lado.

 

-O.o ¿Toshi?

 

-En mi defensa debo alegar que si te despertamos así es porque no habría otra manera, porque tenemos que irnos ya y po…

 

-O.o ¡Toshi!

 

Shinya se acercó a su compañero y le dio un ligero golpe con el codo, hablándole en susurros.

 

-Ahora es cuando se supone que tienes que correr.  

 

Kyo dejó de mirar fijamente a Toshiya y simplemente volvió a recostarse en el sofá. Sus compañeros le observaron anonadados, o su estado depresivo le había afectado tan seriamente como para no querer descuartizar a alguien o simplemente quería dormir.

 

-¡Kyo, levanta! Cámbiate esa ropa y salgamos -le decía Shinya,mientras le daba manotazos en el hombro.

 

-¿Adónde y por qué?

 

-Pues a cenar. Nuestro adorable Líder no ha dejado nada preparado ni nada de reserva en la nevera, y menos avisó de que se iba.

 

-Me lo avisó a mí –dijo, abriendo los ojos y mirándoles.

 

-Bien, con más razón, tú tienes culpa por no advertirnos. Ahora vístete y salgamos a cenar fuera.

 

-¡Que sólo quiero dormir!

 

Kyo colocó el brazo en su cara, como barrera para no encontrarse con las respuestas de sus compañeros. Toshi y Shinya se miraron, sin más nada que decir para convencerle.

 

-Kyo, sería mejor que salieses. No vale la pena estar así por Hyde... al fin y al cabo, chicos los hay por todas partes...

 

El vocalista retiró su brazo para mirar a Toshiya y luego bajar los ojos de nuevo. ¿Tenía razón? Probablemente. Sintió como si el dolor de cabeza le volviese y se sonrojó un poco pensando lo estúpido que se había vuelto. 

-¡Dejadme! ¡No quiero entrar!

 

-Hemos conseguido sacarte del estudio, ahora ni sueñes con escapar.

 

-No sé cómo he llegado a estar quince años con vosotros... ¡suelta! –dijo, jalando del brazo a Ken.

 

-Lo mismo digo, Haido. Pero como soy tu amigo y quiero ayudarte te traigo, aunque sea a rastras.

 

-¿Llamas a esto ayuda?

 

Tetsu se detuvo en seco frente a la puerta del restaurante y se giró para hablar a los demás con tono serio, tono Líder-sama.

 

-¿Queréis callar? Lo que no sé es cómo os aguanto yo. Dejad de pelearos y silencio.

 

Los dos cerraron la boca de inmediato, como quien ha recibido una riña de su madre, y entraron al nuevo restaurante de la ciudad, uno que servía comida tailandesa. Las mesas eran de madera, de baja altura pero no llegaban al suelo; las paredes, en rojo oscuro, daban un aspecto un poco agobiante pero el salón era lo suficientemente grande como para no sentirse atrapado. Los empleados correteaban de un lado a otro sirviendo el local, lleno de gente que iba a probar sus especialidades.

 

-Tengo hambre, Tetsu... y quiero volver a casa. Llevamos todo el día trabajando... -dijo jugueteando con unos palillos que había sobre la mesa que habían conseguido.

 

-Tendremos que esperar un poco hasta pedir, Haido... está atestado de gente.

 

-¿Y qué se come aquí? Nunca lo he oído nombrar.

 

-Comida tailandesa. Acaban de abrirlo esta maña...

 

-¿En serio? ¿Es un thai?

 

Hyde soltó lo palillos de inmediato en la mesa y abrió los ojos impresionado. Los demás le miraron por el repentino cambio de humor y Yukihiro giró a su izquierda para hablarle.

 

-¿A qué viene esa cara de felicidad? No hay quién te comprenda.

 

-Desde que fuimos a Tailandia hace unos años se emociona cada vez que prueba su comida -explicó Tetsu mientras observaba a Hyde, que seguía emocionado con la noticia.

 

-A ti se te gana por el estómago, ¿verdad?

 

-¡Sí! Cada vez que voy a un thai como hasta no poder más.

 

-Recuerdo una vez que te pusiste enfermo por haber tragado tanto. Fue en tu primera cita con...

 

-... con Kyo-chan.

 

De la cara de Hyde desapareció la sonrisa que tenía y la expresión de felicidad por completo. Desvió la mirada hacia la ventana y apoyó la cabeza en ella, fijándose en los coches pasar aunque pensando en cosas muy distintas. Sus compañeros no pudieron decirle nada.

 

 

-Odio los thai.

 

-¿Por?

 

-Adoro el McDonalds.

 

-No mientas a Toshi, Kyo-chan. Odia los thai porque la última vez que fue a uno su salario de un mes desapareció ^.^

 

-¿Por?

 

-Hyde acabó con las existencias.

 

Los tres avanzaron entre la gente y esquivaron a los camareros de un lado a otro hasta encontrar una mesa vacía. Toshiya fue el que la descubrió y corrió hasta ella, sentándose enseguida.

 

-¡Mesa libre! Por fin...

 

-¿Es el día de "vamos a joder a Kyo"? -Kyo se situó frente a Toshiya y la mesa, conservando la misma cara de enfado con la que había estado desde que salieron de casa.

 

-¿Qué pasa ahora, Kyo-chan? ^.^

 

-Primero: mi siesta interrumpida, segundo: una mesa justo al lado de la música cutre -dijo señalando una pequeña tarima, donde estaban unos músicos con instrumentos tradicionales asiáticos-; y tercero: tu cara estúpidamente adorable. Bórrala, ¿quieres?

 

-No ^.^  -Shinya se sentó junto a Toshiya-. Eres como los bebés, que si les cambias horarios se ponen de mal humor. Ya dormirás esta noche.

 

-O no... -un pensamiento en voz alta de Toshiya que oyeron los demás. Shinya, temiendo que Kyo lo entendiese, volvió a darle un codazo y colocó una sonrisa fingida en su cara como si no hubiera pasado nada.

 

-Pedid algo que se coma rápido, entonces. Cuanto antes me duerma mejor. Por cierto, ¿y Die?

 

Toshiya balanceó su silla hacia atrás y llamó la atención de uno de los empleados para que viniera a atenderles. A la misma vez vio al otro lado de la sala, junto a una ventana, a Yukihiro. Ambos cruzaron las miradas y asintieron.

 

-No sé, pero tranquilo, pronto nos iremos todos.

 

 

-¿Qu-que-qué quieren?

 

-Fácil -dijo Kaoru.

 

-Sí, muy fácil -repitió Die mientras ambos miraban al encargado, muy asustado.

 

-Aca-acabamos de abrir, no-no tenemos nada en la caja aún, ¡pero llévense todo lo que qui-quieran!

 

-No venimos a robarle. Sólo le pediremos un favor.

 

-Y lo cumplirá.

 

-Sisisisi, como ustedes digan.

 

El señor tragó saliva, aún asustado y arrinconándose cada vez más en la cocina de su restaurante. Veía a Die y Kaoru, que le pasaban tres palmos de altura y vestían con abrigos bajos oscuros. Solo quería que se fueran de allí.

 

-¿Ve ese pequeño escenario?

 

-Sisisi, donde están mis músicos.

 

-Pero pronto ya no estarán.

 

-Die, aprisa y menos chulería. Toshi ya se ha visto con Yukihiro y me ha dado la señal, ha avisado al camarero.

 

El guitarrista tosió un poco incómodo y siguió hablando.

 

-Bien, atiéndame –dijo, entregándole un folio con unas notas-. Su peculiar banda tendrá que tocar esta melodía, dentro de unos minutos, cuando un hombre de pelos largos y estatura pequeña se suba a acompañarles. Pase lo que pase no dejarán de tocar. Y sólo empezarán cuando el hombre del cabello largo se suba, ¿cappici?

 

-Wa-wakatta.

 

 

-¿Otra más?

 

Ken acercaba el vaso nuevamente lleno de bebida hacia Hyde, aunque el suyo aún estaba por la mitad. No habían recibido la cena a causa del retraso y Hyde se estaba impacientado, sólo entreteniéndose en tragar todo lo que su amigo le daba.

 

-Hyde, ¡tienes que alegrarte! ¡Disfruta, baila, canta, emborráchate!

 

-¿Emborra qué?

 

-Ken quiere decir que te relajes -intervino rápido Tetsu-. Ya que hemos salido no tienes por qué estar pegado en una esquina, sin hacer nada y atento al vacío.

 

-Pareces una estatua deprimida -agregó Yukihiro.

 

-¿Y quién ha dicho que estoy deprimido? Pensáis que lo sabéis todo sobre mí y no es así.

 

-No, es que con lo poco que sabemos se nos quitan las ganas de más.

 

-Ken, ve al club de la comedia, ¿quieres?

 

-Hyde, como tú dices, son quince años aguantándonos, y nosotros a ti; sí que te conocemos. Por eso sabemos que lo vas a negar hasta la saciedad.

 

-Sólo quiero comer e irme a casa.

 

-Ya que estás aquí y no tienes nada que hacer, mientras esperamos que nos sirvan diviértete, no tienes por qué estar triste pensando en lo que ha pasado hoy.

 

-¡Que no estoy triste, dejadme!

 

Ken se levantó de la silla mientras decía esto y fue al lado de Hyde, le cogió por el brazo y, sin el mínimo esfuerzo, le levantó. Comenzó a andar arrastrándole, casi como lo había hecho antes para llevarlo hasta allí.

 

-¿Se puede saber qué haces ahora? ¡Ken, suelta ahora mismo o te las verás conmigo! –dijo, intentando zafarse y amenazándole con la otra mano, que lanzaba puñetazos al aire sin alcanzar su cara.

 

-¿Te traigo una escalera? Calla y sígueme.

 

Hyde ahora estaba rojo de la furia y también por vergüenza, ya que tenían a medio restaurante posando sus miradas en ellos.

 

-¿Ves eso? -Ken le soltó.

 

-Precioso cuadro –dijo, mirando una pintura tras los músicos y cruzando sus brazos.

 

-No, me refiero a la tarima.

 

-Sí, no estoy ciego, ¿qué le ocurre?

 

-¿Qué es lo que mejor sabes hacer  en este mundo?

 

-¿De verdad quieres que te lo diga, Ken-chan? -le sonrió pícaramente.

 

-¡Eso no, baka! Me refiero a cantar.

 

-Ah, sí, eso también –dijo, riéndose, mientras tapaba su boca con la mano, pareciendo totalmente un niño.

 

-Pues quiero que te subas ahí, cantes una canción, te relajes y dejes de estar triste.

 

-¡Qué no estoy triste, pesado! Tú también piensas como Tetchan y Yukki... No pienso cantar aquí.

 

-¿Por qué no?

 

-Porque no y ya, bastante me está mirando la gente.

 

-Vamos, no me vengas a estas alturas con la excusa del miedo escénico.

 

-No, ¿pero te suena de algo la palabra dignidad? Esto es un karaoke para viejos, no pienso subirme.

 

Hyde se dio la vuelta con intención de volver a la mesa, cuando Ken le cogió por el brazo y le obligó a retroceder.

 

-Nee, Haido-chan, sube ahí y canta algo... sabes que nos encanta tu voz y así puede que nos atiendan antes... -Aumentarle el ego y tentarle con una recompensa deseada... su cena. Si no funciona esto no hay más que probar.

 

- ...Sólo lo dices para que suba.

 

-¡No! En serio que si se fijan quién eres nos servirán antes. A mí ni me reconocen, pero a ti...  ¡te atenderán enseguida!

 

-¿Crees que...? Bueno, la verdad es que no me molesta cantar algo, ¡pero sólo una canción!

 

-Una, luego te bajas, no te pediré más. Voy a la mesa para disfrutar desde allí de tu voz.

 

Hyde se sonrojó y a la vez alzó la cabeza, satisfecho. No había nada más reconfortante para él que los elogios. Por su parte, Ken también sonreía satisfecho, había conseguido lo que se proponía: poner a Hyde sobre el escenario. Ahora sólo faltaba que actuaran los demás, y esperaba que lo hicieran bien.

 

-Hecho.

 

-De verdad que sabes cómo tratarle, Ken... convencer a Hyde para que haga algo que no quiere es como intentar conseguir la paz: imposible.

 

-Pues esta vez no, me he salido con la mía -dijo Ken todavía con una sonrisa en la cara y encendiendo un cigarrillo, bajo el rostro serio de Tetsu a su lado.

 

-¿Cómo lo conseguiste?

 

-Pues tratándole con tacto, hace años que nos conocemos, nuestra amistad ha ido floreci...

 

-Lo adulaste, ¿cierto?

 

-Sigh... ¿Tú qué crees?

 

Mientras, un poco alejados y al lado del pequeño escenario, los tres componentes de Dir en Grey tomaban de un primer plato; desconocían lo que era pero todos comían y Kyo en especial lo hacía rápido para irse en cuanto pudiera. Toshiya rompió el largo silencio que se tenían desde que les sirvieron.

 

-Se me está ocurriendo en qué podríamos entretenernos luego de la cena.

 

-Tú y Shinya solos, querrás decir, ya dije que yo regreso a dormir.

 

-Ni si quiera has oído mi idea, Kyo, no seas así.

 

-Dila, pero no cambiaré de opinión.

 

-Dijiste que la música de aquí era cutre, ¿no?

 

-Sí, no la he escuchado, pero no tiene ni una sola guitarra, ni si quiera una batería, ¿qué diablos tocan? Algo para viejos.

 

-Yo también pienso así... tampoco hay bajista. ¿Por qué no les dejamos un regalo antes de irnos?

 

-¿A qué te refieres?

 

-Umm... una bromita, algo así como esconderles los instrumentos, cambiarles las partituras, dejar comida en el suelo para que resbalen...

 

-Kaoru estaba borracho cuando te sacó de la guardería y trajo a la banda, ¿no?

 

Tengo que darte toda la razón, Kyo... mira que es inocente, tendré que buscar yo una idea mejor para que llegue hasta su amante, pensó Shinya.

 

-Pero no es una mala idea del todo.

 

-Qué pareja formáis, mejor os dejo solos. Si sigo aquí podríais infectarme. Matta ne... -dijo Kyo levantándose de la mesa. Shinya se atravesó delante de él y le habló más bajo.

 

-¿Y si nos subimos a él y les enseñamos música de verdad?

 

-Claro, tú coge los platos a modo de tambores y los palillos como baquetas, yo te sigo.

 

-¿Para qué utilizar instrumentos cuando tenemos tu voz, Kyo-chan? ^.^

 

-Repítelo sin esa cara y a lo mejor...

 

-Sube y canta a nuestro estilo alguna de las canciones que pongan, puede que nos libremos de pagar; son viejos, pero nosotros conocidos.

 

Toshiya se levantó de la mesa para unirse a la conversación y oyó lo último, luego Kyo les miró a los dos, pensándose la proposición.

 

-Ok... supongo que no me hará daño hacer el niño un rato...

 

Kyo se giró y empezó a andar hacia el escenario mientras Toshiya y Shinya chocaban sus manos, pronunciando un sonoro "Yatta!"

 

-¿Me seguís o qué?  

 

Había dos partes por las que subir a la tarima, unos escasos tres escalones por cada lado, ya que no tenía más de un metro de altura. Kyo estaba subiéndolos, pensando qué horrible canción de veinte años atrás tendría que cantar, si se acordaría de su letra o si optaría por inventarse algo obsceno para rematar la faena, cuando la música empezó a sonar.

 

Kyandoru raito ga

Garasu no piasu ni hajikete nijimu

Omae kare no ude no naka odoru...

 

Kyo se paró en seco y levantó la cara para mirar sobre el escenario. Allí estaba Hyde, micrófono en mano y los tres o cuatro hombres más que le acompañaban con un pequeño teclado, un instrumento parecido a la guitarra pero de aspecto antiguo y otros más. A pesar de que sonaba un tanto diferente los clientes del restaurante dejaron de comer y hablar y atendieron igual que él, siguiendo con las palmas de sus manos el ritmo que marcaba Julia ni Heartbreak, la canción de karaoke por excelencia de Japón.

 

Heartbreak, Saturday Night

Kanashii kyaroru ga shoindou de

Gin no yuki ni kawatta yo

 

-¡¿Qué haces aquí?!

 

Hyde miró de repente a su izquierda para encontrarse a Kyo yendo hacia él, dispuesto a quitarle el micro de las manos.

 

-¿Qué haces tú aquí? ¿Me persigues?

 

La música, como le había advertido antes Die al encargado, a pesar de la interrupción siguió sonando y varios versos se perdieron en silencio. Hyde se dio cuenta de que la melodía seguía y recuperó el ritmo, volviendo a cantar, esquivando la mano de Kyo que intentaba aún arrebatarle el micrófono.

 

Oretachi tokai de daiji na nani ka o

Nakushi chimatta ne

 

-¡Odio cuando haces esos gorgoritos de mujercita!

 

Kyo pudo al fin alcanzar el micro y ambos con las manos en él empezaron a cantar a dúo en medio de la pelea, una voz desgarradora y completamente fuera del ritmo de la canción original y la otra intentado hacerse oír sobre la primera con su potencia.

 

Oh my Julia oboeteru kai

Oretachi miteta yume...

Kaerou ze ano machikado e

Heartbreak oh my my my my Julia

 

-¿No son adorables? *-*

 

-Nos mataran por esto, Shinya.

 

-Somos siete contra ellos dos.

 

-Por eso mismo, son ellos dos.

 

 

-¡Devuélveme mi micrófono!

 

-¿Tuyo? ¿También te crees dueño del restaurante?

 

-No, ¡pero no quiero que sigas destrozando los oídos de estas personas!

 

-¿Desde cuándo te preocupas por los demás, Hideto? -seguían forcejeando con el aparato y los músicos dejaron de tocar definitivamente, sin saber a qué se debía esa pelea.

 

-¡No me llames Hideto!

 

-¡Hazle un favor al mundo y vete con tu ego de vacaciones!

 

-¡A donde sea con tal de no verte!

 

-¡Yo me conformo con no oír tu voz copiada!

 

-Ni se te ocurra volver a decir eso.

 

-¿Qué pasa? ¿El señorito se siente dolido cuando no le alaban? Sí, tu voz cansa, ¿cuántos hay como tú? ¡No eres especial, Hideto, baja de tu nube!

 

-¡QUE NO ME LLAMES HIDETO!

 

 

-¡Son ellos dos! -dijo Tetsu casi asustado.

 

-¿Lo dudabas, Ogawa? -Die y Kaoru llegaban a la mesa, unían unas sillas y se sentaban, como quien disfruta de un espectáculo.

 

-¿Y éste era tu gran plan para reconciliarlos? No sé si lo estamos consiguiendo... -dijo Ken mientras observaba a Kyo y a Hyde, coordinando las palabras "oh my my my my Julia" con tirones de micrófono hacia cada lado.

 

-Les gusta la música, les une la música, ya verás como todo sale bien...

 

En el escenario dejó de sonar la canción y ahora se oían más claras las palabras de Hyde y Kyo, enzarzados en una de sus normales peleas de "enamorados."

 

-¿Cómo le ha llamado?

 

-Están discutiendo de nuevo.

 

-Te lo dije, Kaoru, no funcionaría.

 

-Tetsu, relájate y disfruta. Por una vez no nos están molestando mientras pelean, ¿ne?

 

-¡Pero Kyo está insultando a mi vocal!

 

-¿Es por eso? Vamos, qué más da cuándo dice la razón.

 

-¿Qué dices?

 

-Hyde canta muy bien y todo pero... tenéis que admitir que la voz de Kyo destaca sobre la suya... y que no la encuentras en todas partes... y lo mejor es que no presume de ello, como tu vocal sí hace.

 

 

-¡Si piensas que me van a volver a afectar tus estúpidas críticas te equivocas! No tienes derecho a juzgar cómo hago mi trabajo, no acepto opinión de alguien que no sabe lo que es un tono, una nota o que simplemente no sabe qué es cantar.

 

Seguían discutiendo mientras bajaban por el otro lado de la tarima, Hyde encabezando el tren, seguido de Kyo que le perseguía para rebatirle en todo y, en la cola, Shinya y Toshiya que, sin ser vistos, oían toda la conversación.

 

-¡Entonces es por eso! Eres un niño. Lo que no soportas es que alguien te diga que haces las cosas mal.

 

-¿Yo un niño? ¡Ja! Sólo me tienes envidia, Kyo, ¡me dices que canto mal o cualquiera de esas tonterías porque intentas no sentirte inferior!

 

-Sí, sí eres un niño, porque un adulto es capaz de comprender que entre parejas o amigos las cosas se pueden decir sinceramente, y si no me parece buena tu forma de cantar, como pareja tuya que era, me sentía en condiciones de decírtelo. Si no lo aceptas bien y huyes será por algo, ¿no? ¡Mírame, maleducado!

 

Kyo le cogió por el hombro y por fin pudo mirarle a la cara, parados ambos en uno de los laterales del restaurante cercano a la puerta de salida. Shinya y Toshiya miraban desde una distancia prudente lo que pasaba y entendían al fin el por qué de la última disputa que habían tenido. Hyde no quiso o no pudo mirarle a la cara y, volviendo a cruzar los brazos, giró su cabeza a un lado, intentado parecer que no le dolía lo que acababa de decir.

 

-No importa lo que te diga, no me engaño más... En realidad sólo buscabas una excusa para romper definitivamente... Has vuelto a ganar, pero al menos ahora me siento mejor, lo he dicho todo y no veas qué a gusto se queda uno.

 

Kyo pasó por su lado indiferente, mientras que Hyde mantenía sus ojos perdidos entre la gente que comía plácidamente o la que le miraba raro después de escuchar su voz elevada por todo el local. No podía describir cómo se sentía, si era tristeza o rabia, enfado con Kyo o con él mismo. Pensó en la idea de que esta vez sí que había roto con su pareja, que no habría perdones ni reconciliaciones, vueltas atrás. Todo por su egoísmo. No paraba de insultarse mentalmente repasando todas las disputas mantenidas con Kyo y sabiendo que muchas de ellas habían ocurrido por su culpa.

 

Shinya y Toshiya se acercaron a la mesa donde sus compañeros estaban, mirando atónitos la salida de Kyo del lugar y al Hyde que, a modo de estatua, de nuevo se había quedado clavado con los pies en el suelo. Les explicaron qué habían escuchado y todos comprendieron un poco mejor por qué esta vez estaban tan dolidos. Hyde no había soportado que Kyo criticase su forma de cantar y ninguno estaba dispuesto a afrontar su parte de culpa y ceder.

 

-Perfecto, Líderes, otro buen trabajo... ¿quién dijo que no podría acabar peor? -dijo Die mirando descaradamente a Kaoru y más tarde todos lo hicieron.

 

-Yo no tengo culpa que justo ahora el valor de Kyo saliera a flote... ¡no contaba con ello!

 

-Además, no sabíamos la razón por la que se habían vuelto a enfadar... si llegamos a saber que era un discusión sobre calidad vocal hubiésemos hecho de todo menos un dueto amoroso donde celebraron su primer encuentro.

 

Tetsu decía lo que pensaba. No quiso en ningún momento empeorar la situación pero lo había conseguido. Todos aceptaron llevar el plan estrella a cabo y pensaron que la única consecuencia sería una muerte segura traída de la mano de Hyde al enterarse, pero ocurrió lo que menos se imaginaron.

 

-Mira a Hyde...

 

-¿Um? -Ken miró hacia donde señalaba Yukihiro y apagó rápido su cigarrillo. Los dos fueron los primeros en levantarse.

 

-Venga, chicos, ¡Hyde persigue a su enamorado!

 

Todos los miraron estupefactos cuando salieron del restaurante a toda prisa tras Hyde, que ya no estaba allí. Se levantaron rápidamente y fueron con ellos, queriendo saber si en realidad el vocalista dolido se dirigía tras su pareja o iba a desahogar sus penas al bar más cercano.

 

 

-¡GOMENNASAI!

 

Kyo siguió andando por la acera, sabía perfectamente de quién era aquella voz, pero mirarle sólo le haría volver con ella y no quería. Hyde le gritaba parado al lado de la puerta del restaurante.

 

-¡Ha sido mi culpa! ¡Me conoces y lo sé!

 

Caminó hacia un lado, abriéndose paso entre los coches aparcados, y perdió la vista de Kyo. Nervioso, corrió un poco hasta volver a verle: seguía su camino, ignorándole por completo.

 

-No seas como yo, Kyo-chan... no me ignores como yo te hacía... sé que soy… sé que... ¡pero si me quieres tienes que aceptarme con mis cosas malas! ¡Tú tampoco demuestras ser muy adulto! ¡No puedo convertirme en lo que tú quieres de mí!

 

-¡No quiero que cambies, Hyde!

 

Kyo por fin se giró. Pensó que si ésta era la definitiva, si ya era la última despedida, al menos debería decirle todo lo que pensaba.

 

-No pretendo que seas lo que deseo, más humilde o atento, sólo quiero que te des cuenta de lo que tienes y lo valores. ¿Entiendes?

 

Hyde le veía acercarse, sin gritarle, la cara de quien se había enamorado, esa persona que demostraba una actitud peligrosa y agresiva en su trabajo pero que no era más que un hombre adorable en la realidad. A pesar de todo lo que le había hecho pasar todavía quería hablar con él, decirle qué había pasado. Sintió ganas de abrazarle y se resignó, sabiendo que no podía ahora.

 

-Todos sabemos que cantas muy bien, que tu voz es de las mejores y que cualquiera desearía tenerla… ¿pero tú lo sabes? Te dije aquello no porque lo pensara en realidad sino porque es lo que puede pensar cualquiera; no siempre te alabarán, Hyde... Quiero que te des cuenta. Fue una estúpida broma que jamás debí hacer, pero quiero que sepas que no la hice a mal ni pretendía hacerte daño... Todo lo que dije antes en el escenario tampoco lo pienso, supongo que no dormir la siesta me sienta muy mal -sonrió amargamente y se giró, volviendo a andar lejos de Hyde-. No quiero que cambies, pero sí que valores lo que tienes.

 

...En cualquier momento lo puedo perder... ¿no? Por primera vez en su vida, Hyde pensó en el consejo de alguien, barajando la idea de que podría tener razón. Kyo siempre le hacía reír, una sonrisa que cada mañana le ponía de buen humor. Se preguntaba cómo alguien tan risueño podía dar tanto miedo al vestirse y ponerse todos esos complementos que utilizaba al asistir con Dir en Grey. Sabía que eran muy iguales, que eran cabezotas y consentidos, muy fáciles de enfadar y difíciles de complacer, pero Kyo no era ni la mitad de niño que él. Por fin aceptaba el adjetivo que tantos años llevaba oyendo de la gente que le conocía: Un niño que no supo apreciar que tenía a su lado una persona que le quería tal y como era y encima le ayudaba.

 

-Gomennasai, Kyo... Te tenía y no te valoré... ¡lo siento de veras! No es como aquellas veces que lo decía sin sentirlo... perdóname, Kyo, ¡por favor! He tenido que vivir esto para darme cuenta que quiero estar contigo de verdad.

 

Hyde se asustó de sí mismo al oírse y pareció confundir su voz con la de otro. ¿En realidad él había dicho aquello? ¿Eran sus sentimientos? Fuese quien fuese, caló en Kyo, quien volvió de nuevo sobre sus pasos hasta tenerle cerca, le cogió la cara con ambas manos y le besó. Hyde cerró sus ojos fuertemente impidiendo salir las lágrimas que había estado reprimiendo desde su pelea en el restaurante y lo abrazó, temiendo que se separase.

 

 

-Ya os dije que disfrutarais del espectáculo, chicos... nada organizado por mí sale mal jamás.

 

-Kaoru, menos flores y más créditos, que tú solo no has hecho nada.

 

-Ou... Sumimasen, felicidades a todos. Trabajo completado.

 

-No ha sido un trabajo... ¡lo hemos hecho por nuestros amigos!

 

-¬¬

 

-¿Porque queríamos que estuviesen juntos?

 

-¬¬

 

-¿Porque les tenemos un mínimo de aprecio?

 

-¬¬

 

-Ok, es porque ya no tendremos que aguantarlos ni un solo día más con sus tontas peleas ¬¬

 

-Eso espero, Tetsu... un día más soportando a Hyde y sus lágrimas y no sé si salgo vivo.

 

-¿Yukki? ¡Tú también estás en mi posición! ¿Sabes que Kyo-chan viene todos los sábados a mi casa a llorar y contarme sus penas? ^.^

 

-O.o

 

-No, Shinya, pero apuesto a que ahora sí lo sabe -dijo Die-. Y todos los demás a los que se lo has repetido mil veces.

 

-Con lo cursis que se han puesto ya les vale que no tengamos que repetirlo, o al menos que avisen para ponerme a salvo -dijo Ken encendiendo un cigarrillo.

 

-¡Romanticismo! Nunca pensé que Kyo-chan fuese interpretar una escena cómo ésta.

 

-Para todo hay una primera vez -dijo Die.

 

-Y espero que última -agregó Kaoru-. No me gusta amenazar a encargados de locales en los que más tarde almorzaré.

 

-Eso te pasa por trazar planes tan brutos... todos sabíamos que esto iba a acabar bien.

 

-¿De verdad, Toshiya? No. Vosotros pensabais que ésta era la última, por eso hicimos todo esto... al final, como siempre, yo soy el que tuvo razón. Acabarían cenando en el thai de la esquina y reconciliándose en la cama.

 

Todos miraron a la misma vez a donde se posaban los ojos del guitarrista, hacia Kyo y Hyde abrazados, que entraban de nuevo al restaurante para cenar como aquella vez lo hicieron.

 

~Fin~

 

 

Hit Counter

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

(c) 2006 The Ogawa Evil Twins
Esta página pertenece a la Web
Vivid Carrots Fan Ficción en Español.

Su contenido no puede reproducirse ni modificarse sin el consentimiento explícito del webmaster.