ANGEL'S TALE

-por Afro Takarai-

capítulo I

Disclaimers: Cualquier parecido con cierta película es pura coincidencia (si.. aja *.*)

Fecha de publicación: 1 de julio de 2006 - Corrección: Izumi-san.

El destino tiene muchos caminos, es decisión de cada quien el camino que elige y, a pesar de que estos nacen en una misma vereda… pueden conducirnos a destinos totalmente diferentes, sólo basta cambiar un hecho para cambiar toda una vida.

 

Un día lluvioso, como si no fuera suficiente el dolor que cargaba en esos momentos, dolor que quizás llevaría toda su vida. Rodeado de una multitud de personas, pero sintiéndose completamente solo. Era cierto que siempre creyó que algún día se enamoraría… qué equivocado estaba, pero eso no fue su peor error, no, lo peor fue que cuando se enamoró ni siquiera se dio cuenta…¿Cómo podía algo tan importante pasarlo por alto...?

 

Se sentía fatal, su mundo se estaba desmoronando ante sus ojos, todo lo que creyó que tenía, nunca fue suyo; y cuando tuvo la oportunidad de amar, la tiró a la basura, hiriendo a quien más amaba, al que de verdad le importaba… y ni siquiera sabía por qué. En estos momentos se sentía totalmente inmerecedor de ese amor.

 

Pero ya era demasiado tarde…

 

Desde que había recibido la noticia, ni una sola lágrima había sido capaz de derramar, cosa que preocupaba a sus amigos… guardarse el dolor es peor... y él lo sabía… sentía una enorme opresión en el pecho, sabía que de un momento a otro estallaría.

 

En el campo santo, muchas personas se congregaban para dar el último adiós a un gran amigo, hermano, hijo y amante. Las lágrimas caían como gotas de lluvia, era demasiado duro. Las nubes se teñían de un rojo encendido gracias a los rayos del sol; sí, a pesar de la lluvia había sol.

 

Después de varios minutos de silencio, el ataúd comenzó a descender; los sollozos se hicieron más fuertes. Todos lloraban, sus amigos y familiares, quienes aún no podían entender el “por qué” de lo sucedido.

 

Él, alejado de las personas, un hombre vestido de negro, lentes obscuros y guantes de piel, observaba la escena. Incapaz de derramar una sola lagrima en esos momentos, pero con el deseo de hacerlo.

 

Cuando el ataúd quedó en el fondo, la tierra comenzó a cubrirlo, la gente comenzaba a marcharse.

 

-Hyde, ¿estás bien? -su amigo le preguntaba con gran preocupación.

 

-No -después de su cortante respuesta se giró sobre sus pies y se dispuso a regresar a casa.

 

-No fue tu culpa… sabes que estaba bajo el efecto del alcohol. Debes de dejar de sentirte culpable.

 

-No soy idiota… ¿Cómo quieres que me sienta? ¡¡Dime...!! ¿Tú qué vas a saber de mí, Kitamura? Déjame solo… además, si por algo lo hizo, ese algo soy yo.

 

El vocalista caminó unos cuantos metros más hasta llegar a su auto. Pero en unos minutos Ken ya le había dado alcance.

 

-¡¡Que te largues!!! ¿Que no entiendes? ¡¡No necesito tu lástima, no necesito la lástima de nadie...!! ¡¡¡Ya no necesito a nadie!!!

 

-Es sólo amistad, te llevaré a tu casa, Hyde, no puedes conducir en este estado. Ya hablé con Yukki, más tarde nos alcanzará.

 

-No… Ken -Hyde se giró para ver a los ojos a su amigo-. Quiero estar solo.

 

-En otro momento. Ahora vamos, sube -ignorando por completo su petición, le quitó las llaves del auto y condujo de regreso.

 

Después de un trayecto de unos cuantos minutos, donde el silencio total se hizo presente, ambos llegaron al apartamento del vocalista.

 

Hyde entró y, sin decir media palabra, se dirigió a su cuarto encerrándose y dejando a Ken en la sala.

 

Sólo escuchar en azotón de la puerta que acababa de cruzar el vocalista, Ken se echó a llorar, llevaba mucho tiempo tratando de no romper en llanto como ahora lo hacía. Había querido ser el fuerte… pero simplemente era pedirse demasiado… no era fuerte, y ahora no podría serlo… ni siquiera intentarlo.

 

Se sentó en el sillón, hundiendo su rostro en sus manos. Se sentía tan mal, había perdido a uno de sus mejores amigos, había perdido a un hermano. Pero a pesar de su estado decidió acompañar a Hyde, cuidar de él… no quería perder a otro amigo; tal vez si hubiera hecho lo mismo con Tetsu, aún estaría vivo.

 

Mientras tanto, Hyde se había acostado en su cama, abrazaba la almohada a su pecho con mucha fuerza, y por fin, después de tanto tiempo, las primeras lágrimas aparecieron; eran las primeras que había derramado después de que Tetsu hubiera muerto.

 

Eran lágrimas de soledad, y de culpa, una enorme culpa que cargaría hasta el fin de sus días.

 

Cada minuto su llanto se volvía más violento; era algo que simplemente ya no podía controlar, nunca en su vida había llorado de esa manera. Tenía que desahogarse ahora o quedaría sepultado por el dolor.

 

Pero ahora ya no le importaba nada… los hechos de las últimas 24 horas habían cambiado su historia. Y en esos momentos amargos no podía dejar de recordar lo que había sucedido.

 

Hacía dos días que le había dicho sus últimas palabras, pero lamentablemente, éstas no habían sido de amor, no, el último recuerdo que Tetsu se había llevado, fueron palabras de desprecio, palabras que sin más ni más Hyde había expulsado de su boca, palabras culpables de su muerte.

 

Después de eso, todo se había vuelto confuso, Hyde no podía y no quería recordar lo demás.

 

Un accidente automovilístico le había arrebatado todo, bueno… tal vez él solo lo había perdido ya… sin ayuda de nadie ni nada.

 

Fue un claro suicidio, no había nada que investigar.

 

Nadie creyó que una persona como Tetsuya Ogawa fuera capaz de algo así, no podía ser que un hombre que aparentaba ser tan feliz hubiera terminado con su vida de esa manera, y por alguien que tal vez no valía la pena.

 

Miserable, así se sentía Hyde en esos momentos.

 

De pronto se secó las lágrimas y rápidamente salió a la sala. Ken se encontraba fumando un cigarro, con la mirada perdida, probablemente recordando todo lo vivido.

 

-¡¡¡Vete...!!! Ya me trajiste, ¿no...? ¡¡Así que no te quiero aquí...!!

 

Hyde lo jaló con todas sus fuerzas del brazo y lo obligó a caminar hasta la puerta.

 

-¿Qué te pasa...? lo queremos ayudarte… sé cómo te sientes, también era mi amigo, era como mi hermano, ¿acaso crees que a mí no me duele...? ¡¡Estás muy equivocado, Hyde...!! Deja de comportarte así, ¡¡actúa como un adulto!!

 

Ken había llegado a sus límites, llevaba ya bastante tiempo solapando el comportamiento de Hyde… tratándolo de la mejor manera para que su dolor no lo agobiara… pero no sólo él sufría la muerte de Tetsu,  su familia, sus amigos, Yukki, Kaori, todos… pero Ken sabía por qué el dolor de Hyde era más intenso… porque todo había sido su culpa, era cruel, pero también era la realidad.

 

El vocalista lo condujo hasta la puerta, la abrió y lo empujó hacia fuera, pero antes de cerrarle la puerta en las narices:

 

-Nadie sabe cómo me siento… todos creen saber todo de mí, pero en realidad no lo saben, mi dolor es diferente… ¿y sabes por qué...? Mi dolor es de amor…

 

-¡¡¡Y de culpa...!!! -por fin, Ken había estallado, y no pensaba irse de ahí sin decir todo lo que pensaba-. ¡¡Él no merecía tus malditos desprecios!! Le quitaste la alegría de vivir, ¡¡me quitaste a mi amigo...!! Y, ¿sabes  una cosa...? No tienes idea de cuánto te amaba… ¡¡¡ojalá Tetsu estuviera aquí...!!! ¡¡¡Ojalá nunca se hubiera enamorado de ti...!!! Ojalá tú estuvieras en su lugar. Nadie te lloraría, ¡nadie! Estás solo y te quedarás solo. ¿Acaso no fue eso lo que le dijiste la ultima noche...? Que querías estar solo… pues adivina, ¡¡¡se te cumplió tu deseo!!! Él valía demasiado, no te puedes comparar a él… eras tú el que no se merecía su amor… ¡¡¡tú no lo merecías!!!

 

-Yo también quisiera estar en su lugar -Hyde le dedicó una sonrisa amarga, como aceptando todas las palabras que había escuchado de Ken.

 

Después de eso cerró la puerta. Esperó unos momentos recargado en ella, hasta que escuchó  cómo unos pasos se alejaban. Ken se había ido.

 

Caminó de nuevo hasta su cuarto, por fin solo… ya no podía más…

 

De un momento a otro volvió a llorar pero esta vez recargado en la pared.

 

Poco a poco fue quedando sentado en el piso, con la espalda apoyada en la pared, se mordía los labios para no gritar. Tomó uno de los cojines que habían caído de la cama, y volvió a ahogar su rostro en él; ahora ya no sólo lloraba, estaba gritando, pero el cojín ahogaba los gritos.

 

-¿Por qué...? ¿Por qué me dejaste...?

 

Así estuvo durante varias horas, hasta que sintió que ya no le era posible gritar más, sentía que su garganta estaba seca, era como si su voz se hubiera esfumado.

 

Como pudo, se levantó del piso y caminó hasta su cama, pero antes de llegar hasta ella su cuerpo comenzó a debilitarse, como si le hubieran extraído toda la fuerza, y sin más, cayó al piso; un golpe seco resonó por todo el cuarto.

 

Al despertar se llevó las manos a la cabeza, le dolía horrores, cuando de pronto… sintió entre sus manos la suavidad de sus cabellos largos

 

-Pero... ¿y esto? -Revisaba su cabello cuidadosamente, antes de desmayarse, había muchas cosas que no recordaba, pero si de algo estaba seguro era de que no tenía el cabello largo.

 

Por inercia volteó a su alrededor.

 

-¡¡¡¿Qué hago aquí...?!!! Oh, Dios mío… esto… esto es… ¡¡mi cuarto!! ¡Estoy en Osaka!

 

Rápidamente corrió hasta su espejo, y vio su reflejo: cabello largo hasta la cintura, estaba mucho más delgado, uñas con esmalte negro… y lucía más joven de lo normal, como 15 años menos.

 

Con las yemas de las manos recorrió su rostro, escaneándolo todo. Definitivamente las arrugas que habían estado preocupándolo durante los últimos años, habían desaparecido.

 

-No, no -rápidamente se alejó del espejo-. ¿Qué me pasó...? Creo que estoy perdiendo la cordura… debe ser una broma… -Su rostro dibujaba una expresión de total horror.

 

-¡¡¡Hidetooo!!! ¡¡Baja a desayunar!! -era el llamado de una voz femenina que provenía del piso de abajo.

 

-¡¡¡¿HIDETO?!!! O_o? Nadie me llama así…oh… excepto...

 

-¡Amor, si no te apuras los de la banda se enojarán contigo otra vez!

 

Hyde bajó corriendo las escaleras, no sin dejar de observar todo lo que encontraba a su paso.

 

-¡Por fin...! Pensé que tendría que ir por ti yo misma -Una mujer con una hermosa sonrisa, sin duda, su madre.

 

-¡¡¡¿¿Mamá...??!!! ¡¡¿Eres tú?!! -Aún no podía creer lo que estaba pasando, hasta creyó estar soñando, pero si eso era un sueño, sin duda era uno muy real.

 

-Sí… ¿qué tienes, cariño? ¿Estás enfermo? -la mujer se acercó a tocarle la frente, pensó que tal vez su hijo estaba delirando. Bueno, de hecho él también pensaba que estaba delirando, esto no podía ser real-. No… no tienes fiebre.

 

-Pero... ¿Qué hago aquí? -preguntó a su mamá, sin poder ocultar su asombro aún.

 

-Pues… aquí vives, ¿estás bien...? Creo que no has terminado de despertar, ayer llegaste muy de noche, sólo has dormido unas horas.

 

-Mamá… ¿qué día es? -preguntó Hyde con un total desconcierto.

 

-Mmm… lunes O_o?... eso creo, pero apresúrate o tendrás problemas, apenas tienes tiempo para desayunar.

 

-¿Lunes de qué año? -Preguntó en un hilo de voz, como temiendo a la respuesta que podría escuchar.

 

-Lunes 2 de abril de 1991... ¿Qué te pasa...? ¿Seguro que no estás enfermo...? Si quieres puedo llamar a los muchachos para decirles que no irás.

 

-¡¡No, no...!!

 

Ahora sí se sentía como Alicia en el país de las maravillas. O estaba perdiendo la razón o… o estaba perdiendo la razón… sólo esa podía ser la respuesta.

 

-Pero ayer era 2006… ¿qué paso? -No se percató de lo que había dicho, tenía una mano en su barbilla y otra en la cintura.

 

-¿2006...? Hijo, ya me estás preocupando, mejor siéntate a desayunar, tal vez sea por el hambre.

 

- -contestó con voz insegura, aún no le caía el veinte de lo que sucedía-. ¿Y… papá…  está en casa?

 

-Ya se fue al trabajo.

 

-Ah -Fue todo lo que dijo.

 

Hyde se sentó en el comedor, sin decir nada. Casi no comió, estaba más preocupado por lo que le estaba pasando que por el gruñir de su estomago. Mientras comía, inspeccionaba con la mirada toda la casa. También miraba su propio reflejo en los cristales, definitivamente era él… pero hace 15 años.

 

En más de una ocasión se había pellizcado por debajo de la mesa; tal vez así despertaría de ese extraño sueño, pero lo único que consiguió fue dejar marcados moretones en sus piernas y brazos.

 

-Hideto, ¿quieres que te lleve al ensayo...? Tengo la mañana libre.

 

-Sí… claro, mamá… gracias… creo -levantó la mirada para contemplar a su madre, había olvidado lo parecido que era a ella, sus ojos, sus labios, su sonrisa, pero el carácter lo había heredado de su padre-. lo… una cosa...

 

-¿Qué?

 

-¿Sabes dónde son los ensayos?

 

La pobre mujer casi se va de lado al escuchar esa pregunta. ¿Cómo era posible que su hijo le estuviera preguntando eso? Era él quien formaba parte de la banda, no ella.

 

Al terminar el desayuno ambos subieron al coche.

 

-Mamá, mmm… etto… ¿sabes cómo se llama la banda? -Titubeante se atrevió a preguntar.

 

-Jajaja… qué broma es esa, cariño. Estás bromeando, ¿verdad...? ¿Verdad?

 

-Emm… no.

 

-L’Arc en ciel -la situación comenzaba a preocuparla, no era normal que Hyde se comportara así. Para empezar las preguntas que le había hecho en la mañana, su silencio en el desayuno y su falta de apetito. Si había alguien en este mundo que lo conociera perfectamente, esa persona era ella, sin duda.

 

-No lo puedo creer -lo dijo sin pensar.

 

-Cariño, te haré una pregunta y quiero que me respondas con la verdad… sabes que puedes confiar en mí, ¿verdad? -La mujer seguía conduciendo, pero por momentos desviaba la mirada del camino y la dirigía a la cara de “o_O?” de su querido hijo.

 

-Sí… mamá -Seguro ya se había dado cuenta de que ése no era “su” hijo, no el de siempre. Hyde sentía miedo de lo que su mamá pudiera preguntarle, jamás había sido capaz de mentirle, y en estos momentos no sería la excepción; ¿Qué le respondería si le preguntaba lo que le estaba pasando...? Eso era algo que ni siquiera él podía responderse ahora.

 

-¿Estás consumiendo estupefacientes?

 

-¡¡¡¿Qué?!!! -brincó en su asiento al escuchar semejante cosa, pero para su desgracia, el techo del auto no le permitió “llegar muy lejos”-. ¡Arrgghh!

 

-¿Consumes drogas?

 

-¡¡NO...!! ¡¡Por supuesto que no!! -sobaba su cabecita del tremendo golpe que se había propinado.

 

-Te creo… pero sabes que en el medio en el que comienzas a desenvolverte eso podría pasar… sobre todo por él.

 

-¿Quién?

 

-Sakurazawa… no me da nada de confianza ese tipo, hijo, pero dices que es tu mejor amigo, confío en que sepas lo que haces.

 

-Gracias, mamá -el pequeño vocalista volvió a acomodarse como estaba antes del golpe, y volvió la mirada hacia la ventanilla del auto… los recuerdos de Sakura lo entristecían aún. Seguro que lo vería.

 

Cuánta razón tenía su mamá… siempre le había dicho que Sakura no era una buena persona… “si le hubiera hecho caso”… era el pensamiento que rondaba su mente.

 

-Pero los demás son otra cosa… adoro a esos chicos… deberías aprender más cosas sobre Tetsuya.

 

-¡¡¿Tetsu?!! *.* -Dio un brinco en el asiento, y para su fortuna esta vez no se estrelló en el techo, y se acercó más a su mamá que iba conduciendo.

 

-Sí… Tetsu…

 

Al llegar al lugar, Hyde se despidió de su mamá con un fuerte abrazo; hacía años que no lo hacía, y aprovechó la oportunidad. Después de que su madre se hubo retirado, Hyde echó un vistazo al lugar: era pequeño, y a lo lejos podía escuchar música, definitivamente la seguiría, seguro que eran ellos.

 

Antes de entrar al cuarto, respiró hondo…  aquí vendría la prueba de fuego, para él mismo y para todo lo que esto implicaba. Definitivamente eso no era un sueño, y ahora debería averiguar por qué había regresado 15 años atrás de su vida. Pero definitivamente cualquier cosa era mejor que estar como antes de despertar esta mañana.

 

Se sentía en una película fantasiosa, siempre había sido escéptico a ese tipo de historias, hasta ahora.

 

-¡¡Vaya!! Miren quién llegó… ¡el bello durmiente! -Con una voz sarcástica, pero sin malas intenciones, Ken recibió al vocalista.

 

En el interior del lugar estaban Ken, afinando su guitarra mientras fumaba un cigarro, y del lado opuesto de la habitación, Sakura sentado frente a la batería.

 

-¿¿¡Chicos!??

 

-¡¡Nooo!! Qué va… somos chicas, sólo que nos gusta vestirnos de hombres, ¿cómo ves? -dijo Ken.

 

-Oye, Hyde, Tetsu está molesto; es la sexta vez en esta semana que llegas tarde, si continúas así lo harás estallar, y ya sabes cómo se pone de neurótico -Sakura se acercó hasta donde estaba, y colocó una mano sobre su hombro.

 

-¡¡Suéltame...!! Tú no me toques, no te me acerques y sobre todo ¡¡no me hables...! ¿Entendiste? -su voz se tornó amenazadora y su mirada asesina se clavó en los ojos del baterista, quien inmediatamente lo soltó.

 

-¿Qué te pasa? -preguntó Sakura sorprendido; su querido novio lo acababa de amenazar… eso sí que era nuevo.

 

Es ese momento se escuchó que alguien abría la puerta, todos voltearon para ver quién era.

 

-¿¡¡¡TETSU...!!!? T-ú tú… ¡¡¿Estás vivo...?!! ¡¡¡Estás vivo!!! -Hyde casi daba brincos de felicidad.

 

-Ah, no… no… fingir demencia no te salvará esta vez, Takarai, es la última que llegas tarde… la próxima vas a…. -de pronto ya tenía a Hyde abrazado a su cuerpo-. ¿Y ahora?

 

Ken  veía la escena y la cara de “o_O” de Tetsu le parecía de lo más graciosa, pero Sakura no lo veía de esa manera: los celos lo estaban quemando.

 

-Dios, no sabía que me querías tanto… pero basta ya, Hyde, nos debes una explicación.

 

-Estás vivo, Tet-chan… me alegro tanto… no lo puedo creer… eres real -Hyde lo abrazaba fuertemente, temiendo que en cualquier momento se desvaneciera, o que él despertara-. No me dejes, Tetsu… no te atrevas a dejarme otra vez.

 

-¿D-e…de… qué hablas… Hyde? -Ahora sí no entendía nada, pero su confusión no le impedía sentir el enorme placer que le proporcionaba la cercanía del cuerpo de su pequeño vocalista-. ¿Te…te… pasa al-go? -ahora tal efecto comenzaba a hacerlo perder el habla.

 

-No… no tengo nada… ahora estoy bien -Su sonrisa era algo tan hermoso que en pocas ocasiones Tetsu había tenido la oportunidad de disfrutar de esa manera, tan cerca; además esa sonrisa era diferente… la alegría que mostraba Hyde venía del corazón, era real, tan real como aquel momento.

 

Lentamente se separó de Tetsu, no sin antes besar su mejilla, acto que hizo que el bajista se sonrojara violentamente, mientras Sakura estaba verde del coraje y casi rompía una baqueta con las manos.

 

-¿Y ahora O_o? -Ken observaba toda la escenita… totalmente desconcertado, aunque no era el único-. ¿Todo eso por que está vivo...? En ese caso yo también merezco un abrazo… ¿No?

 

-Sigue soñando -Sakura contestó, puesto que Hyde se había perdido en un mundo donde sólo estaban él y Tetsu.

 

Desafortunadamente para él, el contacto de los brazos de Sakura rodeándolo por la cintura hizo que saliera de su burbuja.

 

El baterista había hecho esto para marcar su territorio; lo que era de él, era de él y punto… sólo que esta vez, “ese” Hyde, no era el suyo… claro que no… pero pronto lo averiguaría.

 

-Deja de abrazarme… ¡¡¡¿QUÉ NO ENTENDISTE...!!! ¡¡¡SUELTAME!!! ¡¡¡No quiero que me toques!!! -Y empujándolo con los codos logró zafarse de su abrazo.

 

Sakura no dijo más, dio media vuelta y caminó de nuevo hacia su batería. Estaba acostumbrado a las rabietas de su “querido”… aunque en esta ocasión era totalmente diferente, pero fuera lo que fuera lo hablaría más tarde con él.

 

-Imbécil -Dijo, mirándolo con total desprecio…

 

-Bueno, ya, ¿no…? Muchos abracitos…. A mí me gustaría saber por qué llegaste tarde, Hyde -Hábilmente, el guitarrista cambió de tema, restando un poco de tensión al momento.

 

Pero ahora venía un gran problema… ¿qué les iba a decir a sus amigos? No podía decirles que ayer era 2006, que había estado en el funeral de Tetsu, había ido a su casa, peleado con Ken… se había desmayado y al despertar en la mañana era 1991…  y que no sabía cómo había llegado ahí, ¿acaso era un viaje al pasado...? Eso sonaba estúpido, hasta para él… ni él mismo se creería tal cosa. Así que se decidió por lo más obvio.

 

-Etto… me... ¡¡me quedé dormido...!! Sí, eso es… me quedé dormido -su voz no sonaba nada convincente. Todos lo conocían bien, a pesar del poco tiempo que llevaban juntos, sabían cuándo Hyde mentía.

 

-En tu cumpleaños te regalaré un despertador -Ken dejó su guitarra a un lado.

 

-Pues que sea la última vez… procura no “quedarte” dormido, ¡eh!... o mejor inventa una mejor excusa.

 

Pero a pesar del regaño de Tetsu, Hyde se sentía en las nubes, lo que Tetsu o cualquiera le dijera en este momento le entraba por un oído y le salía por otro. Sólo podía contemplar el rostro de la persona que más amaba… el bajista.

 

-Como digas, Tet-chan *.*

 

-¡¡¿COMO DIGAS?!! -Ken y Sakura tenían cara de desconcierto, pensaban que jamás escucharían esas palabras de la boca del pequeño demonio que tenían como vocalista.

 

-¿Tet-chan? -El bajista se sorprendió de cómo lo había llamado, era la primera vez que lo llamaba así… y le gustaba-. Bueno…-levantó los hombros en señal de aprobación.

 

Hyde se dio cuenta de las reacciones de sus compañeros, así que cambió de tema.

 

-Emmm… hace calor, ¿no? -abanicándose con una mano, y colocando la otra en su cintura, pose que hizo que a Tetsu se le subiera el calor hasta el cerebro, mientras que Sakura más disimulado, sólo atinó a sonreír, orgulloso del hombre que tenía por novio, aunque aún no podía explicarse el por qué del trato que había recibido por parte de Hyde hacía unos minutos, tal vez había hecho algo que lo molestara, aunque… aún así, eso no justificaba su comportamiento, y nadie trataba así a Sakura… nadie.

 

-Bueno, hay que empezar de una vez por todas, éste es el último ensayo, mañana nos presentaremos en el Namba Rockets, debemos estar bien preparados.

 

Hyde no cabía de felicidad, Tetsu estaba vivo, estaba a su lado… si se había vuelto loco o no, era lo que menos le importaba.

 

-Tomen sus posiciones chicos… y tú… -mirando a Hyde-. Hablaré contigo más tarde -Tetsu lo miró con una de esas miradas de reprimenda.

 

-Siii *-* -Hyde lo veía como idiota.

 

-¿Con cuál comenzamos...? –intervino Ken mientras se colocaba su guitarra.

 

-Mmm... creo que estaría bien que comenzáramos con Dune… -contestó el bajista, colocándose él también su bajo.

 

-¿¿¿¡DUNE!!???

 

-Sí O_o? -Tetsu comenzaba a pensar que tal vez Hyde estaba consumiendo estupefacientes o algo así… no era el primero en pensarlo...-. ¿Algún problema, Hyde? ¬¬

 

-No…no… sólo que... no recuerdo la letra -Hyde de verdad parecía extraño.

 

Sakura, Ken y Tetsu, casi se van de lado al escuchar lo que Hyde dijo.

 

-¡Pero si llevamos una semana ensayándola...! ¿Cómo que no te acuerdas...? ¡Además, tú la escribiste...!

 

-Sí… pero… ya se me olvidó n_n¡ -Con una gran sonrisa en el rostro y una mano en la nuca, trataba de actuar lo mejor posible, aún no sabía por qué, pero estaba seguro de que podría actuar como siempre, como antes de que todo pasara.

 

-En ese caso, después de unos golpes te aseguro que la recordarás -espetó Ken mientras caminaba hacia él. Hyde y Tetsu vieron cómo una baqueta se estrellaba en la cabeza del guitarrista.

 

-Cuidado, Kitamura -Sakura  tenía la otra baqueta en la mano, dispuesto a arrojarla si el guitarrista se atrevía a dar un paso más.

 

Así transcurrió el día: en ensayos, Hyde haciendo todo tipo de preguntas sobre la banda, aunque trataba de no ser tan obvio; simplemente había cosas que de plano no podía ocultar o disimular, como por ejemplo, el hecho de que todo el día no se separó de Tetsu, y no dejaba de observarlo, como fascinado de su presencia. Tetsu se había percatado de esto, pues en más de una ocasión había pillado a Hyde viéndolo, pero mientras Tetsu desviaba la mirada sonrojado, Hyde sonreía como un niño travieso, provocando al bajista, pero también provocando los celos de Sakura, lo cual pagaría muy caro.

 

-¡Estoy muerto! -Ken dejó su guitarra a un lado mientras se desparramaba en el sillón que había en el cuarto de ensayos (sí, porque aún no llegaban a un estudio).

 

-No, no tenemos tanta suerte -le espetó el baterista mientras se ponía su chamarra-... Hyde, ¿te llevo a tu casa?

 

-No… prefiero irme solo -Hyde lo miraba con furia y desprecio, podía ser que tal vez ellos no supieran lo que a él le estaba pasando, pero Hyde sí lo sabía, y tenía bien presente el daño que Sakura le había hecho, lo que fuera que estaba ocurriendo no había borrado sus recuerdos.

 

-Como quieras -Sakura salió azotando la puerta.

 

-¿Y ahora qué...? ¿Acaso están peleados...? -interrogó Ken al vocalista con expresión de sorpresa en su rostro. Era muy extraño ver una escena así; por lo regular Hyde nunca se despegaba de Sakura, todo el tiempo estaban juntos, y desde que habían comenzado su noviazgo, no era extraño ver las muestras de cariño que se hacían el uno al otro. Y por supuesto este día no les había pasado por alto que Hyde no quiso acercarse a Sakura, y su trato tan frío hacia él.

 

Parecía otro Hyde… y de hecho lo era.

 

-Emm... Sí... Sí, nos peleamos, ya saben -respondió Hyde, desde su lugar en el otro sillón.

 

-Nos vemos mañana, chicos -Tetsu tomó su chaqueta, su bajo y se colocó sus lentes obscuros. Era demasiado evidente que no quería escuchar nada sobre la relación de Hyde con Sakura, siempre había sido así, y Hyde lo recordaba perfectamente-... y no llegues tarde mañana, ¿entendido? -mirando a su querido vocalista.

 

-Espera, Tet-chan -caminó hasta llegar a donde se encontraba Tetsu, a punto de salir del lugar-. ¿Podemos hablar?

 

Tetsu se volvió hacia él, extrañado…

 

-Sí… claro.

 

Ambos salieron, dejando al guitarrista dentro; caminaron unos momentos en silencio: Tetsu preguntándose qué era lo que su vocalista querría decirle, y Hyde preguntándose cómo se lo diría.

 

-Emm… Tetsu… quiero que sepas que… -rápidamente tomó de la mano al bajista, deteniéndose ambos a mitad de calle-. Me importas…

 

-Tú también me importas… pero… ¿qué tiene esto de nuevo? -Tetsu tragó saliva… su instinto le decía que eso no era exactamente lo que Hyde quería decirle.

 

-No es como tú crees… me importas demasiado… demasiado para negarlo, demasiado para dejarlo pasar… yo… yo te quiero.

 

-Hyde… yo... yo pensé que tú y Sakura -su cuerpo casi temblaba, y comenzaba a tener dificultad para sostenerle la mirada a Hyde; nunca había podido huir a esos ojos, y nunca lo había querido así… quería embriagarse de esa mirada, de esos ojos que con el tiempo había descubierto que amaba.

 

-Él no importa… yo no lo quiero… yo te quiero a ti… déjame estar a tu lado -hábilmente se colocó frente a él, y mientras decía estas palabras acariciaba suavemente su mejilla con una mano. La diferencia de estaturas no era mucha, así que casi estaban a la misma altura-. Tetsu… yo te quiero a ti… de eso no tengas ninguna duda, nunca.

 

-Hyde… es que yo…

 

-Veme a los ojos y dime que no me correspondes… ¿ves como no puedes…? Tetsu… te pido una oportunidad, sé que lo deseas tanto como yo… déjame quererte como tú te mereces… por que yo te amo.

 

La distancia fue acortada por el vocalista, deseaba tanto sentir los labios de su amado… esos labios tan dulces… labios que le pertenecían. Tetsu no pudo negarse a tal hecho, él también lo deseaba, lo deseaba como nada en el mundo, ya no podía negarse a su realidad.

 

Así, Tetsu sintió el primer contacto de los labios de Hyde en los suyos, era una sensación embriagante que recorría rápidamente todo su cuerpo. Hyde besaba realmente bien.

 

Ambos cerraron los ojos, extasiados de aquella sensación. Pronto, Tetsu sintió la lengua de Hyde en su boca, jugando con la suya, sin quitarle nada del encanto. Mientras, Hyde estrechó sus brazos por encima del cuello de Tetsu.

 

Poco a poco el bajista enredó sus manos en los largos cabellos del otro. Por fin… aquellos labios con los que tanto había soñado, eran suyos. Un pequeño gemido había salido de ellos, hecho que más que tranquilizarlo, lo había hecho desear aun más cada momento trascurrido. Y ambos deseaban que fuera eterno.

 

Pero el aire comenzó a faltarles, y, muy a su pesar, Tetsu fue el primero en separarse; ese beso había sido agotador, tenía la sensación de que Hyde hubiera absorbido todas sus energías.

 

-Te amo, Tetsu -lo veía con esos enormes ojos marrones… que derramaban sensualidad y deseo.

 

-Yo también…  yo también te amo -su respiración era agitada. Sentía el aliento del otro colarse entre cada respiro, Hyde no había dejado de abrazarse a su cuello. La distancia entre sus rostros era poca.

 

Feliz por tales palabras… Hyde no podía pedir más, eso era lo único que quería escuchar. Sonrió satisfecho, volvió a cerrar los ojos y a perderse en los labios de su bajista, quien parecía ansiar cada vez más el contacto con los suyos.

 

Así, la noche, su eterna compañera, los envolvió con su manto, protegiéndolos de todo.

 

Desafortunadamente para ellos, esto no podía ser eterno, aunque ninguno de los dos tenía inconveniente de seguir así toda la noche.

 

Tetsu tuvo que partir, prometiéndole que mañana hablarían de eso, aunque ninguno de los dos pensaba en hablar precisamente… Hyde lo despidió de la manera más cariñosa que pudo. Y feliz regresó al lugar donde seguramente se encontraba Ken.

 

Después de unos minutos, Ken y Hyde salieron, cada uno rumbo a sus casas. Sólo caminaron unas cuantas calles juntos, tiempo durante el cual platicaron de cosas sin importancia, tonterías, se hacían bromas y reían como niños.

 

Hyde parecía haber olvidado todo eso, los buenos momentos, pero ahora volvía a recordar todo… y se lamentó por no haber disfrutado de la amistad de sus amigos. En ese momento decidió que jamás volvería a pasar, tenía a Tetsu, esta vez no lo iba a perder, si acaso todo eso era una segunda oportunidad para corregir sus errores, no la iba a desperdiciar.

 

-Nos vemos mañana -Ken se despidió de Hyde y partió rumbo a su casa.

 

Era ya muy entrada la noche. Seguro que su mamá estaría preocupada; eso era algo que Hyde no olvidaba. Ya era un adulto, pero aún ella lo cuidaba y procuraba como si se tratara de un niño de 10 años, y no era así, aunque a veces su manera de comportarse, daba toda la razón a lo que su madre creía… que era un niño, terco, berrinchudo, insoportable, pero niño.

 

Hundido en sus pensamientos, siguió caminando. Había pasado mucho tiempo; bueno, sólo para él… pero aún conocía bien el vecindario donde había crecido… estaba feliz, como hacía años no se sentía, no podía creer que ayer hubiera perdido su vida; sí, porque para él Tetsu era su vida… y hoy estaba en Osaka… 15 años antes. Simplemente estaba fascinado. Aunque también albergaba en su mente la posibilidad de que todo fuera un sueño, de que mañana despertaría de nuevo en su habitación, solo… y así sería siempre, la soledad su eterna compañera.

 

Justo antes de dar la vuelta, frente al parque, sintió un tremendo jalón que lo hizo caer de espaldas al suelo. Cuando pudo visualizar de quién se trataba, se encontró con un rostro familiar, bastante familiar de hecho.

 

-Ahora sí me vas a explicar tu estúpido comportamiento.

 

-No tengo nada que explicarte, Sakura -Débilmente se levantó del suelo, y se dispuso a seguir su camino, aunque sabía que el baterista no se lo permitiría.

 

-Nada de eso, te estoy pidiendo una explicación por las buenas, no quiero enojarme contigo Hyde… mejor dime qué te pasa… amor -Sakura volvió a detenerlo y fuertemente lo sujetó de los brazos, acercándolo a su cuerpo.

 

Así era él, una persona opresiva, siempre quería tener santo y seña de lo que Hyde hacía, y más ahora que eran novios. Si por alguna razón se molestaba con el vocalista, nunca le pedía explicaciones frente a Tetsu o  Ken, pero cuando estaban solos, las cosas eran muy diferentes. Frente a otros, Sakura aparentaba ser una persona muy tranquila, derramando miel por Hyde; pero a solas, era otra historia, obligándolo a hacer muchas veces cosas que no quería, mandado sobre sus acciones. No lo trataba precisamente de la mejor manera, pero eso nadie lo sabía, sólo quedaba entre ellos dos.

 

Y Hyde no era mejor que Sakura, tenía su carácter, pero cedía a los deseos de su amante, aunque no quisiera. En un principio, cegado por lo que creyó que era amor, se guardaba todo, nunca dijo nada… también él guardaba una doble cara: frente a otros era Hyde el fuerte, arrogante, mandón… pero con Sakura, era… lo opuesto… ¿sumiso...? Tal vez… increíble, ¿no? Pero ésa era la realidad.

 

Después de que Hyde hubiera terminado su relación con Sakura, la venda que había estado cubriendo sus ojos cayó. Pudo ver todo más claro… eso definitivamente no era amor. Quien te ama no te lastima, y muchas noches se había pasado reprochándose el trato que le permitió durante mucho tiempo a Sakura. Al final todo resultaba ser una cruel ironía. Con el tiempo comenzó una relación con Tetsu, quien lo adoraba. Él sí sabía el significado de amar; tenía a Hyde en un pedestal, pero con el tiempo, el mismo Hyde se encargo de hacerlo añicos… se había convertido en Sakura.

 

¿Por qué, si Tetsu le profesaba el amor más sincero, él lo despreciaba como una basura? Hyde desconocía la palabra fidelidad, eso había quedado muy claro. Sus aventuras con Gackt y Megumi habían sido para el bajista la clara prueba de su fracaso, creyendo que nunca había podido despertar el amor en Hyde; ¿y quién lo culparía de pensar eso...? Lo que recibía del vocalita no era precisamente lo que alguien esperaría de la persona amada.

 

Así, cada desprecio y cada humillación terminaron por sepultar al bajista.

 

Pero ahora Hyde sabía cuáles habían sido sus errores, y no pensaba volver a repetirlos.

 

-¡¡SUELTAME...!! Yo no te tengo que explicar nada… si no te parece, ¡¡pues lárgate y déjame en paz!! -su voz se había tornado grave, más de lo normal, y forcejeaba entre los brazos del baterista que lo tenía bien sujeto.

 

-Jajaja… ¿qué es esto...? ¿Tratas de hacerte el divo? -Sakura cada vez lo sujetaba con más fuerzas, enterrando sus uñas en los pequeños brazos del vocalista, quien ni reuniendo todas sus fuerzas podía separarse de él-. ¡¡A mí no me hablas así, idiota!!

 

-Me estás lastimando… ¡¡y el idiota eres tú...!! ¿Qué no te das cuenta...? ¡¡¡¡¡No te quiero!!!!!

 

-Por favor, Hyde… el papel de dama ultrajada no te queda, lindura.

 

Desafortunadamente, y debido a la hora que era, no había nadie transitando por las calles a esa hora; Hyde estaba solo, sin ayuda a la vista, pero ya no era el mismo.

 

De un momento a otro Hyde dejó de forcejear y bajó el rostro.

 

-Está bien… Tienes razón… me he comportado muy mal contigo… -Hyde volvió a levantar el rostro, dirigiendo una mirada de presunto arrepentimiento a su opresor.

 

Sakura sonrió, confiado en que ése era su Hyde de siempre. Poco a poco dejó de sostenerlo con tanta fuerza. Sintió deseo de hacer suyos nuevamente esos perfectos labios, y con el mismo ímpetu con el que lo había jalado en un principio, lo acercó cada vez más a su rostro, a sus labios. Hyde no opuso resistencia, sentía cada vez mas cerca el aliento de Sakura, pero justo antes de que aquel beso pudiera consumarse, Hyde tensó su cuerpo, y con los brazos opuso por fin la resistencia que había perdido, levantó una pierna y la estrelló justo “ahí”.

 

Sakura lo soltó inmediatamente.

 

-¡¡Y no me vuelvas a tocar...!!! ¡¡Me das asco...!! No sabes cuánto te desprecio, ¡¡maldito mediocre...!!

 

Dejando a Sakura arrodillado en el piso y sin darle oportunidad a reclamaciones, siguió su camino, obviamente más a prisa. Bueno, de hecho, casi corriendo. Pero no contaba con que su querido novio se levantaría más rápido de lo que el hubiera esperado, o querido.

 

-¡¡Imbécil!! -Sakura le dio alcance y volvió a jalarlo, tomándolo de un brazo y jalando su largo cabello-. ¡¡Esta me la vas a pagar...!! ¡¡Pequeño engreído!!

 

-No te tengo miedo -Hyde trataba de aparentar una tranquilidad que no tenía en ese momento; conocía a Sakura y sabía de lo que era capaz cuando no se le complacía o se le llevaba la contra, pero, sobre todo, cuando se le retaba de esa manera-. Deja de pensar que te tengo miedo, por ti no siento más que desprecio.

 

-Ayer no me pareció así -Sakura se acercó cada vez más a Hyde, comenzó a besar violentamente sus labios, sin importarle el daño que le estaba haciendo. Rápidamente introdujo una mano en el pantalón del vocalista que dio un respingo al sentir el contacto frío de los dedos del baterista  en su piel.

 

Sakura rápidamente lo arrinconó en la pared, sin dejar ni un momento de besarlo y recorrer su piel. Mientras Hyde trataba de alejarlo, le soltaba golpes con las manos, pero no lograba nada, la diferencia de fuerzas era enorme. A Sakura no parecían hacerle la menor molestia los golpes de Hyde.

 

El baterista satisfecho de los labios de su amante, condujo sus labios al cuello de éste, dejando rastro de cada uno de los violentos besos que le propinaba, y su mano bajó a una parte de la anatomía de Hyde, que no deseaba que fuera violentada de esa manera por nadie.

 

Ni una sola persona en metros, y al vocalista le pareció que no había nadie, pero en kilómetros a la redonda.

 

El peso del cuerpo del baterista hizo que ambos terminaran en el suelo; ésa era la oportunidad que Hyde necesitaba. Así, dobló sus piernas hacia su pecho, rápidamente colocó un pie justo en el abdomen de Sakura, y, reuniendo todas sus fuerzas lo impulsó, estirando su pierna por completo. Pero antes de que este cayera, estrelló su otro pie en su rostro; así cayó Sakura hacia atrás. Lo había logrado, se levantó y echó a correr. No es que fuera cobarde, era sólo que tenía bien presente la diferencia de fuerzas.

 

Hasta que se percató de que el baterista no lo seguía… por fin respiró aliviado, pero no bajó el ritmo de su paso.

 

Totalmente agotado llegó a su casa, subió hasta su cuarto y se tiró en la cama.

 

Repasaba los hechos del día… pensaba que tal vez podría cambiar su vida y la de Tetsu…

 

-Cariño, ¿ya llegaste? -Su madre lo llamaba desde el otro lado de la puerta de su habitación.

 

-Emm… ¡sí...! Ya llegué mamá.

 

-Es muy tarde. Tu padre y yo estábamos preocupados… baja a cenar, tu papá dice que tiene algo que decirte…

 

Hyde se levantó de la cama y se acercó hasta la puerta, sin abrirla.

 

-Estoy muy cansado, ¿podrías decirle a papá que me disculpe?

 

-Hideto, será mejor que bajes… ya sabes cómo se pone cuando no le haces caso, además… te tenemos una sorpresa, cariño… apresúrate.

 

Resignándose, dio un largo suspiro…

 

-Voy… sólo dame unos minutos.

 

-Por supuesto… no tardes.

 

Hyde se cambió la ropa, los jalones de Sakura lo habían dejado un tanto maltrecho; su camisa estaba rota, y su cabello parecía una medusa, sin contar los moretones que tenía en sus brazos y los chupetones en todo su cuello. Después de arreglarse el cabello y cambiarse de ropa, bajó al comedor.

 

Desde las escaleras pudo ver a sus padres sentados en la mesa, esperando aún que bajara; no había bajado muchos escalones cuando una extraña sensación invadió su cuerpo, sintió cómo si le hubieran comprimido los pulmones. No podía respirar, sus piernas perdieron la fuerza, su vista se nubló, estaba mareado, y, sin poder evitarlo se desplomó en las escaleras, golpeándose fuertemente la cabeza contra el barandal.

 

El techo de su casa fue lo último que vio antes de perder el conocimiento. La jornada apenas comenzaba.

 

De ahora en adelante, de él y solo de él sería la decisión de tomar el rumbo de su vida. Su historia apenas se estaba escribiendo. Una segunda oportunidad le había sido concedida, ahora tendría que aprovecharla, o resignarse a un destino de soledad. A un destino sin Tetsu.

 

 

~Continuará~


Notas:
Gracias por tomarse el tiempo para leerlo.... espero sus opiniones, por favor.... quisiera saber si les gustó, y mejorar con sus puntos de vista.

 

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