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-por Sadako Takarai- capítulo I 'Una época luminosa ha vuelto' |
Escuchaba esa melodía una y otra vez, no sabía cómo ni por qué había creado esa canción, pero algo en su interior le decía que era para él; su único y verdadero amor, su hermoso arco iris. Hacía tanto tiempo que no lo veía, desde aquel arrebato durante la grabación de esa película, y ahora se preguntaba: ¿por qué lo había hecho? ¿Por qué le proporcionó aquel daño a Tetsu y a su relación que tanto les costó construir?
“Es que la tentación fue mayor, Gackt-chan es demasiado incitador” -pensó Hyde, al recordar lo que hicieron en aquel camarín antes de volver a escena.
Estaban ensayando cuando, repentinamente, su cuerpo fue más rápido que su mente y, sin más ni decir, le robó un beso apasionado a su compañero, el cual quedó atónito... pero quería continuar.
Se recostaron en aquel sillón, quedando Hyde encima de Gac-chan. Comenzó a levantar la polera de este último, subió lentamente hasta llegar a sus pezones, y éste, al notar sus caricias, no pudo evitar que un gemido saliera de sus labios. Su cuerpo era deseable, lo besó a ya más no poder. Se encontraron sus miradas en unos instantes de pasión y ese beso final llenó de desenfreno donde se conectaban a través de sus alientos y chocaban sus lenguas. No se querían detener, pero para su sorpresa alguien entró... Era Tetsu: en ninguna otra circunstancia habría podido ser peor.
Los dos se levantaron a toda velocidad tratando de arreglarse la ropa y esconder su sonrojo.
-¡¡Tet-chan, espera, déjame que te explique... por favor!! -gritó Hyde desesperado.
Pero Tetsu ya salía de aquel lugar corriendo con los ojos llorosos; es que no soportaba ver a su Doiha-chan con otro que no fuera él. Hyde corrió detrás de él, pero ya era demasiado tarde, su amor estaba dentro de su auto dispuesto a conducir lejos de ahí.
Al terminar la grabación de la película, Hideto se dirigió al departamento de Tetsuya; le habría gustado hacerlo antes, pero un contrato se lo impedía.
Deseaba disculparse, rogarle, arrodillarse, humillarse si era necesario; iba dispuesto a todo para conseguir su perdón. Pero el dolido Tetsu no abrió, sólo recibió una nota de su parte por debajo de la puerta que decía: “No te quiero ver, tu presencia me hace daño”. Esas palabras calaron hondo en el arrepentido Haido; se fue de allí pensando en lo que había hecho.
“Gackt besa bien después de todo” -no pudo evitar soltar una risa por aquello. “Pero nadie besa tan dulce como Tet-chan, no hay nadie que se le compare. Grandísimo baka Akuma, qué has hecho >.<”
Ya habían pasado cinco meses de su separación sin tener noticias de él; y cada día que pasaba sentía más culpa y remordimiento.“¿Cómo pude ser tan estúpido? Lo arruiné todo -ese pensamiento era lo único que rodeaba su mente el último tiempo.
Intentó mil formas de acercarse, pero ninguna tuvo éxito: llamadas por teléfono, e-mails, cartas, visitas… Mas no recibió ninguna respuesta, ninguna señal. Entonces comprendió que había perdido al ser que amaba más que a nadie en el mundo: su ángel.¿Por que había hecho aquello con Gackt-chan? En un comienzo pensó que le gustaba, pero se dio cuenta de que sólo se trataba de un atractivo físico, el tipo en sí no tenía nada en especial, nada que su Tet-chan no le pudiera dar.
Sintió ganas de fumar esos cigarrillos que tanto le gustaban, y a la vez de tomar un poco de aire; así que salió en busca de ellos al negocio más cercano. Compró una cajetilla, encendió uno y se dirigió a un parque, pero algo hizo que detuviera su mirada: en una revista de farándula aparecía en portada con letras enormes y una foto que lo comprobaba: “Tetsu y Kaori, el nuevo noviazgo”.
No lo podía creer. ¿Cómo era posible que en tan poco tiempo se hubiera olvidado de él? No cabía en sí por el asombro de aquella noticia.
Se sentó en una banca cerca de los árboles, contemplaba cómo se consumía el cigarro...Igual como se extinguía el amor.
-¡Tetsu, despierta! -escuchó a lo lejos el bajista.Era Kaori, quien gentilmente traía el desayuno a su cuarto. Abrió los ojos lentamente y sintió que sus labios entraban en contacto con los de aquella joven, pero no sentía nada, sólo estaba ahí sin moverse. Creía que ya se había alejado de su memoria la existencia de ese hombre que tanto dolor le causó, pero estaba equivocado, su Doiha vivía en cada nuevo día y su recuerdo iluminaba el cielo, ese cielo gris que veía Tetsu en cada nuevo amanecer. No se lo podía sacar de la cabeza ni por un segundo, quería volver el tiempo atrás y despertar junto a él; envolverlo entre sus brazos, caricias y besos; mirar esas alas de ángel consagrado en su espalda; hacerle cosquillas, observarlo al dormir. Pero volvía a la realidad y se daba cuenta que nada de eso era posible... ya no.
-Mira lo que salió en una revista esta mañana -dijo Kaori mostrándole al bajista la portada. Aparecían ellos saliendo de un centro comercial; el medio ya comenzaba a sospechar.Había dejado que les tomaran esa fotografía a propósito, para que Hyde supiera que ya no pensaba en él, que ya lo había olvidado, que ya era feliz con otra persona. Cuando la verdad era que lo seguía amando, nunca se lo sacó de su corazón, ni intentarlo podría. Quería alejarlo de su lado por un tiempo; quería darle la oportunidad de volver con Gackt o reconsiderar bien las cosas, aunque eso significara perderlo para siempre. Ya casi los podía volver a ver en aquel sillón acariciándose y besándose mutuamente. Tetsu se quedó en un silencio profundo, ya no podía llorar más: todas las noches terminaba con los ojos hinchados, se sentía tan solo… Los últimos meses tendía a aislarse de la sociedad, no tenía ánimo para nada. Sólo deseaba volar junto a su amor, lo único que le impedía hacer esto era su estúpido orgullo y resentimiento.“Soy un arco-iris descolorido” -pensaba constantemente-. “No tengo ni brillo ni color.”Se negó a contestar sus llamadas, a leer sus cartas, a revisar sus e-mails, evitó todo tipo de contacto con él.
Kaori sabía a la perfección sus sentimientos, pero aun así continuaba a su lado, como su fiel compañía; ella decía amarle, pero él, por su parte, sólo sentía afecto, nada más. Tenía consigo a una gran amiga, jamás había pasado ni pasaría algo entre ellos; incluso dormían en habitaciones separadas. Mas todos creían que eran una pareja feliz a la cual nada les faltaba. Qué equivocados estaban, sólo era una unión de dos personas que se tenían afecto mutuo y vivían juntos por decisión de Kaori para que Tetsu no estuviera tan deprimido; por último, para conversar con alguien cuando lo necesitara. Cuando sintiera que las fuerzas lo abandonaban, ahí estaba Kaori para consolarlo.
Sus abrazos le hacían recordar los de esa otra persona, eran tan diferentes… Con él sentía ese calor, en esos momentos creía que no podía estar mejor; en cambio, con ella percibía una falta de algo, pero no sabía a qué se debía.Pensar que estando tan cerca se encontraba tan lejos y no lo podía alcanzar…
No pudo evitar que unas lágrimas salieran de sus ojos al mirar ese concierto, cuando se acercaba a cantar esa frase de Brilliant Years y rozaba sus labios contra los de su amado. Todo acabó tan repentinamente. Casi podía acordarse, como si fuera ayer, cuando se le declaró a Tetsuya:
Estaban en un parque de diversiones, luego de subirse a la montaña rusa, y saboreaban sus helados de fresa. Un tanto mareado, Hyde se acercó a una oreja de su “amigo” y le susurró suavemente:
-Tet-chan... yo... te... amo -Había esperado tanto para decírselo y ahora, entre juegos, y dejándose llevar por la adrenalina que aún sentía, se lo dijo. Así, sin el menor preámbulo.
El desconcertado bajista trató salir de allí, pero una mano lo detuvo.-¿Por qué me dices eso, Doiha-chan? Sólo estás jugando, ¿ne? -preguntó Tetsu con lo que creyó que era una broma.-Es la verdad, no lo puedo seguir ocultando. Si decides no aceptarme lo comprenderé, Tet, pero necesitaba decírtelo.
Tetsu no salía de su desconcierto, de pronto comenzó a sollozar, nunca se imaginó que Hyde tuviera esos sentimientos hacia él. Su compañero lo rodeó entre sus brazos, sintiéndose cada vez más cerca el uno del otro.
-Yo también te quiero, Doiha, pero lo disimulé por muchos años. Desde que te vi cantar mis canciones supe que no quería alejarme de ti… y me conformé con ser tu mejor amigo y apoyo incondicional en todo momento. Eres demasiado importante para mí.
Allí, en medio de esos juegos y risas de la gente, se dieron su primer beso, tan tiernamente que deseaban mantener esos instantes por siempre.
Decidieron dirigirse al departamento de Ogawa, ya que quedaba más cerca del parque. Hyde aún no podía creer todo lo que le estaba sucediendo, jamás se esperó esa respuesta de aceptación.
Al llegar, se dispusieron a beber algo. Hyde, por su parte, un vodka y Tetsu sólo un jugo natural.
Se besaron por largo rato y sólo se detuvieron por unos instantes en busca de aire.
-Sabes a sandía. Me encanta esa fruta -Los labios de Tet-chan y su exquisito sabor se le hacían cada vez más adictivos.
Sin darse cuenta se encontraban tendidos en esa cama que se les hacía tan cómoda a ambos. La ropa era innecesaria en aquellos momentos; bruscamente Tetsu le desabrochó la ligera camisa blanca y continuó con los pantalones de Hyde: esos de cuero negro que tanto le gustaban. El más pequeño, entre tanto, lamía su cuello y manoseaba delicadamente su zona pectoral; siguió más abajo hasta encontrarse con unos short de color rojo, los cuales no dudó en quitárselos al igual como lo hizo con su camiseta.
Repentinamente sonó el teléfono.
“Qué fastidio >.<” -pensó Hyde.
Un Tetsu molesto por la interrupción se levantó a contestar:
-Moshi moshi.
-Tetsuya, te llamaba para decirte que mañana por la tarde tenemos una reunión con carácter de urgencia, donde siempre... Por favor, avísales a los demás -al otro lado de línea respondió el productor de Ki/oon Sony Records.
-Ok, lo haré.
-Hasta luego.
-Ja-na.
Al volver tuvo una idea, encendió el equipo de música y buscó aquella canción de antaño que le traía bellos recuerdos.
-¿Quién era, Tet-chan?
-Eso no importa ahora... ¿en qué estábamos nosotros? -contestó el anfitrión.
-Mmm… no lo sé, pero creo que seguía esto -contestó el vocalista y, recostando al mayor, le arrancó los boxer. Mientras una sinfonía se escuchaba de fondo, corearon al mismo tiempo aquella frase: “Te quiero dulcemente, toca el cuerpo al que le hiciste el amor con tu lengua hasta que me ahogue”. Secret Signs era su tema favorito de ese álbum, puesto que la letra había sido compuesta por Hyde y, cuando éste la cantaba, sentía mucha atracción con aquellas palabras: «tus dulces suspiros»... «señales secretas». Cuánto tiempo había esperado para estar así con su uke, no lo sabía, y ahora no le importaba, sólo sabía que lo quería con el alma y no lo dejaría ir.
Ya ambos sin ropa, Tetsu introdujo su miembro en el agitado y orgásmico Hyde, que no paraba de pronunciar su nombre y suplicar por más. Estaba tan excitado que le era imposible contenerse.
-Hoy serás mío, Doiha-chan… sólo mío -pronunció el mayor, y así fue completamente de él. Terminaron exhaustos después de aquella sesión de pasión y lujuria.
Hyde, como casi siempre hacía luego de tener sexo, se dirigió a tomar una ducha. Lo mismo hizo su compañero. El agua recorría sus cuerpos aún extasiados, esto les provocaba un inmenso placer y satisfacción por lo ocurrido anteriormente.
-Tet-chan, quiero saber algo -el vocal no estaba seguro si sería lo correcto preguntar lo que tenía en mente.
-Sí, dime -le insitió Tetsu.
-Eto... ¿he sido yo el primero? -dijo en voz baja.
-Por supuesto, ¿te cabe alguna duda? -el bajista parecía ofendido por la pregunta.
-No, es que…
-¿Que? -lo interrumpió.
-Nada, sólo tenía esa duda -bajó la mirada un tanto apenado.
-No me gusta que desconfíes de mi, Doi.
-Lo sé, gomen. No volverá a pasar -pausa-. Ne… haré algo que te animará.
Tetsu no pudo evitar molestarse con esa pregunta y Haido notó esto; lo conocía muy bien, no le era necesario ver su cara para adivinar sus estados de ánimo. Para que lo perdonara le lavó su cabello con ese shampoo de frutas que era su preferido; aún no se acostumbraba a verlo con ese color rosa, pero le quedaba bien después de todo.
Al terminar, era el turno de Tetsu; tomó una suave esponja y lavó y masajeo su delicada espalda; no pudo resistirse en volver ha besar sus hermosas alas.
Acto seguido se acomodaron en ese enorme sillón, Hyde tendido encima de Tetsu, y este último le acariciaba la cabeza. Con sus batas parecían dos angelitos dormidos en el cielo.
El último rayo de sol rozó su cara pálida, entreabrió los ojos aún con sueño y luego despertó a su koibito con un tierno beso en sus labios.-Tet, despierta.
Abrió éste sus ojos y divisó al sujeto más perfecto e increíble de universo.-¡Mmm! Qué lindo despertar ^^.
-Eso es porque súper Akuma está aquí -bromeó.
-Lo sé, Doi. Ne… tengo hambre, ¿qué te parece si comemos algo juntos?
El menor aceptó encantado. Hyde, experto en la cocina, preparó unos panqueques con manjar y otros con miel, mientras su acompañante ordenaba la mesa.
Entre sonrisas y carcajadas que iluminaban sus rostros degustaban de la preparación de Hyde. Éste, sin darse cuenta, se manchó con manjar la nariz, mientras el bajista no pudo evitar la risa.-¿Qué pasa? ¿De qué te ríes, Tet-chan?
Tetsu no respondió y se le acercó aún riendo y, con un dedo, le quitó el manjar.-Es que tenías manjar en la nariz. No sabes lo cómico que te veías, eres tan niño… creo que eso es parte de tu encanto ^o^.Se hacía tarde, ya era hora de que Hyde regresara a su hogar. Tetsu lo acompaño hasta la entrada. Abrió la puerta, aunque no tenía muchas ganas de hacerlo; por él, Haido se quedaría a vivir con él.-Espera un momento, tengo algo para ti.-Ok -Hyde se preguntaba qué sería.
Tetsu volvió con un paquetito en las manos.
-Ábrelo, Doiha-chan.
Eran dos collares: uno era un candadito y el otro una llave.
-Kirei, Tet, domo arigato -Hyde se veía muy entusiasmado con el obsequio.
-A ti te pertenece el candado y a mí la llave.
-¡Wah! Sugoii. Qué significativo, ¿ne?
-Hai, porque desde hoy en adelante me perteneces en cuerpo y alma.
Se despidieron cariñosamente. Hyde, antes de irse, le colgó a su cuello la llave.
-Nos vemos mañana en la reunión, mi Tet-chan.
-Sí, claro... ¡ah! Y maneja con cuidado, ¿ne?-Está bien. Me encantó tu regalo, sólo a ti se te podía ocurrir. Nunca olvidaré todo lo que hoy hemos vivido y espero que se vuelva a repetir muchas veces. Sobre todo la parte de…-¡Shh! Te podrían oír los vecinos, jejeje. Yo también >////<... te amo tanto, nunca lo olvides.-También yo -con un beso y un guiño salió rumbo al ascensor.Al alejarse de ese departamento veía cómo su amigo entrañable ahora se convertía en lo más preciado de este mundo...
Qué recuerdos guardaba en su memoria de todo lo que vivieron juntos, y ahora en la soledad se preguntaba dónde estaba el único ser que tenía la llave para abrir las puertas de su corazón y hacerlo volver a creer en aquel sentimiento llamado amor.
El concierto que miraba llegaba su fin y aún continuaba llorando. En todos estos últimos meses sintió morirse por dentro durante las oscuras noches; ya no tenía a quién escribirle ni a quién dirigirse cuando cantaba, es por eso que no lo hacía, prefería oír esas antiguas baladas. Se acordó de esas promesas de amor... esas de amarlo más allá de la muerte y por nada del mundo defraudarlo.
Pero ahora le intrigaba saber qué tipo de relación llevaba su tesoro con la popular Kaori. A él le parecía una mujer frívola, que sólo estaba con Tetsu por el interés de conseguir fama personal, o quizás para hacerle compañía. Tal vez sólo fuera por apariencia. Fuera lo que fuera, la consideraba una persona afortunada, pero no digna de Ogawa; él era demasiado para ella.
Desde que cesaron las actividades de L´arc~en~ciel no tenía inspiración para componer. Ese grupo significó mucho en su vida. Con ellos aprendió que los amigos y la unión sí sirven, pero sobre todo encontró a dos individuos que fueron fundamentales en su carrera como músico: Sakura; el baterista era como su hermano mayor, cómo olvidar que en un comienzo sintió un atractivo sexual por ese hombre tan musculoso y alto. Le gustaba lo decidido que era y también disfrutaba mucho sus conversaciones de música y arreglos con él, pero se desilusionó cuando supo que estaba envuelto con las drogas. Cuando se fue, perdió a un gran amigo, hasta pensó en retirarse él también, mas desistió de esa loca idea por el consejo que recibió de Tetsu: «Doiha-chan, no nos puedes abandonar, tu voz es única, nadie podrá reemplazarte si te vas; será el final de Laruku. Él debe seguir su camino, pero el tuyo está junto a nosotros, al grupo que te vio nacer. Este arco iris seguirá vivo a pesar de lo fuerte que sea la tormenta. Piensalo».
Tet-chan era la otra persona: ese bajista y líder tan excéntrico; sólo él podía usar esas ropas de chillones colores y teñir su pelo de esos tonos. Tenía la capacidad de hacer esos arreglos para sus canciones y le impregnaba emociones, le encantaba conversar con él sobre la vida, ambiciones, sueños, proyectos, música, aspiraciones y deseos.
“Algún día me gustaría hacer un concierto en el Domo de Tokio” -le dijo una vez, en el mirador que había cerca del estudio de grabación. Solían ir allí a platicar luego de los ensayos. “¿Lo imaginas, Doiha? Ese lugar tan grande lleno de gente coreando nuestras canciones... gritando tu nombre y el mío” -decía entusiasmado. Pensaba en lo feliz que fue Tetsu cuando su sueño se hizo realidad en el año 1999, luego de lanzar los discos Ark y Ray al mismo tiempo. En aquel entonces ya estaban juntos; el espectáculo fue todo un éxito y cumplió todas las expectativas esperadas. Cerraron con Pieces que, por supuesto, se la dedicó a él. Otra que creó con todo su cariño fue What is Love?, y la especial música obra de Tetsu. Esta representaba todo lo que sentía al estar enamorado.
Y ahora, estando solo en su habitación, entonó aquellas palabras: “Tú, yo, hundidos en el seco cielo rojo, dejando pisadas sin fin”.
¿Volvería algún día a pronunciar esas dulces letras?
~Continuará~
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