A LITTLE PIECE OF BRAVERY

-por loveless_fairy-

::I CERTAMEN LITERARIO VIVID CARROTS::

PARTICIPANTE

Seudónimo adjudicado: Midnight Temptress

 

VALORACIÓN DEL JURADO*

Calidad Narrativa

Gramática y Ortografía

Historia Narrada

4 puntos

4,6 puntos

3 puntos

Puntuación Total: 3,9 puntos

(*) La valoración se estableció de 1 a 5 puntos. Siendo 1 "malo" y 5 "excelente".

 

COMENTARIOS DEL JURADO

Jurado 1

Transmite muy bien los sentimientos de los personajes, pero recae en el juego de personajes ya muy vistos. Sorprendente final.

Jurado 2

N/C

Jurado 3

N/C

Jurado 4

N/C

 

 

Fecha de publicación: 9 de septiembre de 2006 - Corrección: Ogawa Saya.

¿Lo recuerdas?

¿Recuerdas la primera palabra que me dijiste?

¿Habrás olvidado la primera sonrisa que me regalaste?

 

El tiempo ha transcurrido haciendo oídos sordos a mis ruegos. Es como si no quisiera escuchar, como si al igual que yo huyera de la realidad, del pasado, de ti.  Pero a pesar de la pena, el correr de las estaciones no ha sido en vano. He cambiado, pero estoy seguro que tú también lo has hecho. Ya no soy el mismo, la vida me ha hecho más fuerte y aun así hay viejos hábitos que simplemente no desaparecen, ¿sabes por qué? Porque no puedo sacar de mi mente esa pregunta que ronda en cada una de mis reflexiones: ¿Pensarás en mí? Yo lo hago todos los días, ¿y cómo no hacerlo si tu recuerdo aún atormenta mis pensamientos?

 

¿Sabes? Siempre me encuentro soñando despierto con todo lo que vivimos, se volvió una rutina ya usual en mí. Es que son tantas cosas… ¿recuerdas la primera vez que lloré en tus brazos? No lo pensé, sólo corrí hacia ti, desesperado. Nunca te lo dije pero el sólo sentirte hizo que toda mi angustia desapareciera. Aún doy gracias porque ese día estabas en mi departamento… todo porque querías comer ramen y no te gustaba hacerlo solo. ¿Todavía pensarás igual? ¿Tendrás una nueva víctima para seguir tus caprichos? El sólo pensarlo me dibuja una sonrisa en el rostro, es que  imaginar que aún tienes todas esas locas manías me hace gracia. La mayoría eran tan infantiles… te lo había dicho, ¿cierto?

 

Creo que si… no lo sé.

No lo recuerdo…No lo recuerdo…

 

Se me hace tan difícil decir esas palabras… el tiempo sigue corriendo y yo todavía estoy aquí, aferrándome a recuerdos, que uno a uno escapan de mi memoria…

 

No lo he olvidado todo, pero son detalles. Los mismos que antes marcaban una gran diferencia, son los que hoy están ausentes. Me pregunto dónde fueron, porque los he buscado como loco. Es cierto, cada vez que noto que algo falta me asusto, me da miedo pensar que quizás algún día no podré recordarte.

 

No quiero olvidarte. Aún tu rostro y tu sonrisa  siguen como una fotografía en mi mente. Tengo que admitirlo, cada vez que me siento triste recuerdo ese gesto tan tuyo, pero claro, después me arrepiento, porque verte sonreír es decirme a mí mismo… “Lo que solía ser tuyo…”

 

Es gracioso, lucho tanto por mantener cada uno de los recuerdos que me atan a ti, pero cuando finalmente logro armar una escena coherente, cuando recupero alguna memoria perdida, me reprocho mentalmente y termino deseando no haberlo hecho.

 

No entiendo… probablemente nadie lo hace. Pero lo cierto es que no puedo vivir sin visualizar esos ojos… tus ojos… extraño que alguien me mire así. Siempre me pregunté cómo le hacías para tener siempre esa especie de curiosidad en ellos. Era interesante, siempre demostrando ser superior, que lo sabías todo… pero tu mirada te delataba sobremanera. Siempre estaban atentos, buscaban sin descanso algo nuevo, aunque no era secreto para nadie que te aburrías fácilmente, tal vez por eso esperabas encontrar alguna cosa extraña, fuera de lo común, algo que te mantuviera ocupado por un rato.

 

Otra vez lo estoy haciendo… definitivamente tengo que dejar de pensar en ti, pero cada vez que digo eso me pregunto: ¿y cómo demonios lo hago? Si tan sólo supiera cómo estás, qué es lo que piensas… si es que me recuerdas. ¿Y si me olvidaste? ¿Y si cada vez que alguien menciona mi nombre tus ojos vuelven a tener esa curiosidad única, porque simplemente no sabes de quién te están hablando?

 

No lo creo… espero.

 

¿Sabes? Ayer estaba tratando de organizar mis cosas y encontré tus dibujos.

 

Siempre era lo mismo contigo, tomabas cualquier papel y dibujabas algo, un trazo más bello que el otro, pero después los dejabas abandonados en cualquier lugar, pero jamás permanecían ahí mucho tiempo. Tengo una gran colección, ¿lo sabías? Aún conservo todas tus creaciones, están ahí guardadas… llenándose de polvo. Bueno, casi todas… porque hay uno especial. Un dibujo al que puedo culpar de mis noches de insomnio, de mis sonrisas, de mis lágrimas.

 

¿Recuerdas ese día cuando dijiste que tenías una sorpresa para mí? Ahora lo sé… habías olvidado nuestro aniversario, y para zafarte hiciste algo rápido… pero que resultó en el mejor regalo que pudieras haberme dado.

 

Observé tus ojos… pude ver que estabas orgulloso, tu mirada casi arrogante me decía que estabas seguro que amaría lo que me estabas entregando, y que te estabas preparando para recibir mil elogios gracias a tu hazaña.

 

Tengo que ser honesto, en un principio pensé que habías ido de compras a última hora y que habías comprado alguna joya o un reloj, pero me equivoqué… lo que me diste fue más que un regalo, fue una revelación… casi como una confesión.

 

Deliciosamente trazado sobre un papel estaban nuestros rostros… juntos.

 

Con tus manos lograste captar la esencia de lo que teníamos…

 

En realidad no sé qué cara tenía, pero tu expresión me dejó claro que estabas satisfecho, lo único que fui capaz de hacer fue rodear tu cuello con mis brazos mientras tomaba lo que por derecho era mío.

 

Esa tarde fue maravillosa… incluso mucho tiempo después seguimos hablando de eso, porque en honor a la verdad, nunca pudimos repetirlo, siempre faltaba algo.

 

Ese día por primera vez me dijiste que me amabas… y algo más. No lo recuerdo bien… detesto este sentimiento, no quiero olvidarte.

 

Si supieras cuánta gente me ha dicho que tengo que dejarte ir… pero no quiero, tengo miedo. Temo que si lo hago estaré vacío… ¿es posible estar vacío? De tan sólo plantear esa pregunta me río, yo sé que es imposible pero un así le temo. ¿Acaso le tengo miedo a lo imposible? A no lograr aquellas cosas que parecen irrealizables, diría yo, pero bueno…

 

Ahora que lo pienso, la primera vez que hablamos de algo serio, de algo que no tuviera nada que ver con la banda… sólo dos amigos, ese día me dijiste que estabas vacío y después irónicamente, en ese mismo lugar, me diste las gracias por estar en tu vida, porque gracias a mí estabas completo.

 

¿Entonces qué salió mal?

 

Sé que lo decías en serio, porque te conozco. Jamás admitirías tal signo de debilidad si no lo sintieras… pero lo dijiste, miraste mis ojos y confesaste que mi sola presencia daba sentido a tu perdida existencia.  Por eso es que no entiendo que esto esté pasando, llevo años rondando a la misma pregunta… ¿qué demonios pasó para que te alejaras de mí? ¿Qué te hicieron? O tal vez fui yo… probablemente yo hice algo que te hizo correr, ¿pero qué?

 

No sé… no lo sé…

 

Me atormenta el no saber qué falló, porque si yo fui el culpable, al menos déjame pedir perdón…

 

Perdón por arruinarlo todo… perdón por ser un cobarde… perdón por ser débil… perdón por ser lo suficientemente idiota como para no ir tras de ti cuando me dijiste que ya no me querías… perdón por no luchar por ti… por nosotros.

 

Ahora sólo puedo mirar recuerdos… algunos se ven tan lejanos, otros tan dolorosamente cerca.

 

¿Sabes? Estuve tantas veces a punto de ir a buscarte y, cuando al fin me decidí, fue demasiado tarde.

 

Fui tras tu pista y ahí comprendí que de alguna manera habías logrado superar todo.

 

Tenías una hermosa sonrisa en tu rostro, como esas que solías regalarme cuando te me quedabas mirando y después simplemente decías “te amo”.

 

Tu mirada… tus ojos. Son sinceros, estás feliz.

 

¿Quién soy yo para ir a arruinar tu felicidad?

 

En este momento… nadie, sólo un recuerdo.

 

No sé cuánto tiempo estuve ahí, mirando cómo vivías tu nueva vida, la que ahora envidio porque te ves feliz, porque tú tienes lo que debió haber sido para los dos. Sólo sé que fue el suficiente como para darme cuenta que nuestros recuerdos serán lo único que nadie jamás podrá quitarme.

 

Te he visto en la televisión, has cambiado… definitivamente te ves más maduro, pero aun así no has perdido ese aire infantil… aún quieres divertirte a toda costa. ¿Todavía tendrás tu colección de juguetes raros?

 

Todavía… esa palabra me persigue… hace años que lo hace.

 

Toda mi inseguridad, mi incertidumbre, mis ansias de saber de ti encerradas en 7 letras.

Jamás pensé que eso fuera posible… pero lo es.

 

Estos días, al parecer el destino, la vida, no sé… un ser superior está tratando de decirme algo.

 

Primero fueron tus dibujos… ahora la radio.

 

Malditos sean los dj’s y su gusto por desempolvar esa viejas canciones… las del recuerdo, esas que deberían quedarse en el pasado, donde pertenecen.

 

Pero el deseo de escuchar esas gastadas melodías es más grande…al menos eso creo, porque sin querer escuché esa canción que compusiste para mí… anemone.

 

Ni siquiera tengo palabras para describir lo que sentí cuando escuché tu voz… cada nota, cada frase, cada compás de esa canción es dolorosamente mío.

 

Recordé cuando me dijiste que la habías hecho para mí, ese día estabas tan feliz… te sentías orgulloso y yo me sentía amado.

 

Una canción… Para mí…

 

Y no tuviste problemas para que todo el mundo lo supiera.

 

Nunca te di las gracias por eso… pero ese gesto significó el mundo para mí.

 

Aún la escucho en mi mente, es como si no hubiera pasado ni un día… todavía tengo tu voz en mi cabeza, pero no esa melodía que todos conocen…Si no esa muy especial sesión privada… cuando cantaste sólo para mí, cuando susurraste en mi oído aquellas notas… notas que hoy se clavan dolorosamente en mí.

 

Tengo tanto en mi cabeza… no creo que pueda con todo.

 

Las lágrimas comienzan a escapar… quiero detenerlas pero no puedo… tu sonrisa, tus ojos, tu voz, cuando me dijiste que me amabas, la primera vez que estuvimos juntos, nuestra primera pelea, besos, lágrimas, gritos, caricias… Tú gritándome que ya no me querías…

 

Tantas emociones juntas… recuerdos… memorias… fantasías rotas y sueños frustrados.

 

Es la realidad, tengo que vivir con ella… pero, ¿por qué?

 

¿Por qué tengo que pasar por todo esto? Aún tengo la garganta apretada, al igual que ese día. Me dijiste que no me amabas, te miré, grité en tu cara que no te creía. ¡Mentiroso! ¡Mentiroso! Pensé que eras un  maldito embustero, que estabas probando mis reacciones, mi lealtad, sentí que estabas jugando conmigo. No podía ser cierto, simplemente no podía. Sé que habíamos tenido problemas, que últimamente habíamos estado discutiendo por estupideces y por trabajo, pero no era razón suficiente para terminar todo.

 

Recuerdo que dijiste que no te sentías a gusto, que las cosas habían cambiado y que no estabas de acuerdo con la dirección que nuestra relación había tomado.

 

Te ofrecí mil soluciones, estaba dispuesto a hacer lo que me pidieras, todo lo que fuera necesario para mantenerte a mi lado.

 

Después te excusaste con el trabajo, diferencias creativas que repercutían en nuestra relación. ¿Qué? ¿Diferencias creativas? ¿De qué estabas hablando? De todas las cosas que dijiste ese día, esa fue la más tonta y la vez una de las más hirientes. Me dijiste de la forma menos sutil que encontraste que la banda estaba perdiendo fuerza, que nuestra química desaparecía con el correr de los días, me diste a entender que la banda y nuestra relación eran prácticamente consecuencias una de la otra. Sin banda no había nosotros, sin nosotros no había banda. ¿Acaso nunca aprendiste a separar las cosas? ¿Entonces nunca fuiste capaz de apreciar lo que teníamos? Éramos un resultado, casi una estadística.

 

Ahora que lo pienso, todo estaba conectado. L’arc~en~ciel comenzó a morir junto a nosotros, ¿cómo no lo vi antes?

 

Ilusamente pensé que si la banda dejaba de existir nosotros sobreviviríamos, que seguiríamos nuestras vidas normales, tú con tus proyectos y yo con mi grupo. Fui un idiota.

 

Pero entiéndeme, tenía fe en nosotros. Tenía planes, un futuro brillante que mi mente construyó con tus besos y caricias, un castillo en el aire para nosotros, una fortaleza que carecía de cimientos.

 

Una consecuencia. Una maldita resultante. Eso éramos, en eso nos convertimos. Era lo que esperaban de nosotros y les dimos en el gusto.

 

Ese día entendí tantas cosas, pero también nacieron miles de interrogantes: ¿en verdad me amaste? No quiero pensarlo, no quiero creer que me usaste, no serías capaz. Me amabas, lo sé, tus ojos no me mintieron nunca. Incluyendo el momento en el que diste el golpe de gracia.

 

Te tomó casi una tarde entera decirlo, primero trataste de ocultar la verdadera razón con justificaciones que lo único que lograban era demostrarme que todo lo que decías, que tus palabras,  eran un engaño.

 

Lloré, te pedí que no me mintieras más. Todavía tengo las palabras en mi mente, mi boca casi puede saborearlas: “si alguna vez me amaste, dime la verdad… si de verdad significo algo para ti, dilo. No me hagas odiarte.”

 

En verdad creí que pedirías perdón y después me llevarías a la cama para susurrarme entre gritos ahogados y sensuales gemidos que lo sentías y que nunca más me harías pasar por algo así. En lugar de eso tomaste mi rostro y me obligaste a mirar tus ojos. Reconozco que cuando vi tu expresión, de inmediato supe que dirías la verdad, me estabas pidiendo silenciosamente que creyera en ti, que no pidiera explicaciones, tan sólo que aceptara la verdad.

 

Los segundos que pasaron fueron eternos, sabía lo que vendría y esperar a que te armaras de valor y confirmaras mis temores fue horrible.

 

Finalmente tomaste aire y con tu voz quebrada me dijiste: “perdóname, pero no sé cuándo ni cómo… sólo sé que ya no estoy enamorado de ti. Ya no te amo.”

 

A mis pies la tierra se abrió, dejando ver el abismo por el cual caería mi vida durante años en una eterna agonía.

 

Mis lágrimas sucumbieron ante la resignación de verte partir. Me rogaste que no llorara. ¿Que no llorara? En verdad ya no me amas, ya ni siquiera me conoces. Estabas destrozando mi vida, estaba muriendo frente a ti… desangrándome a punta de palabras, ¿y tú me pedías que no llorara?

 

Te perdí, fue lo único que salió de mi boca.

 

Tomaste tus cosas, en minutos recolectaste años de nuestras vidas y sin decir adiós saliste y nunca pusiste un pie en nuestro lugar, suavemente cerraste la puerta, con un roce sellaste nuestros destinos. Me abandoné a la desolación de vivir sin ti.

 

¿Te das cuenta de las cosas que he escrito?

 

Tengo la mente tan nublada que hasta dudo que alguna vez me amaste. Yo sé que no es cierto, pero en este punto soy capaz de cuestionar hasta mis propios sentimientos.

 

Te extraño.

 

Por días miré el teléfono, la puerta, no di un paso fuera de mi departamento. Mi corazón sabía que volverías y yo quería estar ahí para recibirte y perdonar todo, todavía te estoy esperando.

 

¿Por qué? ¿Por qué tuviste que dejarme solo?

 

Yo te amaba, y tú me habías prometido jamás alejarte de mí. ¿Qué pasó con tu palabra de hombre? Maldito embustero. Una parte de mí te odia con la misma intensidad con la que te ama. Te odio por hacerme llorar, te odio por convencerme que a tu lado sería feliz. Habíamos hablado de niños, ¡¡¡¡¡NIÑOS!!!!!

 

Tú querías una familia y yo estaba dispuesto a dártela. Viajaríamos, disfrutaríamos nuestra vida juntos, si hasta pensábamos en hacer pública nuestra relación.

 

Frustración, esa es la palabra que define lo que siento ahora. No pude hacer nada.

Te perdí.

 

El ángel que había prometido pasar junto a mí la eternidad emprendió el vuelo en busca de sus verdaderas alas.

 

Suena tonto, pero prefiero quedarme con ese pensamiento. Quiero creer que fue así.

 

¿Sabes? Estuve tan cerca de caer, de perder la cordura y la fe.

 

Todos los días alimentaba mi corazón con desilusión y amargura; es que cuando te fuiste te llevaste todo.

 

Me dejaste abandonado a mi suerte. ¿Por qué nunca entendiste que eras todo lo que tenía? Una vez me dijeron que era una persona solitaria, y es cierto, lo era hasta que llegaste tú. Siempre me sentía solo, y lo sabías, ¿acaso ya olvidaste que tu fuiste el primero en notarlo? Jamás en mi vida me había sentido querido por alguien, no de esa forma. ¿Puedes imaginar lo que es vivir así? Es un llanto constante, es engañar a los que te rodean, es vivir en la mentira... no, no es vivirla, es convertirte en un fiasco. No es fácil, me sentía vacío, incluso hasta pensaba que estaba sucio, era un maldito cobarde que no podía admitir su soledad, y todo porque no quería arruinar la imagen que había logrado crear. No podía ser de otra forma, construir ese engaño casi se llevó mi vida.

 

Me sentí tan solo, a veces pensaba que a nadie le importaba. Honestamente creí que todos se alejarían de mí, que se irían contigo. ¿Cómo fui capaz de pensar eso? La soledad estaba jugando conmigo, en un juego que duró años.

 

Años en los que caminaba en una ciudad sin rostro, entre calles con un destino en común, un departamento vacío.

 

Cuatro paredes que durante mucho tiempo encerraron nuestros secretos, las risas, el llanto, las discusiones. Cuatro paredes que silenciosamente presenciaron lo mejor y lo peor de nosotros.

 

Si hablaran, si pudieran testificar todo lo que sucedió, tal vez me ayudarían a entender qué demonios salió mal. Pero no es así, nuestro refugio se convirtió en un purgatorio terrenal, el lugar en donde casi religiosamente todos los días revivía el momento en el que todo terminó, una y otra vez, una y otra vez.

 

¡¡¡¡¡BASTA!!!!! Eso fue lo que grité cuando ya no pude más, ¿crees que funcionó? No, no fue así.

 

El tiempo siguió avanzando y mis ganas de vivir eran consumidas por el odio y tus recuerdos. Sé lo que estás pensando, y la respuesta es sí. Más de una vez contemplé la posibilidad de acabar con todo y arrancar la vida de mi cuerpo, pero no lo hice. Traté muchas veces, pero el cobarde que hay en mi pudo más, era lógico. Pero un día la rabia fue más fuerte y lo intenté, probablemente nunca lo supiste, pero casi tuve éxito. Desde ese día no estoy solo, al menos físicamente, porque gran parte del día tengo a alguien junto a mí, observando, vigilando mis movimientos, una maldita niñera para este niño que no pudo aceptar que las cosas cambian y que no siempre son para bien.

 

Cuando recuerdo todos esos momentos es como ver una vida ajena; ése no soy yo.

 

Sí, claro, niégalo todo y vuelve a ser el cobarde de siempre. Pero en verdad, pareciera que no soy yo, es que ahora las cosas son distintas.

 

¿Sabes? Ahora tengo a alguien junto a mí, pero aun así te recuerdo.

 

Sin querer siempre lo comparo contigo…y siempre llego a la conclusión que no se acerca a ti, ni siquiera un poco… y él lo sabe.

 

Probablemente lo lee en mis ojos… porque si hay algo en lo que no he cambiado, es en mi nula habilidad de mentir o esconder cosas, siempre viste eso como una ventaja… ahora es un defecto que podría costarme la cordura.

 

No quiero estar solo.

No quiero morir sin tener a alguien que tome mi mano… que me haga sentir seguro.

 

Ahora tengo eso… pero temo que pueda espantarlo con mis inseguridades, con mis miedos… con mis ataduras hacia ti.

 

Si lo vieras ahora… su mirada simplemente es tranquilizadora y me hace sentir bien. Y aunque le he dado mil razones para que se aleje y me deje solo, aún está aquí, a mi lado, ayudándome día a día a batallar contra tu recuerdo, o con lo que queda de él.

 

Hay veces en que sólo toma mi mano y la aprieta suavemente, sólo para recordarme que está junto a mí, que no estoy solo… eso me mantiene cuerdo.

 

No sé si algún día pueda olvidarte completamente… probablemente nunca lo haga, pero ahora estoy más tranquilo.

 

No estoy solo y aprendí de mis errores… aprendí de nosotros, lo bueno y lo malo.

 

¿Sabes? El otro día me dijo que sería bueno que nos viéramos… cuando lo pensé me dio pánico  pensar que estaría en la misma habitación contigo, pero ahora…

 

Creo que le haré caso… sería agradable.

 

Además, al parecer, ahora puedo estar frente a ti sin derramar lágrimas y Yukki prometió no soltar mi mano en todo momento.

 

Sé que lo sabes, Ken te lo dijo, pero nunca me contó cómo reaccionaste.

 

Puedo apostar a que te sorprendiste.

 

¿Y quién no?

 

Es extraño… pero me hace feliz, es bueno tener a alguien con quien contar.

 

Y Yukki jamás me ha fallado, siempre esta ahí… mi pequeño cable a tierra dentro de toda esta locura.

 

No puedo creer todo lo que he escrito, pero eso es lo que provocas en mí, miles de pensamientos difusos que están en mi mente y que a veces se hace imposible poder canalizarlos en una idea coherente, y, aunque sé que mi mente se ha encargado de robar preciadas memorias, aún tu existencia confunde todos mis racionamientos.

 

Pero esta vez… es diferente.

Tengo una conclusión… mi conclusión.

Es hora de dejarte ir…

Al menos mi corazón está tranquilo… eres feliz y eso me da algo de paz.

 

Ahora que lo pienso, quizás algún día podamos recuperar esa amistad que perdimos…

 

Es hora…

 

Es tiempo de seguir… sin ti.

 

 

Con cuidado dobló las páginas escritas que estaban frente a él, las puso en un sobre y, con delicadeza, lo cerró para luego plasmar las últimas letras de esa confesión.

 

-¿Qué hacías?

-Nada, sólo escribía.

 

Los brazos de Yukki rodearon la cintura de Tetsu mientras trataba de mirar por sobre el hombro para ver qué era lo que le ocultaban.

 

-Sin espiar…

-No es justo, Tet-chan…

 

Volteó para mirar sus ojos.

 

Eran sinceros, y, aunque sabía que no estaba en presencia de un niño, aun así pudo ver cierta pureza en ellos… una pureza triste, melancólica, nostálgica y la razón de esa expresión, lamentablemente tenía nombre y apellido…

 

Pero no más…

 

Siguió indagando en esos penetrantes ojos y vio lo que por años había extrañado… una razón.

 

Sólo un susurro escapó de sus labios  al tiempo que la carta escapaba suavemente de sus dedos, casi como un suspiro que pasó desapercibido para ambos.

 

Y mientras Yukki escuchaba a Tetsu decirle por primera vez te amo, el papel y sus letras eran consumidas por el fuego… y aquellas palabras lentamente desaparecían entre las cenizas de un amor agonizante.

 

“Doiha-chan”

 

~Fin~

 

 

Hit Counter

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

(c) 2006 The Ogawa Evil Twins
Esta página pertenece a la Web
Vivid Carrots Fan Ficción en Español.

Su contenido no puede reproducirse ni modificarse sin el consentimiento explícito del webmaster.